Síguenos
por la red        
Contacta con nosotros
93 729 25 56
De lunes a viernes
9:00 a 13:30 - 16:00 a 19:30 h
Por:admin el de de

page56
PARA ELIMINAR EL EXCESO DE GRASA Y MEJORAR LA MASA MUSCULAR

Por Fred Walter

Es tan fácil ganar grasa que sucede aunque no nos lo propongamos, y sin embargo, luego deshacerse de la adiposidad no es tan sencillo, sino todo lo contrario, por eso los cuerpos definidos no abundan.

Os presentamos 10 trucos para eliminar la grasa y definir la musculatura.

La pandemia ascendente de obesidad en todos los países avanzados, principalmente en Estados Unidos y Europa, demuestra que ganar peso graso es muy sencillo y sin embargo librarse de él no lo es tanto, porque de lo contrario las cifras de obesidad y sobrepeso no irían siempre en aumento, a pesar de que la mayoría no quiere estar gordo, sino esbelto.

Y ese problema no sólo afecta a la población media, sino que incluso los culturistas tienen enormes dificultades cuando se tratan de lograr la definición de los músculos.

En definitiva, que no es fácil deshacerse de la adiposidad, o por lo menos no cuando se aborda desde un único frente, pero las posibilidades de éxito aumentan drásticamente cuando se combinan una serie de factores todos ellos simples y básicos.

Por ejemplo, si aplicáis estos 10 trucos sencillos podréis llegar a definir los músculos con relativa facilidad y rapidez.

1º Trazad un plan a seguir

La planificación es la semilla del éxito.

Lo mismo que no os aventuraríais a emprender un largo viaje sin conocer el destino y la ruta a seguir, ningún estratega militar jamás se entregó a una batalla sin tener un plan y una estrategia bien estudiada, bueno sí, lo hicieron los que fueron derrotados.

Por tanto, si vuestro objetivo es lograr un físico bien definido de músculos recortados y duros, empezad ya mismo a diseñar una estrategia firme y estricta, que constituirá la hoja de ruta a seguir para llegar a vuestra meta.

Plasmad negro sobre blanco el programa de nutrición y de entrenamiento y seguidlo al pie de la letra.

Está ampliamente demostrado que cuando se sigue un plan trazado de antemano y paso a paso, las posibilidades de éxito se multiplican.

Otro rasgo que vale la pena subrayar es que si el objetivo es compartido con alguien, como un compañero de entrenamiento, que tenga las mismas inquietudes y objetivos, entonces eso refuerza la voluntad y la constancia para seguir al pie de la letra la estrategia.

Creedme, no abordéis una fase de definición sin diseñar una estrategia bien definida.

2º Limitad los alimentos grasos

Cada gramo de grasa de la dieta aporta nueve calorías, mientras que la misma cantidad de proteína o de hidrato de carbono sólo aporta cuatro, así que cae por su peso que para empezar a eliminar el acopio de grasa corporal hay que reducirla de la dieta evitando ciertos alimentos.

Por ejemplo, si bebéis leche entera porque os han dicho que es una buena fuente de calcio, cambiadla por la desnatada y mejor aún eliminadla del todo, porque los vegetales y el pescado también son buenas fuentes de calcio y no aportan grasa ni lactosa, dos nutrientes que hay que eliminar del todo para conseguir la tan deseada definición muscular. Así que lácteos fuera.

Por supuesto, decid adiós a la margarina y la mantequilla y los quesos, pero también desechad el beicon, las salchichas y embutidos, las hamburguesas, así como todo lo relacionado con la comida basura, pizzas y platos precocinados incluidos, patatas fritas, cordero, cerdo y buey porque son carnes con un alto coeficiente de grasa intramuscular, que es la que no veis, pero que os tapará. En su lugar consumid pollo y pavo, pescados y mariscos, así como ternera muy magra.

Tampoco estropeéis los alimentos limpios cocinándolos con mantequilla, salsas o fritos, empanados o rebozados.

Usad la plancha con muy poca aceite (virgen de oliva) o bien el horno y sólo con esos cambios habréis reducido una gran cantidad de calorías y de grasa y la máquina de la definición se pondrá en marcha.

3º Añadid fibra y verduras a vuestra dieta

Algunos cometen un grave error cuando reducen la ingestión de frutas, verduras y hortalizas de la dieta en aras de recortarse mejor, aludiendo que estos alimentos son fuente de hidratos de carbono y que para definirse es necesario limitar el consumo de hidratos de carbono.

Las verduras y hortalizas aportan muy poca cantidad de hidratos de carbono utilizables por el cuerpo, puesto que en su mayoría el contenido es en forma de fibra, que es un hidrato de carbono que el tubo digestivo humano no puede digerir y por tanto de la fibra no obtenemos ni una caloría, pero sin embargo ésta es muy saludable porque favorece el tránsito intestinal, reduce los niveles de colesterol y ayuda a mantener limpio el sistema digestivo, expulsando los residuos.

Por otro lado, esa fibra proporciona sensación de saciedad y evitará que paséis hambre, además los pocos carbohidratos que aportan, significan menos calorías de las que el cuerpo gasta para procesar este tipo de alimentos, por tanto en lugar de engordar, cuanto más verduras y hortalizas comáis, más grasa eliminaréis.

En el caso de las frutas es algo distinto, puesto que éstas contienen fructosa, pero este hidrato de carbono es de bajo índice glucémico, 20 (el del azúcar es de 100), por lo tanto simplemente no abuséis de las frutas y comedlas hasta el mediodía, no después y evitad las más dulces como plátanos, higos y uvas, al menos hasta que alcancéis la definición que buscáis. No quiero dejar de resaltar que las verduras y hortalizas constituyen las mejores fuentes de vitaminas, minerales, antioxidantes y fitonutrientes, así que aseguraos que éstas abundan en vuestra dieta.

4º Realizad varias pequeñas comidas al día

Este es uno de los secretos para lograr un cuerpo fuerte y exento de grasa, que seguramente muchos de vosotros ya seguís, pero por si acaso dejadme insistir en el tema.

Para empezar, el hecho de comer varias veces al día activa el metabolismo, permitiéndoos quemar más calorías incluso sin hacer ejercicio, puesto que cada vez que coméis el organismo gasta calorías y energía en el proceso.

Además, cuando ingerís una gran cantidad de alimento de una vez, el estómago ha de trabajar forzado, parte de lo ingerido no se aprovecha y digiere bien y hay más tendencia a que esos restos acaben como tejido adiposo, aparte de que ese hábito provocará una distensión abdominal y cintura abultada. En cambio, cuando el volumen total de comida diaria se divide en pequeñas porciones el cuerpo las digiere y absorbe mejor, se reduce la posibilidad de formación de grasa, la curva de insulina se mantiene estable, no tenéis caídas de energía ni picos de hambre y es más fácil mantener la musculatura, porque ésta siempre recibe nutrientes constantemente.

Por consiguiente, deberíais hacer al menos cinco comidas al día, pero mejor aún si son seis o siete.

Si tenéis problemas con hacerlas todas en forma sólida, recurrid a los batidos, que constituyen una alternativa muy útil.

5º Tened siempre a mano una fiambrera

Como acabamos de ver en el apartado anterior, es de suma importancia realizar pequeñas comidas a lo largo del día, pero si no las preparáis de antemano, ese objetivo se quedará en nada. Debéis tener siempre preparada y a mano una pequeña comida y consumirla en la hora prevista, porque si esperáis a estar hambrientos y entonces os preguntáis “¿Qué puedo comer?” estaréis perdidos, porque engulliréis cualquier cosa y adiós a la dieta limpia.

Preparad de antemano la fiambrera, el tupper, o alguna de esas bolsas con cremallera para guardar los alimentos, o bien el batido, y llevadlo a la escuela o al trabajo. La preparación es la clave para seguir una dieta perfecta.

6º Empezad el día con buen pie

Puede que ya lo hayáis oído, pero por si acaso os lo repetiré: el desayuno es la comida más importante del día. Después de ayunar toda la noche, los niveles de glucosa y de energía están muy bajos y el desayuno los eleva contrarrestando las acciones catabólicas y proporcionando energía para gran parte del día. Olvidaos del café y donut o croissant, en su lugar consumid una taza de copos de avena y algunos huevos, o bien un poco de pavo o pollo frío, y la diferencia será abismal y casi instantánea. El desayuno puede ser el interruptor que active la combustión de grasa durante todo el día, o bien el que pone en marcha la preservación del tejido adiposo a toda costa.

Si por la mañana la ingestión de alimento es pobre e inadecuada, el organismo interpretará que ha de preservar la grasa a ultranza para sobrevivir con poco alimento y no perderá ni un ápice de tejido adiposo. Antes quemará músculo, justo lo que no queréis. En cambio, si nada más levantaros le proporcionáis una buena cantidad de proteína y de hidratos de carbono lentos y de bajo índice glucémico, el metabolismo se activará en modo de quemar grasa y para proporcionar energía a toda máquina.

7º Bebed agua en abundancia y os definiréis mejor

Simplemente como medida de salud, muchos médicos están recomendando beber de ocho a 10 vasos de agua al día y todos los fisiólogos del ejercicio saben bien que si un atleta no está bien hidratado no puede rendir de forma óptima. Pero existen muchas más razones para beber agua generosamente.

Para empezar, es una forma de ayudar al organismo a la expulsión de los residuos metabólicos y a sentirse mejor. Por otro lado, el hecho de beber ayuda a sentirse más lleno sin ingerir ni una caloría y por tanto eso os evitará comer en exceso o sentir hambre. Pero existe al menos un estudio que ha constatado que el consumo de 500ml de agua a temperatura ambiente, o fresca, produce una elevación del ritmo metabólico como consecuencia del esfuerzo del organismo en elevar la temperatura de ese agua, con lo cual se produce un mayor gasto de calorías durante varias horas.

No está nada mal, poder quemar calorías cuando no se ingiere ni una.

8º Realizad actividad aeróbica

Como lectores de esta publicación he de dar por sentado que os entrenáis con regularidad y que como en tantos casos sucede aunque hayáis desarrollado una buena cantidad de músculo, éste está recubierto por una capa de grasa que no permite que pueda verse en todo su esplendor. Así que es probable que muchos de vosotros ya realicéis actividad aeróbica varias veces en semana, sin embargo, me temo que muchos la hacéis sin ton ni son y a un ritmo que no produce la degradación de la adiposidad.

Hacer unos cuantos minutos de actividad aeróbica de tanto en cuando está bien para sudar y mejorar la capacidad cardiorrespiratoria, pero no basta para activar el metabolismo lo suficiente como para que el cuerpo elimine los depósitos subcutáneos de grasa.

En función de vuestro estado de forma, lo mínimo aconsejable es efectuar tres sesiones semanales de 30 minutos, pero puede ser necesario realizar seis o incluso siete sesiones. Si estáis muy pasados de peso, no aumentéis la duración del cardio más allá de la media hora, porque ponéis el peligro la masa magra, en su lugar efectuad otra sesión corta el mismo día, porque existen varios estudios que han comprobado que dos sesiones de aeróbic queman muchas más calorías (o sea grasa) y aceleran mucho más el metabolismo que realizar una sola sesión de la duración total de ambas.

Otro factor relevante es que debéis hacer la actividad cardiovascular en forma de intervalos, no a un ritmo bajo o moderado de intensidad. Por tanto, tras unos tres minutos de calentamiento iniciad un periodo de un minuto de intensidad casi máxima y luego seguid de ritmo moderado dos o tres minutos y repetid de esta forma hasta cubrir los 30 minutos.

9º El entrenamiento pesado también ayuda quemar grasa

Antaño los culturistas daban por sentado que a la hora de definir la musculatura era imprescindible usar pesos ligeros, porque de esa forma se queman más calorías. De hecho, la idea proviene de la edad dorada del culturismo, cuando para definirse los culturistas optaban por seguir dietas severas en las que casi subsistían de carne y agua con tal de erradicar la grasa y claro, así su fuerza era poca y los pesos que manejan habían de ser ligeros. Durante esta época los culturistas se definen bien, pero a costa de perder la masa muscular y puesto que el músculo necesita calorías para mantenerse, al perder masa no sólo la envergadura disminuye, sino que también el gasto calórico y mayor es la dificultad para definirse.

Ese no es el enfoque óptimo para lograr músculos recortados y grandes al mismo tiempo. La estrategia correcta es seguir una dieta baja en grasas y calorías, pero no tan extrema que el metabolismo se ralentice, porque eso conlleva a la preservación de la grasa. Hay que disminuir la grasa de la dieta, pero elevar la proteína para mantener el músculo; así como mantener un mínimo de hidratos de carbono en la dieta, dónde abunden los vegetales y fibrosos, de esa forma la fuerza no decaerá tanto. Pero la clave reside en entrenar pesado, porque eso garantiza la masa muscular a pesar de la dieta y la preservación de esa masa ayuda a mantener el metabolismo activo, que al fin y al cabo es la clave de la composición corporal.

10º Aseguraos de mantener el metabolismo activo

Es un hecho incontestable, la capacidad de eliminar la adiposidad depende principalmente del metabolismo que dicta el ritmo al que se queman las calorías o se almacenan como reserva en grasa corporal, por eso resulta esencial que éste funcione correctamente y no decaiga en su actividad.

Así que para evitar cualquier problema proveniente por ese lado os recomiendo el uso de un ergocéutico específico para activar el metabolismo y quemar la grasa, así como para evitar su formación.

Se trata del TH 101 de Future Concepts que está específicamente formulado para activar el metabolismo y fomentar las condiciones idóneas para la eliminación de las grasas y los líquidos excesivos, al tiempo que reafirma la preservación de la masa magra y hasta contribuye a su aumento.

La verdadera magia de esta fórmula es que no aporta hormonas tiroideas ni ninguna sustancia sintética, sino que sencillamente suministra los elementos nutricionales que el cuerpo necesita para la producción natural de esas hormonas, además de activar la degradación del tejido adiposo mediante distintos mecanismos naturales del propio organismo.

Por ejemplo, las dos hormonas que produce la tiroides y que son las responsables de la regulación del ritmo metabólico son la T4 o tiroxina y la T3 o triiodotironina, y ambas están constituidas por el aminoácido tirosina y por el mineral yodo.

Por eso el TH 101 aporta 600 miligramos por dosis de un alga cuya característica especial es precisamente su alta concentración en yodo orgánico.

Por otro lado, también proporciona la misma cantidad del aminoácido tirosina, que desempeña diversos papeles en el organismo aparte de ser la materia prima para formar hormona tiroides, por lo que no siempre está garantizada su disponibilidad para esa función, de ahí que los 600 miligramos favorezcan que la glándula no carezca de la materia prima que necesita para su normal función.

El TH 101 incluye el mineral cobre quelado a un aminoácido, porque éste compuesto es necesario para la función de varias coenzimas, entre las que hay una que toma parte en la regulación y síntesis de las tiroides.

Por consiguiente, con esas tres sustancias nos aseguramos que de forma totalmente natural, y por cauces alimenticios, suministramos al cuerpo los materiales que la glándula tiroides necesita para su funcionamiento correcto.

No obstante, todavía quedan nueve ingredientes más en el TH 101 y varios de ellos actúan en sinergia entre sí para elevar la termogénesis, es decir la producción de calor corporal porque con ello se consigue aumentar el gasto calórico durante las 24 horas del día, lo que contribuye a reducir la adiposidad al mismo tiempo que aumenta la energía disponible.

Uno muy especial es el citrus aurantium, un cítrico que se emplea en extremo Oriente como especia y del que se extrae una alcaloide denominado sinefrina, cuya particularidad es que actúa selectivamente sobre los receptores adrenérgicos beta 3. En términos sencillos eso significa que incrementa en esos receptores que existen en varios tipos de tejidos, y entre ellos en el adiposo, la combustión de los ácidos grasos de reserva, aumentando así la utilización de los depósitos de grasa y elevando la temperatura corporal levemente, lo que redunda en que las células adiposas utilicen los ácidos grasos como fuente de energía. De rebote la sinefrina aumenta la producción de catecolaminas (epinefrina y norepinefrina) que son hormonas de acción rápida cuya función es la de movilizar ácidos grasos a la circulación como combustible energético.

La naringina es un compuesto que se obtiene de un pomelo tropical y que se potencia con la sinefrina, aumentando las acciones antes mencionadas. Por otro lado, la cafeína es un estimulante suave del sistema nervioso central y del metabolismo, ya que incrementa la temperatura corporal, favorece el uso de la grasa como energía y actúa también como diurético.

Por eso mismo el TH 101 incluye naringina y guarana, esta última como aportación natural de cafeína.

De manera que la suma de la sinefrina, la naringina y la cafeína forman un cóctel de gran potencia cuando se trata de acelerar la degradación del tejido adiposo, pero todavía hay más.

El TH 101 también incluye el extracto de té verde, otro compuesto que en círculos médicos y científicos se viene empleando por sus efectos sobre la eliminación de la grasa. Este extracto es rico en catequinas, especialmente de un tipo, la epigalocatequina galato (EGCC) que activa la termogénesis, al tiempo que estimula la norepinefrina, la hormona más potente del cuerpo para utilizar la grasa. Según varias investigaciones, el extracto en cuestión también contribuye a reducir el apetito y los niveles de colesterol en sangre. Por tanto, ahora son ya cuatro ingredientes que se potencian para activar la termogénesis y la lipólisis.

Sin embargo, puede que el ingrediente más excepcional de esta fórmula sea la forskolina, una sustancia que se obtiene de una planta del golfo índico de la familia de las mentas y conocida como coleus forskohlii. Su particularidad reside en el hecho de que es capaz de activar una enzima llamada adelinato ciclasa que a su vez estimula una mayor producción de un segundo mensajero, el mono fosfato cíclico de adenosina (AMPc) en las células de los músculos, cuando eso ocurre éstas incrementan su combustión de ácidos grasos, así como la fabricación de proteínas, de manera que contribuye a la eliminación de la grasa y a la preservación y a la acumulación de músculo… ¡al mismo tiempo! Eso ya de por sí convierte esta sustancia en un arma fantástica para un culturista, pero recientemente se ha descubierto que la administración de forskolina libera la testosterona de la proteína sanguínea que se le adhiere en la circulación y la vuelve inerte. Cuanta más testosterona circule en forma libre, mayor es la capacidad anabólica de ésta. Así que esta sustancia unida a las demás, forma una verdadera maravilla para quemar grasa y para construir músculo.

De otra fruta cítrica, la garcinia cambogia, se consigue el ácido hidroxicítrico (HCA) del que se ha constatado que aumenta la utilización de la grasa corporal, aunque en menor grado que los otros ingredientes, pero en cambio parece reducir el apetito, aunque su principal cualidad es que inhibe la acción de una enzima, la citrato liasa, que es la encargada de permitir la conversión de los excesos de azúcar en tejido adiposo. De manera que aunque también contribuye a acelerar la utilización de las reservas grasas, su incorporación al TH 101 se centra en impedir que si os excedéis con los carbohidratos, éstos acaben formando tejido adiposo.

Si el exceso de azúcar engorda es porque genera un pico de insulina que es la hormona encargada de poner a disposición la glucosa para formar los ácidos grasos, y en ese sentido hay que subrayar la acción de otro ingrediente, el picolinato de cromo que interviene precisamente en el metabolismo de la glucosa aumentando la sensibilidad a esta hormona en las células musculares y reduciéndola en las grasas.

En pocas palabras, evita la subida de insulina y hace que los músculos sientan más afinidad por ésta, que como consecuencia no acaba creando células grasas, o sea que favorece la utilización de la glucosa como energía en lugar de predisponer que se convierta en tejido adiposo.

Los efectos del cromo por sí solo no son excepcionales, pero dentro del marco del TH 101 es otro compuesto que actúa en sinergia con los demás ingredientes.

Todavía quedan dos plantas más en este ergocéutico, una es el diente de león, un diurético tradicional que ejerce unos efectos suaves, pero muy manifiestos sobre la eliminación del agua subcutánea y que además tiene una particularidad, la de aportar potasio, justamente el mineral que se suele perder cuando se aumenta la diuresis.

La otra es la gimnema silvestre, otra planta de extremo Oriente que ha puesto de relieve en más de un estudio su capacidad para regular los niveles de glucosa e insulina, y recordad que esa acción contribuye a impedir la formación de grasa, al tiempo que esta planta puede anular durante varias horas el sabor del azúcar, lo cual no deja de ser una buena ayuda para no ansiar los dulces durante la dieta.

El TH 101 no es un fármaco, pero produce unos efectos sensacionales y muy beneficiosos y sobre todo de forma natural y sin ningún tipo de riesgo.

No sentiréis nerviosismo, palpitaciones ni taquicardias, pero sí una ligera activación del metabolismo, que con su uso regular lo llevará a lo más alto de la normalidad, nunca por encima, ya que favorece su buen funcionamiento sin aportar ningún principio hormonal.

Gracias a las acciones del TH 101 eliminaréis la grasa paulatinamente y no la volveréis a acumular, sentiréis más energía y vigor, y además conservaréis la masa muscular, e incluso la aumentaréis durante una dieta severa.

¿Qué más se puede pedir?

La paciencia tiene un precio

El último punto que quiero subrayar es no tanto un truco como un consejo a seguir: Roma no se hizo en un día. En otras palabras, todo lo grande, importante y que vale la pena cuesta un cierto tiempo en construirse y si valoráis de veras vuestro cuerpo, la salud y tener un físico despampanante, entonces sed constantes y daos una oportunidad.