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UN CAMINO NATURAL Y POCO CONOCIDO AL CRECIMIENTO

Por Jim Taylor

Los culturistas están constantemente a la búsqueda de sustancias que signifiquen un aumento del grado de anabolismo, puesto que saben que conseguirlo significa maximizar las capacidades del cuerpo para incrementar la masa muscular.

Fomentar el entorno anabólico es la clave para desarrollar la musculatura.

Y en su afán por encontrar sustancias o compuestos anabólicos, los atletas se olvidan de algo tan simple y vital como la alimentación equilibrada y sus elementos más básicos: los minerales.

Entre ellos destacan tres a los cuales podríamos calificar como anabólicos y no es ninguna exageración.

Los minerales son sustancias inorgánicas, no calóricas, pero que resultan esenciales en la alimentación para el organismo porque forman parte de muchas actividades metabólicas y además son componentes estructurales del cuerpo.

Por ejemplo, forman parte de tejidos como el calcio en huesos y dientes, de moléculas orgánicas como el iodo en la hormona tiroidea tiroxina, o el hierro en la hemoglobina de la sangre. En algunos casos se encuentran en los fluidos como la sangre o líquido intracelular, como sucede con los electrolitos.

Los conocidos como macrominerales son necesarios en cantidades que pueden oscilar del gramo a cientos de miligramos, mientras que los denominados minerales traza son precisos en cantidades diminutas de apenas unos miligramos o incluso microgramos, que son milésimas de miligramos. A pesar de ser necesarios en tan pequeñas concentraciones, en su mayoría cuando se toman en exceso pueden provocar serios efectos colaterales.

Aunque son tan necesarios para el mantenimiento de la óptima salud como las vitaminas, a la hora de la práctica deportiva no es preciso tomar ingentes cantidades para mejorar el rendimiento deportivo, sin embargo los científicos están descubriendo que sus deficiencias pueden resultar muy negativas para los atletas.

Es evidente que un deportista precisa una mayor cantidad de minerales debido a que éstos se pierden con el aumento de la transpiración propia del esfuerzo físico, así como las necesidades metabólicas mayores que sobrevienen por la actividad física y por el procesamiento de un más elevado volumen de alimento, etcétera. Por tanto, es lógico pensar que un culturista debe seguir una dieta en la que no haya carencias de minerales.

Pero en este sentido cabe subrayar que en los últimos tiempos algunos estudios vienen a poner de manifiesto que las carencias de ciertos minerales pueden desembocar en problemas de índole catabólico, o mejor dicho de reducción de las acciones anabólicas. En concreto hacia ese lado apuntan estudios realizados con tres minerales: el potasio, el magnesio y el zinc.

Potasio, algo más que un electrolito

El potasio es extremadamente importante, es uno de los denominados electrolitos, de hecho es el principal catión; un catión es un ión con carga positiva, que se encuentra en el interior de las células. Interactúa con el cloro y el sodio, que tienen una carga negativa, en la conducción de los impulsos nerviosos y un sin fin de otras funciones. Es esencial a todas y cada una de las células del cuerpo, porque ayuda a mantener el equilibrio de los fluidos, la contracción muscular y la formación del glucógeno.

Mantener la correcta proporción entre potasio y sodio es muy importante y, en cierto modo, refleja nuestra evolución en lo que a la alimentación se refiere, porque el hombre se ha creado y ha evolucionado en un entorno químico en el que el potasio supera al sodio y en la naturaleza los alimentos reflejan justamente esa proporción. Por ejemplo, hasta los mariscos que viven en un entorno salino (mar), o sea donde abunda el sodio, poseen niveles más elevados de potasio que de sodio. El salmón fresco contiene 100 partes de potasio contra 17 de sodio, el atún fresco contiene 100 partes de potasio contra 20 de sodio. Los alimentos que crecen en la tierra van más en la misma dirección, la harina de trigo presenta 120 partes de potasio contra 1 de sodio y hasta la leche fresca es 100 de potasio contra 36 de sodio.

Sin embargo, con el procesamiento de los alimentos estas proporciones se alteran drásticamente, el salmón pasa a contener 100 partes de potasio contra 200 de sodio, el atún en lata pasa a 100 de potasio contra 330 de sodio, el pan comercial a 100 contra 550 de sodio y la mantequilla pasa a presentar 100 partes de potasio y 3.600 de sodio.

La alimentación moderna provoca una carencia de este mineral agudizada por la desproporción del sodio. Además de que los alimentos suelen ser deficitarios en potasio, éste se pierde fácilmente con el sudor y los diuréticos, que aceleran su expulsión del cuerpo.

Los síntomas de deficiencia de potasio incluyen nauseas, mareos, anorexia, debilidad muscular y arritmias cardiacas.

Eso no quiere decir que os lancéis a su consumo exacerbado puesto que una ingesta excesiva de potasio, del orden de entre 15.000 y 18.000 miligramos, puede provocar una hipercalemia que puede llegar a causar una parada cardiaca e incluso la muerte.

La hipercalemia se produce cuando los riñones fallan y son incapaces de excretar el potasio y éste se acumula en la sangre hasta niveles muy elevados. No se ha establecido una dosis concreta para el potasio pero para los deportistas entre 2.500 y 5.000 miligramos se consideran razonables.

Los minerales deben hallarse en equilibrio con los demás.

En la alimentación las mejores fuentes de potasio son las frutas y verduras, en especial los plátanos y sobre todo las patatas.

Por todo lo dicho cae por su propio peso que este es un importante elemento para los deportistas, pero quiero llamar vuestra atención sobre los resultado que el doctor Flyvbjerg, y colaboradores, publicó en la prestigiosa edición de International Metabolism, bajo el título Evidence that potassium deficiency induces growth retardation through reduced circulation levels of growth hormone and insulin-like growth factor.

En una serie de estudios se pudo comprobar que cuando el potasio era deficiente se producía una significativa reducción en los niveles de hormona del crecimiento y de IGF 1 y con ello la inhibición del desarrollo del tejido muscular.

En sus estudios el doctor Flyvbjerg comprobó como nada más restablecer la ingestión apropiada del mineral se recobró la normalidad de ambas hormonas.

La interpretación que hay que hacer no es que el potasio eleve la secreción hormonal directamente, sino que su deficiencia acarrea un descenso acusado, es decir que su presencia ayuda a mantener la normalidad hormonal.

Magnesio, el eslabón débil del deportista

El magnesio es uno de los considerados macro-minerales, porque puede alcanzar la cifra de hasta 30 gramos en el cuerpo, repartidos especialmente en huesos, músculos y tejidos blandos.

Desempeña un papel importante en funciones metabólicas, como activar las enzimas y sistema nervioso, y estructurales, como ayudar en la formación de huesos y dientes o en el funcionamiento de los músculos.

Asimismo resulta esencial en la absorción del calcio y del potasio y facilita la glucólisis.

Es poco común la deficiencia de magnesio, pero sus síntomas incluyen la debilidad muscular, irritabilidad, nauseas y depresión.

Entre las mujeres la deficiencia de magnesio aumenta las molestias premenstruales.

Una ingesta elevada de magnesio no suele ocasionar más reacciones tóxicas que una simple diarrea como consecuencia de sus efectos laxantes, pero para ello hay que ingerir entre los tres y cinco gramos. De hecho, algunos de los medicamentos laxantes no son sino una dosis fuerte de magnesio.

No obstante, si se superan esos niveles pueden producirse una mala función renal, en la que los riñones no son capaces de expulsarlo, así como nauseas, vómitos, depresión y hasta una bajada en la tensión sanguínea.

Por lo que se estima que la dosis diaria óptima es de unos 450 miligramos y se recomienda que la de calcio sea el doble para guardar la correcta proporción en el cuerpo.

Todos los vegetales constituyen buenas fuentes de magnesio, en especial los higos, los frutos secos, las legumbres y las frutas.

Una ingesta apropiada de magnesio garantiza la óptima respuesta del organismo a los requerimientos diarios y por lo tanto favorece las prestaciones físicas, pero al igual que con el potasio existen evidencias de que su deficiencia puede ser un factor limitante en la correcta producción de testosterona. Según se desprende de un estudio, muy popular ya, presentado en el congreso de medicina deportiva de Estados Unidos, en él se pudo comprobar como cuando el magnesio se administraba a jugadores de fútbol americano estos presentaban mayores niveles de testosterona que los que en su lugar recibieron un placebo.

El estudio en cuestión lo presentó la doctora Brilla de los laboratorios Balco de California, EEUU, y junto al magnesio se incluía el zinc, un mineral traza que forma parte de numerosas enzimas esenciales para miles de funciones distintas en el cuerpo, desde el crecimiento celular hasta la producción de la testosterona.

El magnesio toma parte en un gran número de procesos biológicos, pero al parecer su deficiencia entorpece la normal producción de testosterona.

El zinc, el mineral de la virilidad

El mineral zinc ya gozaba de bastante popularidad entre los deportistas masculinos, quizá el hecho de que la mayor cantidad se encuentre en los testículos y que el esperma presente una elevada proporción le ha proporcionado a este mineral la reputación de contribuir positivamente a la fertilidad masculina, pero el zinc es además necesario para la síntesis del ADN y de las proteínas, la curación de las heridas y lesiones, el buen funcionamiento de la próstata y del sistema inmune y también exhibe propiedades antioxidantes.

Muchos atletas son deficitarios en zinc porque éste se pierde fácilmente con la transpiración.

Los síntomas de su deficiencia incluyen retraso en el crecimiento, falta de apetito, alteraciones en la piel, desarreglos en el sistema inmune, retraso en la maduración sexual y en los procesos de curación de heridas y traumatismos.

A pesar de su relativa baja toxicidad, como cualquier mineral tomado en exceso puede resultar tóxico. En el caso del zinc son precisos más de 150 miligramos al día para causar alteraciones en la absorción del cobre, nauseas, trastornos gastrointestinales, dolores de cabeza y otras molestias de orden metabólico.

Sin embargo, la dosis recomendada de zinc es de 15 miligramos diarios, pero los deportistas pueden precisar algo más en torno a los 45 o 60, concretamente el estudio al que hemos hecho referencia más arriba, el de los laboratorios Balco, usó 450 miligramos de magnesio junto con 30 de zinc y 10,5 de piridoxina. La particularidad de estos dos minerales es que suelen ser muy mal absorbidos por muchas personas, así que aunque los ingieran con los alimentos no resultan bien utilizados.

En el estudio se usaron ambos en forma quelada, es decir donde la sal mineral se une a un aminoácido para incrementar su absorción.

Las mejores fuentes de zinc son las carnes y órganos cárnicos, los huevos, el marisco y en especial las ostras (de ahí su fama como alimento afrodisíaco), la caballa, el germen de trigo, la levadura de cerveza y las semillas de calabaza.

Así como los estudios conocidos hasta la fecha sobre el potasio no muestran ningún efecto directo entre la ingesta del mineral y un aumento por encima del nivel normal de hormona del crecimiento y IGF 1, sino que evitan su caída y restauran la producción normal, en el caso del zinc el estudio presentado por la doctora brilla ponía de manifiesto que los jugadores de fútbol americano que recibieron su fórmula a base de magnesio, zinc y piridoxina, no sólo mantenían unos niveles normales de testosterona, a pesar de que estaban sometidos a un entrenamiento riguroso durante la prueba, sino que éstos eran superiores en más de un 40% a la media.

Por lo tanto, como mínimo podemos afirmar, a tenor de los resultados que se conocen, que estos tres minerales presentan interesantes propiedades que índole anabólicas, o cuanto menos que pueden contribuir a evitar que los niveles hormonales caigan como consecuencia del esfuerzo físico.

Otra prueba de su validez en este sentido es que una de las fórmulas más eficaces para elevar, de forma natural, las cotas hormonales, el GP 01, uno de los ergocéuticos de Future Concepts, además de muchos otros compuestos incluye estos tres minerales, y cuando lo hace, por algo será.

Así que procurad que en vuestra alimentación no haya carencias de minerales, porque no sólo con ello aseguraréis la óptima salud, sino el correcto rendimiento físico y ni más ni menos que un buen grado de anabolismo.