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Por:admin el de de

En los países industrializados la primera causa de muerte es la enfermedad cardiaca en todas sus variantes y además del coste en vidas humanas, el dispendio económico que supone para los gobiernos su tratamiento es muy elevado, así que todo lo que contribuya a proteger la salud cardiaca es de gran valor. Los estudios demuestran que la mayoría de problemas cardiacos provienen del estilo de vida y no de cuestiones genéticas o hereditarias, por eso mismo la alimentación desempeña un gran papel en la prevención de los problemas cardiacos. Aquí encontraréis ocho consejos elaborados por los cardiólogos y otros expertos en la salud.

1. Consumir frutas y verduras a diario

La OMS (Organización Mundial de la Salud) estima que en 2011 se produjeron 1,7 millones de muertes que podrían estar vinculadas al escaso consumo de frutas y verduras. De esta cifra de muertes, las enfermedades cardiacas representan la mayor parte y se cree que con un mayor consumo de frutas y verduras hubiesen podido evitarse un número importante. Esto es debido al hecho que en los vegetales existen una gran cantidad de nutrientes protectores de la salud.

Nuevos estudios corroboran lo que muchas instituciones sanitarias vienen defendiendo desde hace tiempo, que los adultos deberían consumir a diario una media de 5 raciones de frutas y verduras.

2. Reducid el consumo de sal y de alimentos procesados

El consumo excesivo de sal perjudica la salud, porque es causa de hipertensión y de enfermedad cardiaca. Se estima que el consumo de sal alcanza los 10 gramos diarios, sin embargo, tres cuartas partes de esta cantidad no es sal que añadamos a los alimentos en el hogar, sino que está escondida en alimentos como bollería, embutidos, comida rápida y precocinada, sopas envasadas y conservas, etc.

Además, es mejor en casa usar la sal yodada y hacerlo siempre con moderación.

3. Consumid alimentos integrales en lugar de refinados

Existe una gran cantidad de investigación que demuestra que cambiar los alimentos refinados por integrales es cardiosaludable. El consumo de cereales refinados está ligado a la diabetes tipo 2, a la hipertensión, a las cardiopatías e incluso a algunos tipos de cáncer.

Por consiguiente, decantaos siempre por cereales integrales, como el trigo, el arroz, la avena, etc.

4. Tomad más legumbres y frutos secos

Los investigadores no cesan de descubrir nuevas propiedades cardioprotectoras en las legumbres y en los frutos secos.

Las legumbres proporcionan energía, mucha fibra y regulan los niveles de insulina en sangre, mientras que los frutos secos protegen el sistema cardiovascular y además han demostrado que no contribuyen al aumento de peso.

5. El pescado es mejor que la carne para el corazón

Aunque existen algunas controversias al respecto, la mayoría de expertos en la salud coinciden en señalar que el consumo de carne pone en riesgo la salud cardiaca, pero en cambio hay consenso general al asegurar que las carnes procesadas aumentan notablemente del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (carnes en conserva, embutidos, salchichas, beicon, etc).

En cambio, el pescado ofrece una fuente igualmente importante de proteínas como la carne, pero mucho más saludable para el corazón, puesto que sus grasas son insaturadas (omega 3). Por consiguiente, sustituid al menos 2 raciones semanales de carne por pescado.

6. Decantaos por los lácteos desnatados

Tanto la leche como los productos lácteos enteros poseen grasa, pero además un tipo de grasa (el ácido mirístico) muy dañino para la salud cardiaca. Aunque la leche entera sólo contenga un 3% de grasa, el 75% de ese contenido es de ácido mirístico, muy perjudicial para el corazón. Los quesos no se escapan a esta situación, puesto que además de poder llegar al 60% de materia grasa, también contienen mucha sal, así que resultan una bomba para la salud cardiovascular.

Tomad menos lácteos y en su caso decantaos por los desnatados.

7. Evitad las bebidas azucaradas

Existen numerosos estudios que han demostrado rotundamente que el consumo de bebidas azucaradas contribuye notablemente al aumento de peso y a la obesidad, así como que fomentan diabetes tipo 2 y las enfermedades coronarias.

Evitad al máximo los refrescos y bebidas azucaradas y en su lugar bebed agua en abundancia.

8. Reducid en consumo de alcohol

Es cierto que nuevos estudios apuntan a los beneficios que puede tener el consumo moderado de vino tinto, pero es preciso no sacar esas conclusiones fuera de contexto. El resveratrol es un compuesto de las uvas que en el vino tinto de alta calidad, y no procesado, se mantiene en ciertas concentraciones que resultan beneficiosas para la salud y también para la cardiovascular. No obstante, esos beneficios se obtienen con un simple vaso de vino y el consumo excesivo provoca más daño que beneficio.

El resto de bebidas alcohólicas están exentas de las acciones favorables atribuidas al resveratrol.

Los hombres de ciencia saben desde hace muchos años que el consumo de alcohol es dañino para la salud, porque se ha demostrado que es neurotóxico, adictivo, inmunosupresor, carcinógeno, hepatotóxico y dañino para el sistema cardiovascular.