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LA GRASA ANTIGRASA

Por Jeff Cartwright

La obesidad es una enfermedad crónica que afecta a más de un tercio de la población adulta en Estados Unidos y que avanza a un ritmo acelerado en otros países occidentales.
La mitad de la población se pone a dieta en un momento u otro, casi siempre sin buenos resultados.

En los últimos tiempos se está proponiendo un nuevo enfoque para deshacerse del tejido adiposo, se trata del ácido linoléico conjugado (CLA), y lo irónico del asunto es que es una grasa, por eso se le ha dado en llamar la grasa anti grasa.
Entre los preocupados por su aspecto corporal destacan los millones que buscan incesantemente reducir su porcentaje de adiposidad, pero existe otro buen número que se esfuerza por ganar masa muscular, paradójicamente el CLA también parece acentuar la adquisición de la masa corporal magra.
Para todos aquellos atletas del fitness o del culturismo eso suena a cuento de hadas, porque es justamente lo que todos han buscado, esa sustancia esquiva que permitiese fundir la grasa y facilitar las ganancias musculares al mismo tiempo.
¿Será el ácido linoléico conjugado la piedra filosofal del cambio corporal? Quién sabe, sólo el tiempo lo dirá, lo que si podemos asegurar en estos momentos es que constituye la grasa natural más novedosa y estudiada por los muchos beneficios potenciales que parece guardar para la salud.

Descripción del CLA

Químicamente hablando, el ácido linoléico conjugado es un grupo de isómeros del ácido linoléico, es decir no es una única sustancia sino varias.
A diferencia de este último, los isómeros del CLA tienen enlaces conjugados, que en un compuesto orgánico insaturado es cuando dos doble enlaces están separados por uno simple.
Los dos isómeros más activos son el ácido trans,9-cis, 11-octadecadienoico y el ácido trans,10-cis,12-octadecadienoico.
El CLA se encuentra de forma natural en los tejidos de los animales, especialmente de los rumiantes, pero también de las aves, en los huevos y en los productos lácteos, tales como los quesos, la leche y los yogures que han sido sometidos a procesos de calor.
Las grasas vegetales son pobres fuentes de CLA, sin embargo, el que se comercializa como suplemento se obtiene precisamente del ácido linoléico de los aceites de alazor y girasol mediante un tratamiento especial al que se someten estos aceites.
El ácido linoléico conjugado se descubrió originalmente en la leche, donde existe en forma de fosfolipidos y triglicéridos.
También parece ser que la leche materna contiene CLA.
El doctor Pariza fue el descubridor del CLA en 1978 en el departamento de toxicología de la Universidad de Wisconsin, Madison, EEUU.
Parece ser que los investigadores buscaban en las hamburguesas agentes causantes del cáncer cuando dieron con el CLA, que justamente puede tener los efectos contrarios, de ello hablaremos más tarde.
Tras numerosos estudios se sabe que actualmente ingerimos alrededor del 80% menos de este ácido graso con la dieta, debido a que las reses que nos sirven de alimento son criadas con piensos refinados en lugar de con pastos frescos, como antaño. La hierba es rica en ácido linoléico que en el estómago de los rumiantes, mediante la acción de unas enzimas, se convierte en ácido linoléico conjugado, una molécula completamente distinta. Por eso hoy las carnes y la leche del ganado vacuno contienen niveles muy inferiores de CLA.

Mecanismo de acción

Los cambios en la composición corporal observados con la administración de CLA se cree que están asociados al isómero trans-10, cis 12, porque en el laboratorio se ha podido comprobar que éste reduce la actividad de la enzima lipoproteín lipasa, que es la encargada de dispersar las moléculas de grasa en la sangre para facilitar su absorción por los adipocitos, que entonces la almacenan, además también aumenta la actividad de la hormona sensitiva lipasa, la cual actúa degradando los ácidos grasos que forman el tejido adiposo para llevarlos al torrente sanguíneo, a fin de ser usados como fuente prioritaria de energía.
Otro tercer mecanismo es el que se produce por el incremento de la actividad de la carnitina-palmitoyl transferasa en el tejido muscular, produciendo una elevación en el ritmo de uso de las grasas así como de la síntesis de nuevos tejidos musculares.
Algunos estudios realizados
La doctora Annika Smedman llevó a cabo un estudio doble ciego en Suecia en 1998, en el que se utilizaron 53 obesos de entre 23 y 63 años.
Se les trató con un placebo durante las dos semanas previas y entonces se le administró a un grupo 4,2 gramos de CLA diarios y al otro se prosiguió con el placebo durante doce semanas más. A ambos grupos se les pidió que no alterasen sus hábitos alimentarios ni su actividad física. Al final el grupo que utilizó el CLA perdió una considerable cantidad de grasa corporal.
El doctor Erling Tom, de Noruega, en 1997, llevó a cabo otro estudio en el que reclutó a diez hombres y otras tantas mujeres, a los que administró tres gramos de CLA durante tres meses diariamente. Todos ellos perdieron una sustancial cantidad de tejido adiposo.
Dos otros estudios realizados en Noruega, por los doctores Ola Gudmusen y Philos mostraron resultados semejantes. El primero incluía a 60 individuos moderadamente obesos que recibieron o 3,4 gramos de CLA o 4,5 de aceite de oliva, como agente placebo, para comprobar al final de la prueba que ninguno de los parámetros de la salud, tales como la presión sanguínea o el nivel de colesterol, habían cambiado, sin embargo, los que usaron el CLA registraron un acusado descenso de peso graso.
En el otro también se usaron 60 voluntarios con obesidad moderada, a los cuales se les administraron diariamente 0, 1,8, 3,6, 5,4 o 7,2 gramos de CLA. Todos los grupos, sin excepción, tratados con el ácido linoléico conjugado redujeron su porcentaje de grasa corporal.
El propio doctor Michael Pariza, y sus colaboradores, en la Universidad de Wisconsin, en Madison, llevó a cabo una prueba en la que alimentaron a ratones, ratas y pollos con una dieta que contenía aceite de maíz o la misma pero con la adición del CLA durante cuatro a ocho semanas.

Los animales alimentados con el ácido linoléico conjugado exhibieron una reducción importante de la grasa corporal del 57 al 70%, el 23 y el 22% respectivamente.

Posteriormente llevaron a cabo otro estudio en el que alimentaron durante cuatro semanas a ratas adultas con sebo, aceite de maíz o de coco, además de añadir en algunos casos el CLA. Aquellos animales que recibieron el suplemento mostraron niveles significativamente inferiores de grasa corporal y además acumularon una mayor masa corporal magra.
También en la Universidad de Wisconsin, el investigador Yeonhwa y colaborares manifestaron que según sus observaciones la suplementación de la dieta de ratones con CLA mostraba una reducción de la grasa corporal de entre el 57 y 60%, así como entre un 5 y un 14% de aumento en la masa corporal limpia.
Otros estudios revelan propiedades terapéuticas que van mucho más allá de la reducción de la grasa corporal o el aumento del índice de masa muscular, llegando a indicar que el CLA puede jugar un papel importante en la protección contra ciertos tipos de tumores, colesterol o incluso la diabetes.
Por ejemplo, la doctora Martha Ann Belury que ha examinado concienzudamente toda la literatura existente sobre el CLA, afirma que esta grasa exhibe propiedades químico protectoras que podrían proteger contra varios tipos de cáncer.
Existen numerosas evidencias de los efectos anticancerígenos del CLA sobre los tumores de mama, de acuerdo con las investigaciones del doctor Clement Ip, que ha documentado como las dietas ricas en ácido linoléico conjugado protegen contra este tipo de cáncer.
Según este científico el CLA es de largo la sustancia natural conocida con mayor poder de modulación tumoral.
Otros investigadores han descubierto que el CLA exhibe efectos protectores contra el melanoma (cáncer de piel), la leucemia, así como el cáncer de pecho, ovario, colon y de próstata. Sin embargo, apuntan a que un adulto de 70 kilos necesita una dosis de 3,5 gramos diarios para obtener esos beneficios, mientras que se calcula que en la dieta de la mayoría sólo se obtiene alrededor de un gramo.
El enriquecimiento de la alimentación de los conejos con CLA ha demostrado reducir notablemente el colesterol en sangre y los depósitos en la aorta de estos animales.
El doctor Jan Wadstein, de Oslo, Noruega, afirma en su carta a la prestigiosa publicación científica The Lancet, que en sus estudios había conseguido grandes mejoras en el tratamiento de la diabetes mediante la inclusión en la dieta del CLA.
Wadstein es el primero en documentar que un paciente que padecía diabetes de tipo dos desde 1994 fue tratado con tres gramos de ácido linoléico conjugado diariamente durante doce semanas, para comprobar que con esa terapia tras ese periodo se redujeron notablemente los niveles de triglicéridos, colesterol general, LDL (el colesterol malo) y otros parámetros, además de verse asimismo reducido el peso corporal del paciente.

Un gran potencial

Ni que decir tiene que todavía se deberán efectuar muchos otros estudios sobre esta grasa tan peculiar, pero de momento por todo lo que en la actualidad conocemos podemos asegurar que el potencial del ácido linoléico conjugado es enorme y lo es en diversos campos, desde la prevención, como terapia en diversas patologías graves, así como parece ser un poderoso regulador de la composición corporal y lo mejor de todo es que carece de cualquier efecto secundario.
Habrá que esperar algunos años más hasta que la ciencia, siempre prudente antes de lanzar afirmaciones categóricas sobre remedios para la salud, se pronuncie acerca de sus propiedades anticancerígenas o protectoras de la salud, pero para lo que no hay que esperar ya es para saber que esta grasa ha demostrado más allá de toda duda que puede perfectamente promover la reducción de la grasa corporal, al tiempo que favorece el aumento de la masa muscular.
Por eso el CLA es una grasa antigrasa.