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Una grasa lipolítica y anabólica

Por Xavier Fox

En cuestión de perder grasa corporal muchos están confundidos, pues creen que tienen que eliminar la grasa de su alimentación. La carne roja se convierte en el enemigo y consumen tanta proteína como pueden en forma de suplemento porque prácticamente no tiene grasa. ¿Y qué pasa si os decimos que para perder grasa tenéis que comer carne roja y leche?, ¿os parece raro? No, si tomáis ácido linoleico conjugado (CLA), un ácido graso omega 6 que ayuda a no perder músculo, acelera la producción de energía y reduce el daño celular. Diría que suena muy bien.

El CLA se descubrió en los años setenta del siglo pasado de forma accidental en el proceso de varios estudios científicos llevados a cabo en la Universidad de Wisconsin (EE UU). Estaban estudiando el efecto del cáncer en los ratones y constataron que el grupo de roedores que recibió extracto de ternera desarrolló un 20% menos tumores que el resto. Los expertos analizaron las causas durante una década hasta descubrir que era el CLA lo que reducía la aparición de tumores. ¿Quién iba a pensar que un componente presente en la vilipendiada carne roja, la leche entera, la mantequilla y la ternera reduciría el cáncer? Y los australianos deben saber que el canguro tiene la mayor concentración de CLA.

El CLA es un ácido graso esencial; lo que significa que el cuerpo no lo produce por sí mismo y debe obtenerlo de los alimentos. En cambio, el organismo asimila los alimentos no esenciales a partir de otros compuestos. Existen 10 aminoácidos esenciales y 13 aminoácidos que no lo son. Si queréis reducir el consumo de grasa y por eso evitáis la carne roja, no cabe duda de que tenéis que tomar un suplemento de CLA.

Volvamos a la razón por la que el ácido linoleico disminuye la incidencia del cáncer. Se debe a la acción antioxidante de este ácido graso. Los antioxidantes son importantes para combatir el efecto de los radicales libres, que son las moléculas del organismo que, por debilidad, pierden un electrón, se convierten en inestables y buscan otro electrón. El radical libre roba un electrón para estabilizarse, pero en el proceso convierte en radical libre a otra molécula y se produce una reacción en cadena. Esta creación continua de radicales libre puede terminar alterando el comportamiento de la célula porque se pueden robar electrones del ácido nucleico, las proteínas o las enzimas. La célula no puede estabilizarse por culpa de estas alteraciones internas.

El CLA es un ácido graso esencial; lo que significa que el cuerpo no lo produce por sí mismo y debe obtenerlo de los alimentos.

En la mitocondria y el ADN se crean muchos radicales libres. La mitocondria es la principal fuente de energía del organismo, así que si estructura resulta alterada, no puede realizar esta importante función. La fatiga crónica y la fibromialgia son consecuencias de la agravación de este proceso. A su vez, si el ADN ha sido modificado no transporta la información genética necesaria para que funcionen las células, incluida la fabricación de la proteína que participa en la reparación celular y en el crecimiento del tejido muscular. El trabajo del antioxidante es donar un electrón a los radicales libres para estabilizarlos, pues pueden prescindir de ese electrón sin convertirse a su vez en radicales libres. Gracias a ellos se reduce el daño celular y la destrucción de los tejidos; en concreto, de los músculos.

Es obvio que para los culturistas, la capacidad de los antioxidantes para conservar el músculo y la mitocondria es magnífica. Sin embargo, no sólo es de interés para los atletas, pues los radicales libres también causan cáncer. El CLA reduce la tensión oxidativa y modula la variación intracelular, por lo que interrumpe el proceso de transformación de las células normales en cancerígenas. Además, los estudios demuestran que reduce la proliferación del cáncer de mama y reduce los tumores (benignos y malignos) de la próstata, del cáncer de estómago y del cáncer de pulmones, aunque todas las investigaciones se han realizado con animales. Los ratones a los que se les administra ácido linoleico aumentan su nivel de vitamina A, que es un antioxidante. Así pues, el CLA no sólo es un antioxidante en sí, sino que ayuda a aumentar la presencia de otros antioxidantes.

Ya hemos mencionado que el CLA evita que se elimine músculo y estoy seguro de que os ha llamado mucho la atención. No hay nada que guste más a los culturistas que perder grasa sin eliminar músculo. El ácido linoleico desactiva el catabolismo, que es el proceso que el cuerpo usa para descomponer tejido muscular y así obtener energía o aminoácidos. No os descubro nada si os digo que cuando el organismo consume músculo no se puede crecer. Para ganar masa, los procesos anabólicos deben superar a los catabólicos.

El científico Pinkoski sometió a varias personas a una rutina de entrenamiento con pesos tres días por semana. En siete semanas, el grupo que tomó CLA ganó 1,4 kilos de músculo y perdió 800 gramos de grasa, mientras que el otro sólo consiguió 200 gramos y eliminó 400 gramos de grasa. No son unas cifras espectaculares, pero es mejor el resultado con el suplemento, sobre todo teniendo en cuenta que es en sólo siete semanas. Los investigadores creen que si hubieran continuado, las diferencias habrían sido más acusadas. No sé qué pensáis vosotros, pero yo me doy por satisfecho con una ganancia de 1,4 kilos de músculo en menos de dos meses.

Cifras aparte, el verdadero descubrimiento de este estudio es el efecto anticatabólico del ácido linoleico. En los análisis de orina efectuados se detectó degradación miofibrilar, que está relacionada con un descenso de la actividad catabólica de la proteína muscular. Además, la síntesis proteica aumentó en las personas que tomaron este suplemento y su organismo entró en un estado anabólico. ¿Hay alguien que no quiere que esto suceda? En cuanto al impacto del ácido linoleico en la fuerza en los participantes del estudio, debemos indicar que aumentaron el peso en el press de banca de forma considerable. Si ganáis fuerza, también músculo.

Otro científico, llamado Kreider, estudió el efecto del ácido linoleico en atletas. Descubrió que el grupo que tomó CLA experimentó un descenso del nitrógeno sanguíneo respecto a la creatinina en la orina. La razón es que cuando el nivel de nitrógeno sanguíneo en la orina es alto comparado con la creatinina, el organismo está en un estado catabólico. El trabajo reveló que el uso de CLA ralentiza la respuesta catabólica al entrenamiento, por lo que se permite la ganancia de músculo durante más tiempo.

Y esto no es lo único que hace el ácido linoleico para ayudaros a crecer. Si analizamos su función como antioxidante comprobaremos que refuerza el sistema inmunológico; este, si está débil, dificulta la ganancia de músculo porque descompone la proteína para luchar contra las infecciones. ¿Y de dónde provienen esas proteínas? Así es, vienen del músculo. Si no las utiliza el sistema inmunológico dispondréis de ellas para ganar masa. Además, cuanto más músculo tengáis, más rápido será el metabolismo.

¿Recordáis que hemos dicho que comer puede ayudaros a perder grasa? Pues comiendo alimentos que contengan ácido linoleico mejoráis el metabolismo y quemáis más calorías. La publicación Journal of Nutrition hizo referencia a un estudio en el que los participantes que tomaron 3,4 gramos de CLA al día perdieron unos 2,5 kilos de grasa más que el grupo placebo. Y esa grasa era la de la zona abdominal.

El CLA tiene este efecto porque reduce la cantidad de lipasa, una lipoproteína responsable de recoger grasa de la sangre para almacenarla.

Si reducís la presencia de esta enzima, la grasa permanece en la sangre y sirve como energía o se deshecha. Además, el CLA aumenta la actividad de la lipasa en las células grasas, por lo que las descompone y se pueden utilizar. Y por si esto fuera poco, ha demostrado que bloquea la formación de nuevas células de grasa. Son tres acciones que, combinadas, expulsan a la grasa del organismo.

El CLA estimula la producción de ciertas enzimas que aumentan el transporte de glucosa a las células y, al no quedarse en la sangre, la sensibilidad a la insulina desciende. Cuando se libera menos insulina, se acumula menos grasa; el nivel plasmático de azúcar se mantiene estable y no se potencia la ganancia de peso ni la diabetes. Un efecto secundario del CLA maravilloso es que la cantidad de colesterol malo disminuye.

¿A qué esperáis? Acabáis de recibir información de un suplemento que quema grasa, permite que la grasa se use como fuente de energía, aumenta la ganancia de músculo, reduce el colesterol y refuerza el sistema inmunitario, así que deberíais estar ya en vuestra tienda de suplementación comprándolo. Tomad 1.000 miligramos tres veces al día y pronto veréis otro físico cuando os miréis en el espejo.