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Que impiden el crecimiento

Por Michael Sabaces

Acompañadme en un recorrido por algunos errores comunes que impiden el crecimiento. ¿Seguro que no estáis incurriendo en alguno de ellos?

A nadie de los que practicamos el fisicoculturismo, o de los que se entrenan con pesas con afán de acrecentar la envergadura corporal, se nos escapa que muy pocos de nosotros tenemos la capacidad de alcanzar el volumen de Ronnie Coleman, o cualquiera de los monstruos sagrados del músculo, pero sí que sin llegar a esos extremos es perfectamente posible acumular una muy respetable cantidad de tejido magro. Sin embargo, para algunos, para muchos, resulta muy difícil superar ciertas medidas y abandonar la media. Cuando eso ocurre se recurre a culpar a la genética, aunque en ocasiones se trate sencillamente de la comisión de algunos errores comunes que impiden el progreso.
Vamos a repasarlos porque es probable que si no progresáis lo suficiente sea porque incurrís en ellos también.
Es más fácil echarle la culpa a la genética o a los fármacos, para justificar la enorme diferencia que existe entre algunos culturistas y nosotros cuando no somos capaces de superar una cierta barrera física, que asumir directamente que no nos estamos empleando en cuerpo y alma para justificar alcanzar ese tamaño.
Admitámoslo, conseguir un desarrollo muscular fuera de serie no es fácil, no señor, no lo es, y por eso precisamente es tan valorado. Tener un cuerpo más grande y fuerte de lo normal constituye un reto y un verdadero logro, uno que vale su peso en oro y por el merece la pena esforzarse.
Es un trabajo de 24 horas al día, 365 días al año, porque esa meta no debe abandonarnos ni un minuto. Es nuestro sueño y nadie se despoja de un sueño.
¿Por qué hay tipos que están más grandes, qué digo más grandes, mucho más enormes que vosotros? Venga ya, dejaos de aludir a su mejor genética, muchos de ellos estaban peor que vosotros cuando comenzaron a entrenarse, así que esa excusa no vale. Tampoco sirve que seáis de los que decís automáticamente cada vez que alguien está más grande que es porque debe tomar algo.No busquéis excusas baratas, ¿No se os ha ocurrido que tal vez sea sencillamente porque trabajan y comen más? O porque a la hora de machacarse se lo toman verdaderamente en serio y no como vosotros. Claro vosotros no cometéis ningún fallo, y hacéis todo tal y como marcan los cánones más escrupulosos, ¿Seguro?
En mi experiencia la mayoría incumple no uno, sino varios preceptos importantes para que el desarrollo muscular óptimo se produzca. Vamos a repasar los errores más comunes que impiden el crecimiento y tal vez descubráis que a fin de cuentas no sois tan estrictos como pensabais.

Demasiado peso

Quiero empezar por éste porque a mi juicio es tal vez el más común: el manejo de un peso excesivo.
Es cierto que una carga elevada constituye una necesidad para que el músculo crezca y sin ese factor resulta muy difícil mantener un progreso continuo, pero entre emplear un peso importante y uno excesivo hay una fina línea que marca una gran diferencia. Con frecuencia el afán por utilizar un peso importante nos lleva a uno que no podemos controlar bien y nos valemos de la inercia, de la ayuda de otros compañeros o lo levantamos a expensas de sacrificar la forma correcta de realizar el ejercicio.
Un estilo deficiente desde luego no producirá la necesaria estimulación muscular y aumentará en muchos enteros el riesgo de lesión. El ego es muy mal compañero de entrenamiento, así que dejadlo en la calle y saldréis ganando. Por muy pesado que queráis entrenar si no sois capaces de realizar cinco repeticiones estrictas sin ayuda, es que el peso es excesivo.

Peso insuficiente

No, no es ninguna contradicción, utilizar poco peso también es un error que conduce a la ausencia de progreso. Los músculos se ven obligados a crecer cuando tienen que moverse con una carga a la que no están acostumbrados, lo que significa que aunque, como hemos dicho, no hay que excederse en el peso sí que es imprescindible que éste sea progresivamente más pesado y suponga un reto. La repetición una y otra vez de los mismos ejercicios con igual carga no estimula la hipertrofia. Por consiguiente, utilizad un peso que podáis controlar, pero velad por que éste vaya incrementándose regularmente.

Demasiado entrenamiento

Posiblemente este sea el segundo error más común, hacer demasiado ejercicio. La mayoría comete la equivocación de pensar que si dos series producen un buen efecto, entonces cuatro producirán el doble y ocho cuatro veces más y ahí se equivocan.
El músculo necesita el estímulo del entrenamiento para crecer, pero no empezará a hacerlo hasta que se haya recuperado por completo de la sesión. Por tanto, sin la adecuada recuperación no existe posibilidad de crecimiento. La recuperación no es sólo local sino también global, es decir que tras un entrenamiento de brazos, se han de recuperar éstos así como todo el cuerpo en general, porque el desgaste energético afecta a todo el sistema.
A menos que sea antes de una competición no deberíais macharos más que cuatro días por semana y tampoco realizar más de seis a ocho series duras para los grupos pequeños y de doce a catorce para los grandes. Pensadlo bien, cada serie ha de ser dura para producir efectos positivos, pero una vez efectuado el calentamiento, ¿Cuántas series verdaderamente duras seréis capaces de hacer para una misma zona? Sí, desde luego no muchas. De manera que adaptad vuestra rutina para entrenar duro, pero no os excedáis en la cantidad de trabajo o irá en detrimento de vuestro objetivo.
Entrenad cuatro días por semana y estructurad la rutina de forma que cada zona corporal se vea machacada una vez cada siete días.
Si hacéis más cantidad de trabajo que esa, la intensidad se resentirá y vuestra capacidad de recuperación caerá en picado. Ante semejante panorama, ¿A quién le puede resultar extraño no crecer como debiera?

Entrenamiento insuficiente

No, tampoco se trata de una contradicción de lo anterior. Es cierto, si hacéis demasiada cantidad de ejercicio ni podréis imprimirle la necesaria intensidad ni dejaréis opción a la recuperación que facilite el crecimiento, pero si no hacéis el suficiente tampoco habrá motivos para el progreso. Una cosa es evitar caer en el sobreentrenamiento y otra muy distinta no llegar a estimular los músculos como es debido.
Cada grupo precisa de al menos dos ejercicios distintos y de dos a tres series de máxima dureza cada uno, eso sin contar las de calentamiento. Y ese es un estímulo necesario una vez por semana, de manera que no os escudéis en ninguna excusa para realizar al menos ese mínimo trabajo.

Entrenar en ciclos

El entrenamiento progresivo constituye el eje de cualquier programa abocado al éxito y eso significa intentar incrementar gradualmente los pesos y la carga de trabajo. Sin embargo, el cuerpo tiene sus altibajos naturales y no responde como una máquina, de forma uniforme, sino en dientes de sierra. En términos sencillos hay que saber dar un paso hacia atrás de tanto en tanto para dar dos adelante después.
No os será posible incrementar constantemente los pesos, ni la carga de trabajo sin permitir algunas etapas de menor rigor en las que el cuerpo y la mente se recuperen y se recarguen para atacar otro nuevo desafío.
Programad vuestra rutina incorporando ciclos de, por ejemplo, seis semanas de entrenamiento con mucho peso y series de cinco o seis repeticiones, seguidas de otras tres o cuatro en las que el peso sea considerablemente más liviano en series de doce o quince repeticiones y otras cuatro posteriores con un peso más pesado para ocho o diez repeticiones.
De esa forma a un ciclo de mucho peso le sigue otro de regeneración y otro de consolidación antes de volver a otro de máxima intensidad.

Falta de tensión

Para desarrollar músculo de calidad no basta con subir y bajar el peso, hay que sentir la tensión constante durante toda la acción. Este es un gran error que cometen muchos, se limitan a subir y bajar la carga dando por sentado que puesto que la mueven el músculo ha de crecer inevitablemente. Sin embargo, el funcionamiento del cuerpo no es tan sencillo y hay algo fundamental en el proceso, se llama estimulación neurológica, o como los culturistas veteranos lo llaman: conexión mente – músculo. Sin el concurso de las neuronas que lleguen a cada fibra no habrá una respuesta idónea y eso se consigue moviendo el peso con absoluto control y concentración. Mover una barra arriba y abajo no es suficiente, es preciso levantarla con fuerza y control hasta el punto final y luego descenderla bajo control y manteniendo la tensión constante durante todo el recorrido, esa es la gran diferencia.
Es la tensión la que produce el crecimiento, cuanto más tiempo esté el músculo bajo tensión tanto mayores serán las oportunidades de crecer, mover el peso sin ella no significa mucho en términos de desarrollo muscular.

Escasa contracción

Se puede someter el músculo a la tensión y sin embargo que éste no experimente la necesaria contracción, en especial la de pico que es la que proporciona la definición y dureza. La contracción de pico es esencial para crecer y marcar la musculatura.
Para lograrlo deberéis apretar concienzudamente el músculo en el punto máximo de contracción, es decir en el punto final del movimiento y mantenerla un segundo. Intentad aguantar ese punto final y comprobaréis la dureza del método y lo mucho que significa para un más rápido y mejor crecimiento.

La congestión errónea

Muchos culturistas buscan con ansia la congestión asumiendo que ésta constituye la prueba del crecimiento, pero no es del todo cierto. Es verdad que cuando un músculo se congestiona se siente mejor y en él se produce un mayor riego sanguíneo, lo que equivale a favorecer las condiciones por las que se lleva a cabo la hipertrofia. No obstante, no basta con congestionar con poco peso y muchas repeticiones para asegurar el crecimiento, es preciso notar la congestión originada por el esfuerzo y la tensión muscular continuada.
La mejor congestión la conseguiréis utilizando un peso elevado, repeticiones moderadas, de seis a diez, pero descansando poco entre series. No hace falta realizar quince o veinte repeticiones para congestionar, bastan seis si sólo dejáis transcurrir un minuto entre series, esa es la congestión que desarrolla músculo.

Constancia en el entrenamiento

¿Qué más puedo decir? Por muy bien y duro que entrenéis un día, ese por sí solo no significará absolutamente nada. Una flor no hace un verano, de manera que la constancia en el entrenamiento es esencial para llegar a conseguir algo.
Si estáis dispuestos a saltaros una sesión por cualquier excusa no llegaréis a ningún lado y si no os entregáis a fondo en todas y cada una de ellas, tampoco. Tiene más importancia la constancia de una gota que el arrebato de una ola. El crecimiento del músculo se alimenta de pequeños progresos mantenidos en el tiempo.

La secuencia lógica

Puede que caigáis en la equivocación de establecer vuestra rutina basándola en un orden arbitrario, sin embargo, a menos que estéis realizando una especialización los grupos grandes se entrenan primero. Es decir, dentro del programa debéis contemplar que los grupos grandes sean los primeros, puesto que éstos requieren más energía y también afectan a una mayor cantidad de músculo, por lo que debéis atacarlos cuando os encontráis con mayor empuje y vigor, o sea al principio de la rutina. Así les podréis hacer justicia y se desarrollarán mejor, y al ser los más grandes contribuirán a haceros crecer. Además los grandes grupos requieren la intervención de los pequeños y si éstos se entrenasen primero luego el trabajo de los mayores se vería comprometido, como sucedería con la espalda si antes trabajáis los bíceps, o el pecho o los hombros con los tríceps.
Recordad, los grandes siempre van primero.

Monotonía

Si sois de los que pasan meses haciendo los mismos ejercicios, con pesos idénticos y en igual orden, no os extrañéis si no crecéis.
EL cuerpo responde siempre a la novedad tratando de adaptarse y para eso se hará más grande y fuerte. La monotonía significa falta de estímulo, adaptación y por consiguiente estancamiento. Cualquier cosa nueva que hagáis supondrá una reacción que renovará el crecimiento. No hace falta que sea todo el programa, puede ser tan sólo cambiar los ejercicios o su orden, o el ángulo de recorrido, el número de series o de repeticiones, el peso empleado, el descanso entre series, pasar de las barras a las mancuernas o a las poleas, etcétera. Romped con la monotonía y renovaréis el progreso.

Estiramientos

Los estiramientos ayudan a evitar las lesiones pues mejoran la flexibilidad y contractibilidad muscular, pero también contribuyen a mejorar el crecimiento porque estiran la vaina de tejido conjuntivo que envuelve los músculos y que, a menudo, impide su crecimiento libre. Ese tejido se conoce como funda fascia o tejido fascial y al volverlo más suave y elástico mediante los estiramientos, éste opone menos resistencia para que dentro el músculo crezca libremente.
De modo que estirad antes y después del entrenamiento el músculo en cuestión.

Aeróbicos

El ejercicio aeróbico mejora el riego sanguíneo y con él las posibilidades de crecimiento. Así es, algunos piensan en él como una herramienta que sólo sirve para ayudar en la eliminación de la grasa, pero sus acciones van mucho más allá.
Con la actividad aeróbica se mejora la función cardiovascular y eso representa que el corazón funciona mejor y la red de vasos capilares se dilata y deja pasar mejor la sangre. Si tenemos en cuenta que para que el músculo crezca se necesita la presencia de nutrientes y que éstos sólo pueden llegar a cada una de las células mediante la circulación, podremos comprender la importancia que cobra la actividad aeróbica.
Si la realizáis para eliminar la grasa deberéis hacer cinco o seis sesiones semanales de al menos 40 minutos, pero si no es ese el caso bastarán dos o tres de 20 o 30 minutos para mejorar la condición cardiovascular.

Alimentación insuficiente

Bien, llegamos a un punto clave, como supone la alimentación. Los músculos no pueden sintetizarse del aire sino que necesitan materia prima, de la misma forma que el cuerpo no podrá rendir óptimamente en el gimnasio si no dispone de la energía suficiente, que por otro lado sólo puede obtener de los alimentos.
Es absolutamente imposible ponerse grande y tener una fuerza descomunal si coméis como un pajarito. Sólo comiendo a lo grande os pondréis grandes.
En la mayoría de las ocasiones en que no se progresa físicamente basta con aumentar la cantidad de alimento para experimentar un despegue. Así que aseguraos de que coméis en abundancia, en especial proteínas.

Planificación alimenticia

Comer más constituye una necesidad ineludible para adquirir tamaño corporal, pero es preciso hacerlo de forma planificada. De la misma manera que entrenar mucho un día sin tener una continuación no equivale a gran cosa, eso mismo sucede también con la alimentación, resulta indispensable distribuir la cantidad de alimento en varias veces al día y respetar los horarios de comida. Sólo llevando un plan muy meticuloso os será posible absorber una máxima cantidad de alimento, mediante numerosas pequeñas comidas diarias.

Ayuda suplementaria

Cuando lo que se busca es un volumen fuera de lo normal, es decir superior a la media, entonces con la alimentación convencional no basta. Aunque es cierto que para alcanzar un tamaño superior es preciso una ingestión abundante de proteínas, hay muchos más factores involucrados que simplemente atiborrarse de proteínas sin más.
Future Concepts ha desarrollado varios ergocéuticos específicamente para impulsar la adquisición de una mayor masa corporal magra, así que veamos como pueden estos fomentar el entorno más propicio al crecimiento.

El WP R10, un cóctel único

Este ergocéutico es el único desarrollado por Future Concepts para poder ser usado a discreción en cualquier momento del día, entre comidas o para sustituir a algunas de éstas, ya que su valor nutricional es muy importante: 55,83% de proteínas, 30,19% de carbohidratos y 7% de grasas.
Sin embargo, sus peculiaridades y excepcionalidad no radican en su aporte nutricional, sino en la especificidad de sus componentes. Vamos a revisarlos.
El contenido proteico del WPR10 viene dado por tres fuentes distintas: el aislado del concentrado del lactosuero, el huevo y el caseinato, porque de la combinación de estos tres orígenes, los de mayor valor biológico, se consigue un aporte de prótidos de liberación sostenida que estimule y mantenga durante horas el proceso de anabolismo.
El aislado del suero representa una forma excepcionalmente rica de péptidos y aminoácidos que además no necesita apenas digestión entrando de forma rápida en la circulación sanguínea y elevando notablemente el nivel de aminoácidos, lo que da lugar a desencadenar una respuesta rápida y profunda de la síntesis de nuevos tejidos.
El aislado del lactosuero que utiliza Future Concepts en el WP R10 es único y posee una composición en extremo rica en fracciones séricas beneficiosas para la salud, tales como betalactoglobulina (50-55%), alfalactalbumina (20-25%), inmunoglobulinas (10-15%), albumina sérica bovina (5-10%), glucomacropéptidos (2-5%), lactoferrina (1-2%), lactoperoxidasa (0,5%) y liosozima (0,1%).
Estas fracciones no sólo estimulan mejor que ninguna otra la formación y reconstrucción de nuevos tejidos, sino que refuerzan el sistema inmunitario, un punto clave en los objetivos de Future Concepts.
No obstante, y debido a la rapidez con que estos péptidos séricos llegan a la sangre, puede darse el caso de que si el organismo no tiene en esos momentos necesidad de emplearlos todos, éstos pueden pasar al hígado para su transformación en substratos de energía, dando lugar a un descenso posterior del nivel aminoacídico en la sangre, por eso el hidrolizado del lactosuero está acompañado de otras dos fuentes de proteínas: el huevo y los caseínatos cálcicos. Éstas son de absorción lenta y favorecen la disminución del ritmo de liberación de las fracciones séricas, a la vez que contribuyen a mantener estable y prolongar la llegada de estos nutrientes, vitales para la formación de tejidos, como los aminoácidos.
Con esta combinación tripartita se obtiene un flujo rápido pero a la vez sostenido por largo tiempo de aminoácidos y péptidos, un primer paso esencial en el proceso de formación del tejido muscular.
Los carbohidratos son asimismo esenciales en la alimentación del culturista porque de ellos ha de extraer la energía para entrenar con rigurosidad y porque de éstos depende en gran medida la liberación de la insulina, una hormona altamente anabólica.
Los glúcidos pueden incidir positiva o negativamente sobre esta hormona, en función de la cantidad y momento en que estimulen su liberación.
La insulina es la encargada de transportar la glucosa así como los aminoácidos y otros nutrientes a las células musculares; ese es su objetivo anabólico, sin embargo, cuando esta hormona detecta un exceso de azúcar sanguíneo se libera en gran cantidad para contrarrestar esa llegada masiva de glucosa y evitar una hiperglucemia.
Entonces toda esa glucosa es llevada a las células pero a menos que los músculos estén vacíos de ese nutriente, no serán capaces de almacenarlo y es entonces cuando la hormona adquiere su lado negativo para el culturista, porque es cuando pone en marcha la lipogénesis con objeto de almacenar la glucosa sobrante en tejido adiposo de reserva, o sea, de grasa corporal, para una utilización posterior.
Por consiguiente, y siempre que los músculos no hayan agotado todas sus reservas de glucógeno, la insulina debe segregarse de modo constante pero moderado para que así pueda llevar a cabo su tarea como transportador anabólico sin incitar su capacidad lipogénica.
Los carbohidratos del WPR 10 son complejos y de liberación prolongada para que las moléculas resultantes de su digestión pasen a la sangre poco a poco y sirvan para mantener estables los niveles de energía y moderada la liberación de insulina.
Las grasas pueden ser nocivas como las saturadas o saludables como las insaturadas. Tres son las fuentes de ácidos grasos que configuran el WPR 10: los ácidos grasos omega 3, el ácido linoleico conjugado, CLA, y los triglicéridos de cadena media, MCT.
Los omega 3 han puesto de manifiesto su capacidad para mejorar el metabolismo de las grasas, incrementar la afinidad de la insulina en las células musculares, favorecer la función hormonal y proteger contra las enfermedades cardiovasculares.
El ácido linoleico conjugado ha demostrado en diversos estudios su capacidad para acelerar la utilización de los depósitos de grasa y favorecer la adquisición de tejido magro.
Los triglicéridos de cadena media representan una importante fuente calórica ya que aportan nueve calorías por gramo como cualquier otra grasa, pero debido a su alteración molecular se metabolizan tan rápido como un azúcar sin interferir, sin embargo, con la respuesta de la insulina ni poder transformarse en tejido adiposo.
Los tres macronutrientes examinados confieren a este ergocéutico un carácter absolutamente único pero eso es sólo la punta del iceberg.
Existen muchos otros factores involucrados en un proceso tan complicado como el de la formación de tejido muscular.

  1. factor- papaína – una enzima proteolítica que divide las proteínas en sus componentes, los aminoácidos, que se extrae del fruto de la papaya.
  2. factor- bromelaína – otra enzima proteolíctica y digestiva que se extrae del fruto de la piña tropical y que divide asimismo las partículas proteicas en fracciones más pequeñas.
  3. factor- piridoxina – esencial en la metabolización de los aminoácidos, sin cuya presencia el organismo no es capaz de sintetizar y usarlos correctamente.
  4. factor- ácido hidroxicítrico – una sustancia que se extrae de la garcinia cambogia y cuya particularidad estriba en inhibir la acción de una enzima llamada citrato liasa, la cual es la encargada de convertir el exceso de carbohidratos en tejido adiposo. El ácido hidroxicítrico garantiza que los carbohidratos sean usados como fuente de energía y no se conviertan en grasa.
  5. factor- tirosina – un aminoácido esencial capaz de atravesar la barrera hematoencefálica y sirve como precursor de la hormona noradrenalina y norepinefrina que acentúan el estado de alerta, aumentan la energía y favorecen la lipolísis, o pérdida de grasa. Otro función de la tirosina es servir como materia prima a la glándula tiroides para fabricar hormonas tiroideas.
  6. factor- lisofosfatidilcolina – un fosofolípido que aumenta la porosidad intestinal e incrementa la capacidad de absorción de los nutrientes que pasan del intestino a la sangre.
  7. factor- quercitina – un derivado de los cítricos con un alto nivel en bioflavonoides que ha puesto de manifiesto que mejora la absorción de los nutrientes a la vez que regula el metabolismo de la glucosa y actúa como un potente antioxidante.
  8. factor- potasio quelado – un mineral importante junto con el sodio y el magnesio para mantener el trabajo muscular, pero, además, se ha podido comprobar que el potasio es un eslabón en la normal secreción de hormona del crecimiento y del IG F1, el factor del crecimiento similar a la insulina. Los mecanismos de acción no están del todo claros pero si se ha constatado que una deficiencia de este mineral acarrea un descenso en los niveles de GH y de IG F1.
  9. factor- magnesio quelado – otro mineral que supone un eslabón en la correcta secreción de la testosterona. Al igual que el potasio es un factor limitante para la GH y el IG F1, el magnesio junto con la piridoxina (factor 3º) y el zinc ha demostrado en estudios clínicos que mantienen un nivel de testosterona elevado. No es que actúen como estimuladores hormonales sino que cuando sus niveles orgánicos son correctos también lo son los de la testosterona pero cuando estos son inferiores declinan a su vez los de la hormona.
  10. factor- cetoisocoproato – Una molécula que se emplea en los hospitales con los grandes quemados a los que se les administra para evitar la degradación de los tejidos y acelerar su regeneración y nueva síntesis. Es por lo tanto anabólico y anticatabólico.
  11. factor- acetil-L-carnitina – un aminoácido acetilo que cruza la barrera hematoencefálica para actuar como un neuro transmisor al fomentar la formación de dopamina. Entre sus cualidades para los atletas tiene la propiedad de mantener estables los niveles de testosterona, a la vez que estimula la actividad de la LH, hormona luteinizante, que a su vez envía una señal a las células leydig para activar la producción hormonal en los testículos.
  12. factor- ornitina alfa cetoglutarato – una molécula compuesta que promueve la secreción endógena de hormona del crecimiento así como del factor de crecimiento IG F1.
  13. factor- picolinato de cromo – una sustancia que se ha revelado como esencial en el metabolismo de la insulina aumentando su afinidad en las células musculares y disminuyéndola en las grasas, lo que conlleva a maximizar la recepción de nutrientes por las primeras y minimizarla en las segundas.
  14. factor- vitaminas y minerales – imprescindibles en numerosas funciones. Estos elementos forman parte de enzimas e intervienen en multitud de acciones metabólicas.

Como veis el WP R10 posee tal configuración bioquímica, que sus efectos son extraordinarios por la sinergia de cada uno de sus ingredientes y por la interrelación de estos con gran variedad de procesos metabólicos vinculados con la creación de nuevo tejido muscular.
Utilizando el WP R10 no multiplicaréis vuestros niveles hormonales por 500, ni ganaréis 10 kilos de músculo en una semana, no hay milagros, ni resultados exagerados como los que tal vez se deriven de la brutal alteración hormonal química.
Sin embargo, este ergocéutico aportará a vuestro organismo todos los nutrientes necesarios para el crecimiento, a la vez que añade todos los factores esenciales a cada proceso consiguiendo así una activación al alza del metabolismo y una mejor función endocrina.
Asimilaréis las proteínas de forma fácil, sin forzar o saturar el sistema digestivo.
Estaréis, en suma, reuniendo todos los ingredientes necesarios para esa mejora muscular a la vez que vuestra salud sale reforzada.
Este ergocéutico está recomendado para ser usado en cualquier momento del día y tantas veces como se quiera, con excepción del espacio de tiempo posterior al entrenamiento, que marca unas condiciones metabólicas distintas que vale la pena aprovechar.

WP P11, sólo para después de entrenar

Justo después de finalizar una sesión de entrenamiento el organismo entra en una fase acelerada de absorción y reparación tisular. El objetivo es recuperarse de los materiales perdidos y efectuar una sobrecompensación, de manera que si se ha empleado 100 gramos de una sustancia, se asegurará de su preservación almacenando 110.
Para esa situación tan específica, Future Concepts ha elaborado el WP P11, otro ergocéutico absolutamente único porque está diseñado para que cada uno de sus ingredientes hagan diana en un proceso concreto.
Su valor nutricional es muy parecido al WP R10, es decir: proteínas 59,02%, carbohidratos 30,136% y grasas 2,75%, sin embargo aún teniendo bastantes similitudes incluye importantes diferencias.

  • 1ª diferencia- proteínas – justo tras el entrenamiento el organismo multiplica momentáneamente su capacidad de absorción de prótidos haciendo acopio de materiales de regeneración. Ahora no es el momento de tomar proteínas de liberación lenta, sino rápida. El WP P11 sólo contiene las del aislado del lactosuero que llegan velozmente a la sangre.
  • 2ª diferencia- carbohidratos – si en el WP R10 eran de liberación lenta los idóneos, ahora estos no servirían de mucho puesto que esta aceleración metabólica que se experimenta tras el entrenamiento es transitoria y no dura más que 60 ó 90 minutos a lo sumo. Por lo tanto, hay que administrar carbohidratos de liberación rápida como la dextrosa que asimismo posee un índice glucémico de 100 y estimula un pico de insulina, hormona necesaria ahora en niveles elevados para que actúe como transportador de todos los nutrientes y reconstituya el glucógeno.
  • 3ª diferencia- más insulina – éste es el único momento en que la insulina se precisa en grandes cantidades para saturar las células con nutrientes, ya que en esta situación, con los músculos vacíos de glucógeno, no es posible el efecto lipogénico. El ácido lipoico es un estimulante de la secreción insulínica a la vez que duplica su acción pues ejerce las mismas funciones que la propia hormona.
  • 4ª diferencia- reparación articular – la aceleración que presentan las funciones de asimilación también se produce en las de reparación. El empleo de pesos pesados ocasiona erosiones y microlesiones en los tejidos conjuntivos tales como tendones, ligamentos y cartílagos o discos intervertebrales. Tras el esfuerzo físico el cuerpo se apresta a regenerar todos esos tejidos, por eso el WP P11 cuenta con una buena dosis de sulfato de glucosamina, sustancia, junto con el colágeno esencial en la reparación de los tejidos conectivos.
  • 5ª diferencia- regeneración y desintoxicación del hígado – todos los procesos químicos se realizan en el hígado, desde la formación de nuevas proteínas, el glucógeno o la eliminación de los materiales de deshecho, hasta la metabolización de las hormonas. Esta glándula se ve sometida ya sólo por el entrenamiento a un considerable esfuerzo y estrés.
    El extracto de una planta, la silimarina, ha demostrado que es capaz de regenerar por completo el hígado, incluso en casos en los que éste estaba afectado gravemente de cirrosis, de ahí que sea otro ingrediente del WP P11.
  • 6ª diferencia- frenar el cortisol – con la tensión del entrenamiento se dispara la secreción de cortisol, hormona catabólica que degrada los aminoácidos para convertirlos en substratos energéticos. La fosfatidilserina y la N-acetil cisteína forman una barrera que detiene la secreción de cortisol poniendo un freno así al catabolismo.
  • 7ª diferencia- controlar la oxidación celular – del ejercicio se derivan grandes cantidades de radicales libres, moléculas dañinas que atentan contra la recuperación, la regeneración muscular y el crecimiento, además de significar un ataque a la función inmunológica. El mayor antioxidante corporal es el glutation que por norma decae con el esfuerzo intenso. En el WP P11 se incluye precisamente el glutation reducido, además del ácido ascórbico para elevar los niveles de protección antioxidante e impedir la acción negativa de los radicales libres.

Al margen de esas diferencias, derivadas de la situación metabólica temporal, en el WP P11 se dan similitudes con el WP R10 porque el primero incluye en su fórmula sustancias que también recoge el segundo.
Así, en el WP P11 se hallan las enzimas digestivas, pero también la piridoxina, la lisofosfatidilcolina, el picolinato de cromo, las vitaminas y minerales, la acetil-L-carnitina, la ornitina alfa cetoglutarato y el cetoisacaproato.
Tanto el WP R10 como el WP P11 son el prototipo más excepcional de lo que la ciencia puede llegar a crear en cuanto a fórmulas naturales, estos ergocéuticos han sido concebidos para algo más que alimentar, lo han sido para obtener con ellos efectos biológicos muy concretos.
Con el uso de estas sustancias, el metabolismo se vuelve más eficiente y la función hormonal se refuerza, todo lo cual conduce a un mayor rendimiento en el gimnasio, músculos más grandes y fuertes, así como una salud de hierro.

Actitud mental

Sin una actitud positiva todo lo examinado hasta ahora no tendrá sentido. Este es otro error muy común, se siguen rutinas avanzadas pero en el fondo se está convencido de que uno no va a poder extraer gran cosa de ellas y claro el fracaso está cantado.
Hay algo muy común en todos los campeones y es una fe ciega en sus posibilidades. A pesar de las dificultades están convencidos de triunfar y con esa actitud tienen mucho ganado. Si no albergáis dudas en vuestro interior acerca de que os pondréis grandes, seguro que tarde o temprano adquiriréis un volumen considerable, pero si sois de los que estáis dispuestos a probarlo todo pero en vuestro interior pensáis que a fin de cuentas nunca seréis muy voluminosos, entonces podéis apostar a que nunca alcanzaréis ese volumen, porque vuestra propia actitud os ha derrotado de antemano.
¿Habéis oído el dicho ‘la fe mueve montañas’? Pues podéis añadirle ‘y la actitud mental positiva estimula el crecimiento’.

Evaluación y revisión periódica

¿Cuánto pesabais hace un mes, y cuánto medían vuestros brazos y piernas, o cuál era el peso que empleabais en el press de banca? O ¿Cuánto queréis medir o pesar en tres meses o un año?
Si no tenéis respuesta a ninguna de esas preguntas es que entrenáis sin un rumbo claro. ¿Cómo alcanzaréis una meta concreta si no sabéis qué os habéis propuesto? Sí, diréis que queréis estar grandes, inmensos y fuertes, pero esas son metas muy imprecisas que no dejan una marca clara y neta en la mente.
Hay que marcarse metas a corto y largo plazo y revisarlas periódicamente. Para ello nada mejor que hacerlo con un diario de entreno donde hacer constar no sólo las informaciones diarias acerca de entrenamiento, medidas corporales y nutrición, sino, y eso es lo
más importante, los objetivos futuros. Pongamos que ahora medís 43 centímetros de brazos, pues anotad que en tres meses serán 44 y así caminaréis hacia una fecha y un logro concreto. Podéis establecer objetivos a corto y largo plazo, como una repetición más en un ejercicio dado para la semana que viene o para dentro de un mes. De esa forma andaréis un camino preestablecido y os será mucho más fácil física y mentalmente cumplir y superar vuestros propios pronósticos y con ellos os desarrollaréis con mayor facilidad.

Resumen

Es posible que no incurráis en todos estos errores sino sólo en algunos, de cualquier forma cada uno de los enumerados aquí os impedirán en mayor o menor grado desarrollaros, así que si queréis un buen consejo, revisadlos uno a uno y poned remedio ya, porque de ello puede depender que alcancéis ese gran cuerpo por el que os entrenáis.