Síguenos
por la red        
Contacta con nosotros
93 729 25 56
De lunes a viernes
9:00 a 13:30 - 16:00 a 19:30 h
Por:admin el de de

Por Michael Sabaces

Seguís una buena dieta y un programa de entrenamiento bien elaborado y sin embargo los resultados no parecen óptimos. ¿Qué os falta?

¿Ya sabéis cómo concentraros en el gimnasio?

Ese puede ser vuestro eslabón débil.

Algunos chicos los lleváis viendo en el gimnasio durante años y aunque acuden fielmente a su cita con los hierros, simplemente no parecen crecer. Se entrenan, aseguran que comen bien e incluso duermen las suficientes horas cada noche. Así que, ¿qué les falla? Prestáis más atención y entonces lo veis, sí, es eso, están en el gimnasio pero aunque están ahí no tratan sus sesiones seriamente.

Pierden mucho tiempo hablando con los amigos, dedican más atención a mirar las chicas que a sus series y sencillamente parecen perdidos mientras hacen un viaje distraído por sus sesiones de entrenamiento.

Les falta concentración.

Este tipo de gente, sencillamente va a pasar el tiempo al gimnasio. Son culturistas que hacen los ejercicios y las demás cosas necesarias para progresar, pero no las hacen con convicción. Por consiguiente no obtienen prácticamente nada de su entrenamiento. No saben lo que es sentir el fuego para llegar a lo desconocido y llevar sus cuerpos más allá de sus límites. Nunca han tenido el privilegio de llevarse mentalmente a un estado en el que el dolor y la fatiga no tienen cabida. Se olvidan de que antes de hacerse físicamente fuertes, primero deben ser mentalmente fuertes. Carecen de concentración.

La habilidad de canalizar la mente dentro de vuestro cuerpo es lo que os ayudará a convertiros en el culturista que siempre habéis querido ser. Usad la mente para controlar el cuerpo, para haced caso omiso del agotamiento y el dolor para seguir adelante cuando parece imposible continuar, para visualizar vuestro futuro cuerpo mientras completáis las repeticiones. Vuestra mente entiende lo que necesita hacer para convertirse en inhumana y el cuerpo seguirá a la mente con obediencia militar.

Para obtener los mejores entrenamientos necesitáis prepararos mentalmente, no físicamente.

Adoptar el estado mental óptimo

Llegar a un estado de concentración precisa como un láser no es fácil y permanecer así con todas las distracciones existentes en el gimnasio lo hace todavía más difícil, pero necesitáis desarrollar hábitos que os ayuden a mantener la concentración durante toda la duración del entrenamiento. Cuanto más os preparéis para vuestra sesión, mejor será ésta. Y en esos momentos cuando estáis entrenando más duro y el peso parece llevarse lo mejor de vosotros, es importante que vuestra mente no titubee y os empuje para llegar más lejos y así alcanzar lo que una vez pensasteis que no era posible. No podéis permitiros una falta de concentración.

Lo primero que necesitáis hacer para mantener la mente centrada es entender exactamente por qué estáis en el gimnasio. Estáis en él para haceros tan grandes y fuertes como un animal. No estáis ahí para hacer amigos y ser el Señor popular. Solamente queréis ser el mejor culturista posible. Y eso requiere Mucho trabajo y esa es la actitud que necesitáis, la que debéis llevar al gimnasio. Puede que no os importe mucho vuestro empleo, pero el gimnasio debe ser un lugar de trabajo. Debéis temer tanto tener una mala sesión de entrenamiento como temeréis perder vuestro empleo.

Al igual que en un lugar de trabajo, en el gimnasio tampoco se debe hablar demasiado. No es momento de gandulear ni de perseguir a las chicas. El gimnasio es en esos momentos vuestro lugar de trabajo y las pesas y el equipamiento son vuestras herramientas. No debéis permitir que nada interrumpa vuestro trabajo, porque estáis entregados a vuestra verdadera pasión y vuestro objetivo a largo plazo es ser el Jefe del músculo. De la misma manera que en los negocios no se invierte en cosas que no ayuden al producir beneficios, mientras estáis en el gimnasio no haréis ni diréis nada que no tenga relación con convertiros en más grandes y fuertes. Vuestros pensamientos deben estar constantemente centrados en el entrenamiento.

No veis quien más está en el gimnasio, no os importa qué están haciendo los demás, solamente debe preocuparos lo que estáis haciendo en ese preciso momento y lo que haréis después. Si no estáis pensando en la repetición que estáis realizando o en la siguiente serie, entonces es que no estáis pensando en absoluto. Vuestra mente está canalizada exactamente en lo que está sucediendo en vuestro entrenamiento y nada más. Carmen Electra podría estar saltando desnuda a vuestro lado y ni siquiera deberíais notarlo, porque estáis tan concentrados en vuestra serie.

Vuestro trabajo es lo único que cuenta cuando estáis en la “oficina”.

Trazad un plan

Un gran obstáculo que puede cruzarse en el camino de la concentración es no tener un plan de trabajo diseñado de antemano. No haríais mucho en la oficina si no tuvieseis vuestras actividades planificadas cuando llegáis por la mañana. Lo mismo es cierto en cuanto al gimnasio. Debéis tener planificado vuestro entrenamiento antes de llegar a la sala. Cada serie, cada repetición, debe estar bien trazada antes de que ni siquiera pongáis un pie en el gimnasio. Si no sabéis lo que vais a hacer cuando llegáis, perderéis mucho tiempo pensando en qué va a venir luego. Eso es impedirá estar completamente concentrados. Vuestra mente deambulará y perderéis la tarde tratando de averiguar qué viene después de cada paso. Debéis saber exactamente en qué consistirá vuestro entrenamiento antes de poner un pie en el gimnasio. Vuestros únicos pensamientos deben estar centrados en lo que hacéis, no en lo que podéis o no podéis necesitar hacer.

Antes de que empecéis a destrozar vuestro cuerpo, tomaos unos pocos momentos para preparar vuestra mente para que lo se avecina. En realidad debéis ser capaces de visualizaros haciendo las repeticiones. Ved el músculo en vuestra mente como se contrae y se relaja. Visualizaros posando el músculo que estáis a punto de entrenar. Contraed un poco mientras realizáis este ejercicio mental. Esto os ayudará a mantener la mente en el músculo. Vuestra mente y vuestros músculos se unirán y trabajarán como una unidad. Esto hará que sea mucho más fácil concentraros en el músculo mientras lo entrenáis.

Otra cosa que la visualización de preentrenamiento puede hacer por vosotros es que los músculos responderán más rápido. Una vez que habéis pasado por el entrenamiento mental, el músculo estará más preparado y responderá inmediatamente a las repeticiones. Además, la sensación será mucho más intensa porque el músculo ya habrá sido guiado previamente y estará listo para la acción. No deberéis preocuparos por el calentamiento, porque el músculo será como un caballo de carreras en el cajón de salida esperando ser liberado para la acción. No deberéis pensar durante el entrenamiento, vuestra conexión mente-músculo os permitirá subconscientemente pulverizar las series mientras mantenéis un ojo constantemente fijo en el objetivo.

Otra parte de visualización que podéis utilizar es imaginar el aspecto que queréis tener como culturista perfecto. Podéis guardar esa imagen de vuestro perfecto “yo” en la mente posando mientras entrenáis esa misma zona corporal. Por ejemplo, podéis imaginar que tenéis los brazos de Arnold mientras machacáis los bíceps. Eso os mantendrá centrados en lo que deseáis ser y os empujaréis más duro, de tal forma que algún día esa imagen pueda convertirse en realidad. Vuestra mente no se paseará durante la serie si está ocupada tratando de mantener esa imagen de vuestro futuro estado fresca en la cabeza. Debéis veros tal y como queréis ser durante cada repetición.

Mientras hacéis las repeticiones mantened la mente centrada en el músculo y sentid cada movimiento que hace. Concentraos en la contracción y en la extensión del músculo. Estad atentos a cada sensación de las experiencias que sentís durante la serie. No escucháis nada, no veis nada, solamente sentís el músculo y vuestra mente dirigiéndolo para hacerlo seguir adelante cuando él quiere detenerse.

Toda vuestra atención permanece fija en el músculo y en nada más. Nada puede impedir convertiros en la mejor versión de vosotros mismos, vuestra mente está infundida en el músculo y está únicamente centrada en una cosa: ¡Conquistar!

Poned un poco de música en vuestros músculos

Conseguid un Ipod o cualquier otro reproductor MP3 de manera que podáis escuchar vuestra música favorita mientras entrenáis. Eso os ayudará a entrar y a permanecer en el ‘modo’ de entrenamiento. Además, si usáis los auriculares la gente será mucho menos propensa a molestaros y a intentar entablar conversación con vosotros. Os dejarán con vuestro entrenamiento y podréis escapar a vuestro propio mundo dónde entrenar es lo único que importa. Los acordes de las guitarras del Heavy Metal vibrarán en vuestro cuerpo mientras sentís el músculo contrayéndose. Os fundiréis con el ritmo de la música mientras bombardeáis a través de las repeticiones. El ritmo de la batería se convertirá en vuestro propio latir. La música es casi como algo de fondo mientras estáis tan concentrados como un láser.

Si tenéis un compañero de entrenamiento, elegid uno que sepa mantenerse concentrado. Las únicas palabras que debéis intercambiar serán completamente relevantes sobre la serie que estáis haciendo o sobre la que acometeréis después. Nada de charlas holgazanas.

Cada palabra está centrada en el trabajo que tenéis entre manos. Si no concierne a la sesión actual, entonces no vale la pena mencionarla. Vuestro compañero grita palabras de ánimo, cuenta las repeticiones para que podáis concentraros en el movimiento, vuestro compañero es una extensión de vosotros mismos. Él os ayudará a superar los momentos más duros del entrenamiento, no se interpondrá en medio. Se esforzará por manteneros concentrados en lugar de crear distracciones.

Sueños, dulces sueños

La última cosa que haréis es pensar en el músculo una vez más antes de dormiros. De nuevo, nada más entrar en la cama os estiraréis inmóviles y relajados. Mientras os preparáis para visitar el país de los sueños culturistas, os visualizaréis una vez más con el aspecto y la forma futura que anheláis conseguir, mientras sentís como el músculo pulverizado se relaja. Solamente que esta vez no es mentalizáis enérgicamente, sino que de forma relajada revisáis mentalmente vuestra pose. Sentiréis como el músculo se va calmando y relajando.

Entonces empezaréis a pensar en la sesión del día siguiente y os visualizaréis completándola. Al final caeréis dormidos con visiones del Mr Olympia en vuestra cabeza y eso os preparará para el próximo día.

Mente sobre materia

No completéis vuestras sesiones sin propósito. Mantened la mente centrada en los músculos mientras éstos trabajan duro para convertirse en escandalosamente masivos.

Vuestra mente necesita controlar el músculo, para que éste se fatigue mucho antes que la mente. Debéis permanecer concentrados y así lo harán los músculos a través de los momentos más duros del entrenamiento. No podéis lograr esto si estáis ocupados pensando en lo que sucedió durante el mediodía en la oficina o en la fábrica, o si vais a resultar impresionantes para la chica que se ejercita dos máquinas más allá.

Si no afecta a lo que estáis haciendo en vuestro entrenamiento en ese momento, entonces es que no tiene importancia en absoluto.

Manteneos concentrados y llegaréis a lo más alto.