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Por:admin el de de

Casi la mitad de la población de los países industrializados sufre exceso de peso y más de esa mitad cae directamente en la obesidad, por eso las autoridades sanitarias están preocupadas por disminuir esos índices, al tiempo que porque al hacerlo disminuirán los gastos sanitarios implicados.

Por eso mismo, son muchos los científicos y expertos en nutrición que buscan métodos sencillos y efectivos de corregir la situación.

Los estudios han puesto de manifiesto que saltarse el desayuno está ligado a la obesidad porque aumenta el apetito a lo largo del día y además está relacionado con el ‘picoteo’ nocturno.

Un estudio reciente llevado a cabo en la Universidad de Missouri, EEUU (American Journal Clinical Nutrition, 97: 677-688, 2013), ha descubierto que en las chicas adolescentes que tomaron desayunos con un elevado contenido en proteína disminuyó el apetito y se alteraron las señales hormonales y nerviosas que promueven la ingesta de alimento. Esas jóvenes que consumieron desayunos con un alto contenido de proteína, luego picaron menos por la noche en comparación con las que se saltaron el desayuno o con las que realizaron uno basado en azúcares y almidones.

Los desayunos altos en proteínas mitigan el apetito, promueven la saciedad (sensación de plenitud) y ayudan en última instancia a controlar el peso corporal.

Por tanto, ya lo sabéis, saltaros el desayuno no solamente no sirve para reducir el peso y perder grasa, sino que al contrario os hará entrar en un ciclo negativo, mientras que desayunar con un elevado contenido de proteína favorecerá la pérdida de grasa y mejorará vuestra composición corporal porque regulará vuestro apetito.