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Y TAMBIÉN DEL CULTURISTA

Por Scott Hargitay

Si sois uno de esos culturistas obsesivos decididos a hacer lo que sea necesario para levantar más peso o para acumular más músculo; entonces entrenaréis mucho y muy duro, comeréis como fieras y os ayudaréis con lo que haga falta, a fin de obtener los máximos resultados.

En cualquier caso, cada una de esas acciones somete a gran tensión al hígado.

Existe un extracto vegetal que puede mejorar la función hepática.

Cualquier culturista como es lógico quiere obtener la máxima masa muscular, y eso es legítimo, pero ¿a costa de vuestra salud? Ese es un precio excesivo.

Seamos claros, el deporte genera salud y bienestar físico, porque la práctica del ejercicio regular es positivo en todos los conceptos, pero también tiene sus límites.

Hay un refrán que dice que demasiado de algo bueno también mata, o sea que el exceso de algo beneficioso lo convierte en dañino.

El problema sobreviene cuando uno se obceca con mejorar el rendimiento o su composición corporal y para ello incurre en cualquier práctica que pueda ayudarle en ese sentido. Cuando se lleva el cuerpo al límite es cuando se ataca al hígado, que constituye la primera barrera de defensa del organismo y el laboratorio químico donde se realizan todas las reacciones de síntesis y de depuración.

Puede que no sepáis con exactitud las funciones que ejerce la glándula hepática, ni la relevancia que tiene para progresar físicamente.

El laboratorio químico del cuerpo

Para empezar el hígado es el órgano más grande del cuerpo, pesa entre kilo y medio y dos kilos en el hombre y está involucrado en la producción de energía puesto que el glucógeno se sintetiza y se almacena en él.

Algunas de sus numerosas y complicadas acciones incluyen la descomposición de elementos químicos complejos, la síntesis de numerosas moléculas, especialmente la de moléculas proteicas, porque la mayor parte de proteínas se fabrican aquí. El hígado actúa como una estación de limpieza, eliminando toxinas y desactivando hormonas y drogas.

Las células de Kupffer que revisten los vasos sanguíneos de la glándula hepática exterminan los elementos indeseables y organismos infecciosos que llegan a él por la circulación a través de la vena porta.

La hormona del crecimiento cuando llega al hígado se metaboliza, o degrada, y a partir de ella se producen los factores de crecimiento, los IGF, asimismo todas las hormonas acaban siendo desactivadas en este órgano. Hay muchas sustancias en el torrente sanguíneo que indican importantes acontecimientos en los tejidos del cuerpo, éstas pueden aparecer naturalmente como las hormonas que producen las glándulas endocrinas, pero también hay sustancias exógenas como los medicamentos o las drogas. En todos los casos es tarea del hígado modificar esas sustancias biológicamente activas para que pierdan su efecto biológico. Este proceso se conoce como de destoxificación.

El alcohol también se elimina en el hígado, por eso su consumo excesivo conduce a la enfermedad hepática e incluso a la cirrosis.

Cuando el hígado ha enfermado o está agotado, pierde su capacidad para eliminar las sustancias endógenas y exógenas, así como para realizar la síntesis de proteínas, de glucógeno y de hormonas.

Cuando eso sucede se producen cantidades anormalmente altas de hormonas que originan trastornos importantes, por ejemplo, la aldosterona controla los niveles de sal y de agua en el cuerpo, si el hígado no la elimina la acumulación de ésta da como resultado la hinchazón de los tejidos y un edema excesivo o gran retención de agua. El exceso de estrógeno, la hormona femenina, lleva al desarrollo de rasgos femeninos en el varón, por eso los enfermos hepáticos padecen con frecuencia ginecomastia, o sea aumento de tejido mamario en el pecho.

Los esteroides anabólicos en comprimidos han de ser metabolizados en el hígado y esa acción produce una gran tensión que en casos de abusos puede quedar dañado.

Los fármacos también tienden a surtir un efecto de mayor duración cuando el hígado está enfermo.

Sin embargo, la importancia de este órgano no acaba con la eliminación de fármacos, hormonas, elementos tóxicos y el alcohol, sino que todas las sustancias derivadas de la digestión pasan tarde o temprano por él. Elabora glucógeno con la glucosa absorbida desde el intestino y el exceso se transporta a las células adiposas para ser depositado como grasa subcutánea. El hígado es asimismo fundamental en la manera de tratar las proteínas y los aminoácidos del cuerpo.

En resumen, nadie puede rendir óptimamente ni ganar músculo sin un hígado en perfectas condiciones.

Ahora bien, la propia tensión del deporte y la actividad deportiva ya pone un estrés superior sobre esta glándula y si a eso sumamos el uso de fármacos y hormonas que algunos hacen para incrementar su rendimiento o su musculatura, así como la ingestión muy elevada de proteínas; habrá que admitir que el hígado de los culturistas está constantemente sometido a una enorme tensión.

El mejor amigo del hígado

Hay una gran variedad de plantas de la familia de las consideradas malas hierbas por los agricultores, ya que pueden entorpecer las cosechas, entre ellas hay varios tipos de cardos.

El cardo mariano tiene una sabia lechosa y desde hace siglos se usa como remedio medicinal para numerosos trastornos de la salud, pero especialmente en todo aquello relacionado con los problemas del sistema digestivo.

La gente denominaba a esta sabia la leche de María o de Nuestra Señora, porque la leyenda cuenta que el cardo, una planta fea y espinosa, obtuvo su sabia lechosa y casi mágica cuando la virgen la regó con la suya propia para dotarla de las propiedades curativas, incluso se decía que cuando las madres recientes tomaban su sabia, éstas tenían mayor flujo lácteo para amamantar a sus hijos.

Pero dejemos la leyenda y veamos qué dicen los estudios sobre esta planta.

El cardo mariano, silybum marianum, es una planta anual o bienal de tallo erguido, acanalado, de hojas con nerviaciones blancas onduladas y bordeadas de espinas. Su flor es púrpura y de los frutos maduros y semillas se obtiene un aceite esencial, proteínas y unos compuestos amargos.

No obstante, las sustancias más importantes medicinalmente hablando son la silibina y sobre todo la silimarina, unas flavonas que han demostrado en numerosos estudios científicos su enorme capacidad para proteger al hígado e incluso para estimular la regeneración de las células hepáticas dañadas.

La silimarina acelera la recuperación de la hepatitis, así como de la inflamación hepática causada por virus, medicamentos y sustancias tóxicas. Es tan poderosa su acción de regeneración celular que la silimarina ha conseguido sanar hígados con cirrosis hepática.

Además, la silimarina posee propiedades antioxidantes, que neutralizan las acciones de los radicales libres que se forman con el oxígeno y ciertos contaminantes.

También se ha podido comprobar que esta sustancia puede prevenir la formación de piedras biliares y reducir los niveles de colesterol de la bilis.

Estudios efectuados con protocolo doble ciego han puesto de manifiesto que la administración de 140 miligramos de silimarina tres veces al día durante 90 días normalizó totalmente las funciones hepáticas, a pesar de abandonar la medicación con fármacos.

En otro estudio 70 pacientes con cirrosis por consumo de alcohol mejoraron sustancialmente con 140 miligramos de silimarina tres veces al día. Otro trabajo científico de gran alcance efectuado con 2.600 pacientes con distintas enfermedades hepáticas crónicas recibieron 560 miligramos al día de silimarina durante ocho semanas y al final un 63% experimentaró la total resolución de los síntomas. Además, no se detectaron efectos secundarios de ningún tipo.

La silimarina se usa hoy también como antídoto contra algunos agentes que dañan el hígado, como ciertas setas y sustancias químicas. Al parecer la silimarina actúa en estos casos alterando la estructura de la membrana celular externa de la toxina evitando así su penetración en el interior de la célula y estimulando la regeneración del hígado y la formación de nuevos hepatocitos, que son las células hepáticas sanas.

Un buen amigo

Como acabamos de ver, el extracto de la planta llamada cardo mariano, la silimarina, posee propiedades muy destacadas para tratar las enfermedades hepáticas y de la vesícula biliar, ayuda a prevenir el daño al hígado por uso de drogas, de alcoholismo y a reducir la tensión que este órgano puede padecer, así como también contribuye a evitar la intoxicación por setas y otras sustancias tóxicas.

En las tiendas de dietética y herboristería se puede encontrar preparaciones de cardo mariano. Si lo compráis en planta sabed que es menos eficaz puesto que la silimarina es un extracto que representa una muy pequeña parte de su composición.

Existen por el contrario otras preparaciones en forma de comprimidos o cápsulas a base del extracto puro, lo cual es más eficaz, puesto que se trata de una concentración.

La dosis más aconsejable se halla entre los 200 y los 400 miligramos al día en varias dosis, aunque se han efectuado estudios a largo plazo en los que se ha usado hasta el doble sin haber observado el mínimo efecto secundario.

Por consiguiente, si además de preocuparos por rendir más deportivamente y de acumular más y más músculo, también os preocupa vuestra salud, no olvidéis que en ambos casos el hígado constituye el laboratorio químico y la glándula maestra tanto para progresar más como para gozar de buena salud.

Todo lo que hagáis por su fortalecimiento os será devuelto con creces y hoy por hoy lo mejor que podéis hacer es incluir en vuestro régimen alimenticio la silimarina en forma de extracto de cardo mariano, sencillamente porque es el mejor amigo del hígado… y de los culturistas.

Bibliografía

* Flora, Kenneth, et al., “Milk Thistle (Silybum Marianum) for the Therapy of Liver Disease”. American Journal of Gastroenterology 93(2): 139-143, Feb. 1998

* Pares, A., et al., “Effects of Silymarin in Alcoholic Patients with Cirrhosis of the Liver: Results of a Controlled, Doubleblind, Randomized and Multicenter Trial” Journal of Hepatology 28: 615-21, 1998

* Velussi, M., et al., “Long Term (12 months) Treatment with an Antioxydant Drug (Silymarin) is Effective on Hyperinsulinemia, Exogenous Insulin need and Malondialdehyde levels in Cirrhotic Diabetic patients” Journal of Hepatology 26: 871-79, 1997