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Por:admin el de de

En los países mediterráneos, el consumo de alimentos característicos de su dieta ha disminuido en las últimas décadas para aumentar el de grasas saturadas, procedentes sobre todo de carnes rojas y bollería industrial. Esto es realmente preocupante, porque es un paso en la mala dirección.

Los resultados de un estudio español realizado sobre casi 1000 personas, muestran que esta población mediterránea presenta una ingesta elevada de carne roja y de pescado, pero mientras que el consumo de pescado se asocia con una menor prevalencia de diabetes y menor concentración de glucosa, el de carne roja, en particular de embutidos, se relaciona con mayor peso y prevalencia de obesidad.

De hecho, comer carne roja en exceso se relaciona con mayor riesgo cardiovascular, elevación de la presión arterial, diabetes y un moderado incremento de mortalidad total, en particular por cáncer y por enfermedad cardiovascular. Por el contrario, el pescado está muy presente en la dieta mediterránea y tiene efectos cardiosaludables, porque su consumo, tanto el blanco como, en mayor grado, el azul, se asocia con un menor riesgo de diabetes tipo 2.

Se han sugerido varias hipótesis que explican por qué el consumo de pescado podría estar relacionado con la disminución de riesgo de diabetes, pero principalmente es el aumento de los omega 3 en las células del músculo esquelético lo que mejora la sensibilidad a la insulina y por tanto el cuerpo gestiona mejor la glucosa, impidiendo que su nivel en sangre aumente y por consiguiente que se libere insulina.