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LA FUERZA DE LA GLUTAMINA

Por Nathan Thorton

Hace tres décadas que el aminoácido glutamina forma parte de la vida del culturismo y cada vez es más importante y parece tener más y más propiedades que ofrecer a los culturistas, así como a cualquiera interesado en la salud y en el bienestar general. Tal vez deberían reescribir los libros de nutrición y poner la glutamina en el lugar que se merece.

Para la mayoría, la glutamina es simplemente uno de los 20 aminoácidos que se usan para fabricar proteína. Ni siquiera se le considera un aminoácido esencial porque el cuerpo es capaz de fabricarlo por sí mismo. Sin embargo, la glutamina puede que sea el aminoácido individual más importante del cuerpo para crear las condiciones anabólicas en el músculo y protegernos de los estragos del sobreentrenamiento.

Parece casi increíble que un simple aminoácido pueda cumplir tantas cosas en el organismo. La importancia de la glutamina está infravalorada por su propia abundancia. Aunque la glutamina se encuentra en todos los tejidos, contienen altos niveles y además es el aminoácido más abundante en el músculo y en el plasma.

El 60% de la reserva total de aminoácidos del organismo es glutamina.

Cuando algo existe normalmente en grandes cantidades en el cuerpo, es porque cumple una importante función, especialmente en esos tejidos en los que se encuentra en mayores concentraciones. El cuerpo es muy sabio.

La pregunta es, ¿Qué sucede cuando nuestros cuerpos se hallan bajo estrés y los niveles de glutamina son escasos? Ese es exactamente el resultado de los efectos del ejercicio, que puede reducir rápidamente los niveles de glutamina en los músculos y en el plasma.

El metabolismo de la glutamina

La glutamina está considerada un aminoácido no esencial porque lo fabrica el cuerpo y no es absolutamente indispensable obtenerlo a partir de la dieta. A pesar de que obtenemos glutamina con la dieta, es necesario que nuestro sistema produzca más para satisfacer las grandes cantidades requeridas.

El mayor productor de glutamina en el cuerpo es el tejido muscular, porque éste es capaz de combinar el amoniaco con el aminoácido glutamato para formar glutamina. La producción de glutamina en el músculo es tan grande en éste aminoácido representa más del 60% de los aminoácidos libres en las reservas de las células musculares. Estas grandes reservas musculares constituyen los mayores depósitos de glutamina en el cuerpo y pueden liberarla en la circulación para mantener los niveles plasmáticos estables y aportar glutamina a otros tejidos.

Bajo circunstancias fisiológicas normales el cuerpo puede producir toda la glutamina que necesita, porque se mantiene un delicado equilibrio entre los tejidos que producen y liberan la glutamina y aquellos que dependen de ésta. La razón de que tantos tejidos necesiten glutamina es porque ésta ejerce muchísimas funciones en el cuerpo.

Regula los niveles de amoniaco en los tejidos, que puede resultar tóxico para las células corporales. El amoniaco se emplea para producir glutamina y para liberarla en la sangre. Aquí, la glutamina es transferida a otros tejidos para ser empleada como combustible, especialmente por las células del sistema inmune. La glutamina está también implicada directamente en la regulación de la síntesis de proteína y es un poderoso estímulo anabólico.

Por esas razones, la glutamina es posiblemente uno de los aminoácidos más versátiles en el organismo.

Los efectos de la tensión sobre la glutamina

Cuando la fisiología del cuerpo se altera por diversos factores, tales como la tensión física o por la enfermedad, sus necesidades de glutamina extra pueden modificarse al alza dramáticamente. Por ejemplo, cuando un culturista se entrena intensamente y utiliza pesos pesados se produce una gran tensión física. Durante su entrenamiento el uso de la glutamina por otros tejidos y órganos del cuerpo aumenta debido al estrés. Como resultado, los niveles de glutamina en el plasma empiezan a decaer drásticamente. Para recuperar esos niveles de nuevo, los músculos comienzan a liberar glutamina de sus depósitos a la circulación.

El ejercicio intenso también provoca la producción de amoniaco y de ácido láctico por los músculos y para contrarrestar los efectos de esos productos tóxicos, la producción de glutamina a partir del glutamato y del amoniaco se ve incrementada. Esta glutamina extra es rápidamente transportada a la circulación en tal grado que los niveles de glutamina en sangre empiezan a elevarse al cabo de cinco minutos de hacer ejercicio. Como resultado todos los tejidos que necesitan glutamina, pero que no pueden producirla, se ven abastecidos con amplios aportes durante la tensión inducida por el ejercicio. El problema es que los músculos entonces se quedan con sus depósitos intracelulares esquilmados.

El entrenamiento intenso también provoca la liberación de hormonas catabólicas como los corticoesteroides. Este tipo de hormonas también contribuyen al agotamiento de las reservas de glutamina en los músculos al incrementar la liberación de glutamina de las células musculares. Estos esteroides catabólicos, como el cortisol, pueden provocar que la glutamina continúe abandonando el músculo incluso después de que el ejercicio haya cesado y el cuerpo ya no necesite aportes extra de glutamina.

El resultado es que la musculatura se verá profundamente vaciada de glutamina y entra en estado catabólico.

La glutamina es un estímulo anabólico

Los estudios han demostrado que la glutamina propicia las condiciones anabólicas en las células musculares y acelera la síntesis de proteína. Durante mucho tiempo se pensó que la glutamina era directamente responsable de este estado anabólico, pero ahora parece que la glutamina promueve indirectamente el crecimiento por medio del aumento de la hidratación de las células musculares.

La cantidad de agua en las células puede cambiar en minutos, pasando de estar completamente hidratadas a un estado deshidratado. Se ha descubierto que la cantidad de agua intracelular puede alterar su metabolismo, especialmente el ritmo de la síntesis de proteínas. Cuando las células están repletas de agua, eso inhibe la degradación de la proteína, el glucógeno y la glucosa. También estimula la síntesis de proteína y de glucógeno. Si una célula se deshidrata, se encoge e inmediatamente entra en un estado catabólico que destruye las proteínas vitales del músculo.

Los investigadores han descubierto que cuando unas células musculares aisladas se colocan en una solución que contiene insulina y aminoácidos, la insulina conduce los aminoácidos al interior de las células musculares y la síntesis de proteína aumenta. La síntesis de proteína también puede incrementarse poniendo las células en agua, lo que hace que se hinchen. Curiosamente, cuando se colocan en una solución salina, eso rápidamente arrastra el agua fuera de las células y enseguida entran en estado catabólico. Por consiguiente, parece que esa hinchazón celular es necesaria para mantener un estado anabólico.

Cuando los niveles de glutamina son elevados en las células musculares, eso estimula la entrada de otros aminoácidos en la célula, puesto que éstos no pueden penetrar directamente en el interior, sino que deben ser introducidos por un sistema especial de transporte. Lo particular acerca de este sistema de transporte es que cuando permite que un aminoácido penetre, también deja que lo haga el sodio. Entonces, los niveles de aminoácido y de sodio aumentan dentro de la célula y ese exceso de sodio provoca que el agua sea absorbida a través de la membrana y entonces la célula se dilata y pasa a un estado anabólico.

Cuando los niveles de glutamina se agotan durante el ejercicio, esto invierte el sentido del transporte de aminoácidos y de sodio. Las células se deshidratan y entran en estado catabólico.

El papel de la glutamina en el sobreentrenamiento

Los atletas muy entregados y los culturistas caminan por una fina línea entre entrenar duro y sobreentrenar.

El sobreentrenamiento se produce cuando se aumenta el volumen y la intensidad del entrenamiento y se descompensan con el tiempo de recuperación. Una vez que una persona cruza la línea y pone un pie en la zona del sobreentrenamiento, a partir de ahí todo su duro trabajo y esfuerzo solamente enviarán su rendimiento en espiral hacia abajo. Cuanto más duro entrenen, menores serán las ganancias.

Una de las razones por las que se produce el síndrome de sobreentrenamiento es porque se agotan las reservas corporales de glutamina hasta el punto que no poderse recuperar. Como hemos visto unas líneas antes, un ciclo intenso de ejercicio puede agotar los músculos de glutamina. Los estudios han demostrado que después de una dura sesión de entrenamiento los niveles de glutamina caen durante 4-6 horas después del ejercicio y pueden tardar hasta 24 horas en recuperar la normalidad por completo, de manera que es fácil de comprender que si alguien se entrena rigurosamente cada día sus reservas musculares de glutamina no estarán completamente normalizadas entre sesiones. El resultado es que cada día la cantidad de glutamina muscular cae un poco más.

Llega un punto en que los músculos alcanzan un nivel de glutamina inferior al necesario para mantener un estado anabólico y se vuelven altamente catabólicos.

Cuanto más se esfuerza alguien entrenando duro para hacer crecer sus músculos, más glutamina agotará y más profunda será la respuesta catabólica.

Algunos atletas han sufrido el síndrome de sobreentrenamiento durante tanto como dos años y se ha demostrado que sus niveles de glutamina estaban bajos durante todo ese tiempo. Eso puede dañar el sistema sintetizador de glutamina como resultado del agotamiento crónico por exceso de ejercicio.

Los estudios han demostrado que los individuos que sufren sobreentrenamiento son más susceptibles de contraer enfermedades e infecciones como resultado de un sistema inmune deprimido y al parecer eso puede justificarse en gran parte porque la glutamina es la principal fuente de energía para las células del sistema inmune, especialmente para los linfocitos, los macrófagos y las células asesinas. Además, la glutamina es también empleada como precursor en la síntesis de ácidos nucléicos, que son necesarios para división celular.

Se cree que son necesarias ciertas cantidades de metabolitos intermedios para construir moléculas clave, que son imprescindibles para una rápida respuesta de las células del sistema defensivo cuando éstas se enfrentan a un reto. Durante periodos de asaltos inmunológicos, el metabolismo de la glutamina se ve acelerado para mantener la rápida división celular, la síntesis de proteína, así como la producción de anticuerpos y de citoquinas. Todas estas células inmunitarias dependen de la adecuada presencia de glutamina en la sangre. Si en la circulación no hay la cantidad necesaria de glutamina, las células del sistema inmune no se pueden movilizar para defender al cuerpo de las infecciones o las enfermedades.

Por consiguiente, los bajos niveles de glutamina pueden perjudicar severamente el sistema inmune.

No infravaloréis la glutamina

Puesto que el ejercicio intenso puede vaciar los músculos de glutamina y el síndrome de sobreentrenamiento es principalmente el resultado de una prolongada pérdida de glutamina, es evidente que resulta imperativo conservar las reservas de glutamina. En el pasado se creyó que la glutamina se degradaba en el estómago para convertirse en glutamato y que por tanto la administración por vía oral tenía poco efecto, sin embargo los estudios actuales han evidenciado que la suplementación oral con glutamina constituye una forma eficaz y segura de elevar los niveles en plasma, así como de reducir la pérdida de la misma en los músculos y de frenar varias situaciones potencialmente catabólicas.

Por estas razones, resulta sensato tomar glutamina en forma de suplemento antes de entrenar para elevar los niveles plasmáticos y evitar el agotamiento de los depósitos musculares de glutamina. La tendencia general es tomar inmediatamente después de la sesión hidratos de carbono para restablecer las reservas de glucógeno y producir un pico de insulina que conduzca la glucosa y los aminoácidos a los músculos. Y en esa bebida post-entrenamiento se incluye la proteína de suero como aporte de aminoácidos, ya que el suero casi no necesita digestión y por tanto los aminoácidos fluyen con celeridad en la sangre, así que muchos pensaban que con eso era suficiente como aporte de glutamina, pero no es así.

Cuando los aminoácidos son transportados al músculo también promueven la absorción de agua, contribuyendo así a la hidratación del músculo. Ya hace bastantes años que se ha podido comprobar científicamente que un estado de superhidratación favorece el crecimiento e impide entrar en estado anabólico. La glutamina posee la particularidad de hidratar las células y si mantenéis sus reservas altas será prácticamente imposible caer en síndrome de sobreentrenamiento, que como hemos visto está muy ligado a la progresiva pérdida de glutamina. Por tanto, velad porque vuestro suplemento de proteínas post-entrenamiento contenga una buena dosis de glutamina, o sencillamente añadid glutamina al batido o elegid una de esas formas de glutamina con sabor y servios una dosis refrescante nada más acabar la sesión.

Recientemente han surgido en el mercado nuevas formas efervescentes de glutamina que saltan la barrera gastrointestinal para que la glutamina llegue a la sangre inmediatamente. Algunos de estos nuevos productos parecen un burbujeante refresco ce cola, o de naranja, limón, etc.

Es posible que la glutamina sea considerada un aminoácido no esencial para las personas sedentarias, porque se considera que con lo que obtienen de la dieta les basta para sus necesidades diarias, que son pocas, en cambio, para los atletas y muy especialmente para los culturistas deseosos de adquirir un cuerpo de músculos grandes y fuertes, la glutamina es absolutamente esencial para garantizar su crecimiento.

Recordad que el entrenamiento intenso obliga al cuerpo a usar grandes cantidades de glutamina y que es imposible que éste pueda regenerarla suficientemente rápido sin sufrir deficiencias y que esas deficiencias no solamente os impedirán generar masa muscular, sino también recuperaros y el óptimo funcionamiento del sistema inmune.

No es ninguna broma y hay docenas de estudios que lo avalan: la glutamina es esencial para el crecimiento y también para el mantenimiento de la óptima salud.