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COMO SACAR PROVECHO DE AMBAS

Por Jim Taylor

Los culturistas acostumbran decir “qué importa la razón por la que algo funciona, lo importante es que lo haga” y tienen razón. Durante décadas estos atletas han venido haciendo un tipo de entrenamiento y siguiendo unas prácticas de alimentación que resultaban eficaces para adquirir un enorme volumen muscular y fuerza, sin conocer a ciencia cierta la razón de su eficacia. Sabían lo que les daba resultado y lo hacían sin más explicaciones. Lo descubrían por el método de prueba y error, un sistema empírico, nada científico pero que funcionaba. Ahora con los mayores conocimientos de la ciencia es posible hallar respuesta a viejas quimeras, como si los músculos crecen como consecuencia de la hipertrofia o de la hiperplasia.

Esta ha sido durante décadas no sólo una cuestión que preocupaba a los hombres de ciencia sino a los propios culturistas, porque conocer la respuesta podía suponer saber como aplicar las medidas para fomentar el máximo desarrollo.
Se sabe que por medio del entrenamiento con cargas los músculos se vuelven más grandes y fuertes y se ha dado por sentado que con ese entrenamiento las fibras que componen el músculo se vuelven más grandes, proceso de hipertrofia, por lo que éste aumenta su diámetro, pero siempre se ha dicho que nacemos con un número determinado de fibras musculares y morimos con las mismas, sencillamente éstas se hipertrofian o se atrofian, pero su número queda siempre invariable.
¿Cierto? No del todo.

La vieja controversia

Esta es una vieja controversia para la que hasta hace bien poco no había respuesta, pero ahora eso ha cambiado.
Durante décadas ha habido quien aseguraba que los músculos crecían por la hipertrofia, es decir por el aumento del diámetro de sus fibras, pero no por el incremento de su número. Para apoyar su tesis se valían de algo que resultaba razonable y es que la dotación genética venía determinada por nuestros progenitores y como no podíamos escogerlos había que conformarse con su legado. Para reafirmar la veracidad de su afirmación se mostraban aquellos músculos con formación deficiente, como unos gemelos altos, o bíceps cortos y se aludía que a pesar de los años intentando mejorarlos jamás llegaban a ser gemelos o bíceps largos y plenos, lo que demuestra que su configuración genética es invariable.
Otros, sin embargo, han venido afirmando que con el entrenamiento adecuado y el paso del tiempo es posible aumentar la dotación genética de un músculo y, por consiguiente, el número de fibras musculares que lo componen. Y para ello aludían los atletas que lograban transformar drásticamente sus cuerpos y sus capacidades atléticas con en entrenamiento continuo.
¿Qué dicen los estudios?
Como en tantos otros aspectos de la actividad humana, la última palabra la tiene la ciencia, que es la única que puede determinar mediante estudios rigurosos si algo funciona en realidad o no.
En el caso del crecimiento de los músculos éste se puede originar por ambos procesos, la hipertrofia y la hiperplasia.
La hipertrofia hace referencia al aumento del volumen de las fibras musculares, que se produce como consecuencia de dos acciones subsiguientes, la reparación del daño fibrilar originado por la tensión y roce entre ellas, que han de contraerse y estirarse bajo la carga de un peso. Esa acción produce unos microtraumatismos y daño fibrilar que tras efectuarse la reparación las vuelve más fuertes y gruesas.
La segunda razón es que durante las contracciones intensas las fibras se vacían de los substratos energéticos, como el glucógeno, el agua intracelular, etcétera y tras el periodo de descanso y recuperación el efecto compensatorio lleva a que las células almacenen niveles superiores de substratos que antes del episodio de vaciado.
Hasta no hace mucho se consideraba que los músculos crecían únicamente por la hipertrofia y que la hiperplasia no era posible, es decir que nacíamos con un número determinado de fibras musculares y moríamos con las mismas, o sea que el volumen de los músculos se debía únicamente al aumento del tamaño de las fibras existentes, no al incremento de las unidades de éstas.
Sin embargo, ahora se ha podido contrastar que también es posible aumentar la cantidad de fibras que componen un músculo, lo cual abre la puerta a un desarrollo mayor aún.
El mayor problema que existía para determinar si en un músculo desarrollado, como el de un culturista, se había producido su desarrollo por la hipertrofia o por la hiperplasia es que para llegar a saberlo había que realizar una biopsia, tomar una muestra de tejido, para contar el número de fibras del mismo. Si en un músculo con pocas células, como el tibialis, ese de la parte anterior e inferior de la pierna, se encuentran alrededor de 160.000 fibras, imaginad la dificultad de medición del bíceps, que por ejemplo tiene entre tres y cuatro veces más fibras.
Sin embargo, los científicos llegaron a un sistema más sencillo, medir el diámetro de las fibras de un músculo para calcular cuantas pueden componerlo, en función de su volumen.
En una comparación se descubrió que los culturistas y powerlifters presentaban una circunferencia de brazo un 30% mayor que el grupo de control, pero sin embargo, tras recoger una muestra de las fibras musculares de cada uno se descubrió que en realidad el tamaño de éstas era muy similar.
En otro estudio se compararon las fibras del hombro de un nadador con las de otro grupo sedentario y se observó que aunque el tamaño del hombro del atleta era superior, curiosamente las fibras tipo I y tipo IIa eran menores que las del control, lo que llevó a la conclusión de que si el tamaño de las fibras era similar, pero el músculo era notablemente más grande es porque el músculo entrenado había logrado aumentar el número total de fibras.
Ante estos resultados se puede llegar a pensar que puesto que se detectaron más fibras en los músculos entrenados, que es precisamente por la hiperplasia y no por la hipertrofia que éstos de desarrollan.
Pero si eso fuese cierto también significaría que tras años de entrenamiento las fibras de los culturistas no han crecido de tamaño, puesto que las pruebas pusieron de manifiesto que eran poco más o menos iguales que las de los que no se entrenaban.
La explicación es que en algunos músculos el entrenamiento continuo como el de la natación puede aumentar su número de fibras y por lo tanto aumentará su volumen, antes como consecuencia de la proliferación celular que como consecuencia de un aumento del tamaño de éstas, o hipertrofia.

Al gran desarrollo por ambos métodos

Llegados a este punto me parece que es obvio que si deseáis obtener músculos lo más grandes posible y sabemos que es viable hacerlos crecer tanto por la hipertrofia como por la hiperplasia, procuréis sacar partido de ambos a la vez.
¿Por qué limitarse a un solo método cuando se pueden utilizar dos? Sería de necios no hacerlo, porque eso puede suponer un mayor y más rápido aumento del volumen muscular, de manera que veamos como poner en práctica cada uno de ellos para luego unirlos.

Estimular la hipertrofia
La hipertrofia como ya sabemos todos es el aumento del diámetro de las fibras. Para acrecentarlo es preciso jugar con la reacción de sobrecompensación que hará que toda pérdida sea restituida con un incremento superior.
En el interior de las fibras musculares se almacena el glucógeno, las proteínas y otros nutrientes en un entorno líquido. Todos estos materiales, así como el agua intracelular, dan su volumen a la célula. Si ésta se ve despojada de su contenido el cuerpo deberá restituirlo pero en el proceso siempre tenderá a hacerlo con un efecto compensatorio, por el cual almacena los elementos perdidos en una cantidad superior a la original.
En la practica significa que hay que entrenar con dureza y en cantidad suficiente como para vaciar las células musculares de su contenido, a lo que se llega por medio de suficientes series y repeticiones de una intensidad elevada y con no demasiado descanso entre sí. Es el clásico sistema culturista en el cual se fuerzan los músculos gradualmente a mover más y más peso y a realizar mayor cantidad de trabajo. Eso vacía repetitivamente las fibras que se verán incrementadas en su tamaño por el aumento de su contenido intrínseco.
Por otro lado, las contracciones que se efectúan bajo la tensión de una carga, producen erosiones o daño fibrilar que una vez restablecido el nivel anterior de substratos energéticos, o recuperación, activan los procesos de reparación y regeneración tisular, es decir se reparan y reconstruyen las fibras musculares, que como consecuencia de ello se vuelven más fuertes, pero también adquieren un tamaño mayor.
O sea, que éstas aumentan su diámetro por medio de la elevación del volumen de su contenido hídrico y por el engrosamiento consecuencia de la erosión primero y posterior reparación.

Estimular la hiperplasia
Vayamos ahora a ver como es posible lograr la hiperplasia de un músculo.
Hay dos maneras de que se puedan formar nuevas fibras musculares, primero mediante la división de las grandes que pueden dividirse en dos, o más, de menor tamaño. Segundo mediante la activación de las células satélite, que son unas células miogénicas que sirven como precursoras de células musculares adultas, que están estrechamente implicadas en la regeneración de las células del músculo.
Estas células satélite se activan para reparar la fibra dañada cuando ésta se erosiona o se estira de forma acentuada con el entrenamiento muy severo del músculo, hasta el punto de que en algunos casos extremos pueden incluso llegar a promover la duplicación fibrilar, o hiperplasia.
Por eso desde siempre se ha sabido que dañar las fibras musculares es la clave para hacer que los músculos crezcan y se desarrollen.
Muy bien, ahora la pregunta siguiente es ¿Cómo conseguir activar la hiperplasia?
El primer paso es asegurar un estiramiento total del músculo cuando éste va a realizar la contracción, pues se ha podido comprobar que el estiramiento acentuado favorece la división de las fibras musculares más grandes en otras más pequeñas.
Pero además, si sabemos que producir daño celular es uno de los factores que gobiernan el crecimiento, entonces un método fácil de fomentarlo es mediante ejercicios realizados con un peso suficiente como para que éstos se vean obligados a reclutar todas sus fibras y que éstas sean erosionadas en la fricción del movimiento. Cuanto más peso se mueva más erosión y cuanto más daño fibrilar se produzca, tanto más crecimiento potencial.
Por último hay que considerar que existen evidencias y pruebas documentadas científicamente que demuestran que se erosionan más las fibras musculares con los movimientos eccéntricos, o negativos, que con los concéntricos o los isométricos y que además cuanto más se dañan las fibras más se activan las células satélite.
Por lo tanto, a la hora de entrenar hay que tener todos estos datos en cuenta y diseñar una rutina que implique el uso de pesos sustancialmente elevados y una acentuación de la fase negativa de cada ejercicio, es decir una disminución de la velocidad del descenso del peso. Incluso de tanto en tanto el empleo de series completamente negativas, o sea trabajar sólo los movimientos en su descenso.
Para ello se precisa la ayuda de uno o mejor dos compañeros que sirvan para elevar la carga hasta la posición alta del ejercicio y desde ahí bajarla de forma lenta oponiendo resistencia muscular durante todo el trayecto.
Puesto que la fuerza eccéntrica de un músculo puede ser de hasta un 50% superior a la concéntrica, es evidente que se puede descender bajo control un peso muy superior al que se es capaz de levantar, podréis utilizar cargas muy superiores cuando entrenéis haciendo negativas.

Una ayuda suplementaria definitiva

Una vez estimulados los músculos mediante el entrenamiento más productivo para fomentar el daño fibrilar, lo que dará lugar al proceso compensatorio y crecimiento posterior, será preciso reunir otras condiciones idóneas para que tal regeneración se produzca, en concreto se trata del entorno químico propicio al anabolismo, o proliferación celular. Para ello el sistema endocrino es fundamental pues es el que gobierna la secreción de las hormonas que pueden concretizar ese crecimiento. Una vez erosionadas las fibras musculares y activadas las células satélite, es indispensable el concurso de la hormona del crecimiento para la conclusión eficaz de la hiperplasia, así como lo son unos niveles óptimos de testosterona para asegurar la regeneración de las células erosionadas y la fijación del nitrógeno, pero también se necesita el concurso de la insulina para llenar las células de los aminoácidos constructores, pero también y muy especialmente hidratarlas para acentuar su regeneración, así como la síntesis de nuevas proteínas.

La intervención de las tres hormonas pertenece al ámbito puro de la bioquímica, algo no tan sencillo de manipular, aunque con las herramientas concretas es posible lograrlo, y hasta con una cierta facilidad.
Hay un modo natural de elevar los niveles de esas tres hormonas anabólicas para favorecer la hipertrofia y la hiperplasia: mediante el empleo de los ergocéuticos de Future Concepts.
Por mucho que entrenéis y pongáis énfasis en las porciones negativas de las repeticiones, sin unos niveles óptimamente elevados de hormona del crecimiento es harto difícil que la hiperplasia se produzca, pues es ésta la que gobierna la creación de las fibras de todos los tejidos, incluidos los músculos.
Future Concepts ha desarrollado un preparado para administrarse única y exclusivamente por la noche, al acostarse, se trata del GP 01. La razón de este uso tan concreto es porque la hormona del crecimiento la secreta la glándula pituitaria anterior y lo hace casi en el total de toda su producción diaria aproximadamente en la primera hora del sueño.
Es decir, que casi la totalidad de la producción de esta hormona se libera en la circulación durante la noche, al poco de caer dormidos, para llevar a cabo las funciones de regeneración y construcción.
La glándula pituitaria mantiene en reserva suficiente cantidad de hormona del crecimiento como para promover un crecimiento espectacular de la masa muscular, aunque la secreción media diaria no suela bastar para ello.
Sin embargo, existen sustancias capaces de aumentar la liberación de dicha hormona, por lo que administradas en el momento concreto en el que el cuerpo se dispone a segregar la hormona es perfectamente posible incrementar dicha liberación de hormona del crecimiento.
Para ello el GP 01 contiene fundamentalmente una serie de aminoácidos que uno por uno han puesto de manifiesto, bajo protocolos estrictamente científicos, que son capaces de inducir una elevación de la secreción de HC.

Future Concepts ha revisado los estudios científicos en ese sentido y también ha realizado los suyos propios con distintas composiciones, hasta lograr dar con una fórmula y combinación de sustancias que unidas potencian aún más esa liberación hormonal.

El resultado es el ergocéutico GP 01 que administrado antes de dormirse acentúa la producción natural de hormona del crecimiento durante el sueño.
Ese incremento en la circulación de HC no tarda en hacer aparecer unos resultados excelentes en términos de fuerza y volumen seco si entrenáis con rigor. Con el GP 01 cada noche se convierte en un periodo de producción hormonal muy superior a la media y el aumento de la fuerza será evidente casi de inmediato, tras el cual vendrá una mayor adquisición de tejido magro.
El preparado cuenta asimismo en su composición con una fórmula que ahora se empieza a conocer como ZMA que consta de tres compuestos, el magnesio y zinc unidos a unos aminoácidos, proceso conocido como de quelación, y la piridoxina. Fue la doctora Brilla de California quién demostró en el congreso de medicina deportiva de Estados Unidos, que con su administración a jugadores de fútbol americano éstos alcanzaron unos niveles de testosterona superiores en un 43% a los que no usaron dicha combinación. De manera pues, que el ergocéutico en cuestión no sólo proporciona una elevación nocturna de HC, sino también de testosterona, convirtiendo el periodo nocturno de descanso en uno altamente anabólico.
Pero la testosterona es muy necesaria durante el día porque interviene en numerosas funciones, especialmente a la hora de entrenar con dureza y para recuperarse de la destrucción fibrilar, porque entre sus múltiples acciones se encuentra la retención del nitrógeno, proceso que da lugar a la construcción de los tejidos.
El TEST RF 05 es un ergocéutico desarrollado exclusivamente para fomentar la producción de testosterona. Esta hormona se sintetiza principalmente en los testículos y se libera en la circulación como respuesta a diversas situaciones y estímulos, entre los que se encuentra el esfuerzo muscular intenso.
Este ergocéutico se compone de seis agentes botánicos, tres de los cuales han demostrado en estudios científicos muy rigurosos que pueden elevar sustancialmente la producción interna de testosterona, primer requisito para acentuar las acciones de anabolismo, o hipertrofia.
Otro de los componentes de la fórmula evita que esa elevación de testosterona se traduzca en mayores niveles de estrógenos, por un proceso conocido como aromatización que se produce cuando el cuerpo detecta una elevación de testosterona y se activa en exceso una enzima llamada aromatasa, cuando eso sucede se transforma parte de los andrógenos en estrógenos. Entonces el aumento de testosterona queda contrarrestado con una elevación de estrógenos y además de minimizarse las acciones anabólicas, se aumenta la deposición de tejido adiposo y se incrementan las acciones estrogénicas, muy negativas en el hombre, ya que puede originar efectos como la ginecomastia o creación de tejido graso interno alrededor del pezón.
Otro ingrediente del TEST RF 05 actúa para inhibir la conversión de testosterona en un metabolito de ésta conocido como dihidrotestosterona, que cuando alcanza niveles elevados puede producir la caída del pelo y el agrandamiento de la próstata.
Por último, el sexto componente del ergocéutico en cuestión es un extracto de una planta que tiene la propiedad de desunir la testosterona de la proteína sanguínea con la que circula, la SHBG (Sex Hormone Binding Globuline).
Esta proteína sanguínea al adherirse a la testosterona la vuelve inerte, ya que la convierte en una molécula demasiado grande para ser reconocida por sus receptores al no poder encajar en éstos.

El TEST RF 05 se administra durante el día, al poco de levantarse si no se entrena ese día o bien entre 30 y 60 minutos antes de una sesión de entrenamiento.

Es aconsejable utilizarlo en ciclos de cinco días, seguidos de dos de descanso, y no pasar de seis u ocho semanas de uso continuo sin parar la mitad de ese tiempo, o sea tres o cuatro.
Con su empleo la producción y mejor utilización de testosterona por el cuerpo están garantizadas, lo que redundará en mayores niveles de fuerza y desarrollo muscular.
El otro ergocéutico ideal para favorecer la hipertrofia e hiperplasia es el CRS 086, un hidratador celular de gran calado.
Ya hemos visto que con la erosión de las fibras musculares se produce un vaciado de sus constituyentes, desde los substratos energéticos hasta sus componentes nitrogenados; y su reconstrucción y regeneración, así como crecimiento, no tendrán lugar antes de su restitución.
Esta es una vieja Ley del culturismo, después de un entrenamiento intenso primero se ha de producir la recuperación, que no es ni más ni menos que la restitución de las sustancias gastadas con el ejercicio, antes de la sobrecompensación o crecimiento neto.
El medio químico interno de una célula es líquido en el cual flotan las sustancias nutricionales, energéticas y se realizan todos los procesos químicos, en especial la síntesis de nuevas proteínas.
Por tanto su hidratación es primordial.
Future Concepts ha desarrollado el CRS 086 específicamente para saturar las células musculares de agua y agentes voluminizadores.
En su concepción este ergocéutico cuenta con todos los elementos de eficacia contrastada para llenar de agua las células, desde la creatina, diez gramos, la ribosa, dos gramos, o varios más de aminoácidos tales como la glutamina, la taurina, o los precursores de la producción interna de creatina, es decir arginina, metionina y glicina. Asimismo cuenta también con compuestos que fomentan la producción directa de insulina, tales como la propia glucosa, de la que proporciona 75 gramos, y el ácido alfalipoico, 300 miligramos, y también sustancias que favorecen la captación insulínica en los músculos como el picolinato de cromo, o los electrolitos que aumentan la osmolalidad y presión osmótica intracelular para favorecer que los agentes nutricionales atraviesen la pared celular y lleguen el interior de la célula.
El diseño químico del CRS 086 es muy preciso y se administra especialmente después de entrenar, aunque puede utilizarse una parte justo antes de la sesión para proporcionar más vigor ante el ejercicio, y también por la mañana.
La recuperación se acelerará y los músculos se verán inundados de sustancias energéticas y regeneradoras, así como de agua intracelular que les dará un volumen inusitado y eso les proporcionará una palanca de fuerza muy considerable.
En resumen, que con el CRS 086 se promueve la hidratación celular y la secreción de insulina en un grado elevado, y con ellas se acelera la recuperación, el aumento de la fuerza y la síntesis proteínica, todo lo cual conduce a músculos mayores y más fuertes, propiciando tanto la hipertrofia como la hiperplasia.
De manera que si lo que buscáis es el máximo desarrollo de vuestro verdadero potencial, deberéis por todos los medios emplearos con ahínco en entrenar con pesos pesados, acentuando la lentitud de la fase negativa de cada repetición y con ello sentaréis las bases tanto de la hipertrofia como de la hiperplasia, y si queréis garantizar el resultado en ambos procesos, incorporad el uso de los ergocéuticos de Future Concepts y creceréis como la mala hierba.