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FACTORES NATURALES DE CRECIMIENTO

Por Brian Kelmer

Puede que como culturistas interesados en desarrollar la máxima masa muscular no hayáis nunca considerado que las vitaminas del grupo B puedan constituir una gran ayuda para desarrollar vuestros músculos.

Sin embargo, os equivocaríais si no les dais la importancia que tienen.

Los culturistas a menudo desdeñan todo aquello que no produzca efectos plásticos inmediatos, es decir lo que no les ayude a mejorar su musculatura y con esa visión de túnel minimizan la importancia del bienestar interior.

Sin embargo, no hay progresos que puedan sustentarse sin una salud óptima, que puede alcanzarse por medio de la practica del ejercicio físico, una alimentación equilibrada y la ausencia de cualquier tipo de carencia en los nutrientes fundamentales, como lo son las vitaminas del grupo B.

Partamos de la base principal: la alimentación es el medio por el cual se consigue un cuerpo sano y eficiente. Si consideramos a nuestro organismo como un conjunto de piezas que nos permite realizar todo tipo de actividades, entonces deberemos pensar que las vitaminas son las tuercas y tornillos que mantienen ese mecano sólido y estable.

Las vitaminas son un grupo de nutrientes que se obtienen en los alimentos y éstas resultan necesarias en la alimentación humana para el mantenimiento de la óptima salud, el funcionamiento metabólico, el crecimiento, la reparación de los tejidos, la recuperación y el rendimiento físico.

Son compuestos orgánicos, es decir que se producen biológicamente y contienen átomos de carbono como parte de su estructura química.

A pesar de que el organismo las precisa en cantidades muy pequeñas, del orden de miligramos o incluso de microgramos, las vitaminas resultan esenciales porque el cuerpo no las puede fabricar, o no en las cuantías necesarias.

Existen cientos de sustancias orgánicas esenciales para la salud que éste sí puede fabricar, pero en muchas ocasiones precisa de la intervención de las vitaminas.

Éstas se dividen en dos grupos que se diferencian por sus características de solubilidad. Las hidrosolubles, son las que actúan en un entorno acuoso, y liposolubles las que lo hacen en un entorno lípido. Es necesario subrayar que las vitaminas hidrosolubles no presentan niveles tóxicos ni cuando se consumen en dosis elevadas, sencillamente porque estas se eliminan constantemente con la orina y por tanto no se acumulan en ningún caso en los tejidos.

Entre las hidrosolubles se encuentran la vitamina C y las del grupo B y aunque la primera es muy popular por todo lo que se ha escrito sobre ella, quiero llamar vuestra atención sobre las B porque las considero auténticos cofactores de crecimiento.

Este grupo de vitaminas básicamente actúa como coenzimas y está implicado en el metabolismo de las proteínas, las grasas y los carbohidratos.

De hecho sin su presencia no podríamos vivir. Vamos a repasar sus acciones.

Vitamina B 1

También conocida como tiamina, se convierte en el cuerpo en coenzima que ayuda en el metabolismo de los carbohidratos, en la producción de ribosa, un sacárido necesario en la síntesis de ADN y ARN, y para la estimulación del apetito. Asimismo interviene en el mantenimiento de la integridad del funcionamiento del sistema nervioso, algo esencial para un deportista.

Para un culturista que ingiere mayor cantidad de carbohidratos resulta imprescindible incrementar su ingesta de esta vitamina.

No resulta tóxica y se encuentra en los siguientes alimentos: levadura de cerveza, guisantes, germen de trigo, pasta y cereales integrales, legumbres y órganos cárnicos.

Vitamina B 2

También conocida bajo el nombre de riboflavina, interviene en la producción de energía y en la respiración celular. En el cuerpo la vitamina B 2 actúa primordialmente como parte de dos coenzimas: la flavina mononucleotida y la flavina adenina dinucleotida, que están implicadas en numerosas reacciones de oxidación y reducción, que son procesos por los cuales se obtiene energía de los carbohidratos, los ácidos grasos y de algunos aminoácidos.

Precisamente por su papel destacado en la producción de energía es un nutriente vital para la salud de muchos tejidos entre los que destacan los ojos, la piel y los nervios.

No es tóxica y las mejores fuentes alimenticias son la levadura de cerveza, la carne, las aves, los productos lácteos, el pescado, los cereales, el germen de trigo, los órganos cárnicos, los espárragos, las espinacas, el nabo y las verduras de hoja verde.

Vitamina B 3

Este curioso miembro de la familia B se conoce como niacina y en el cuerpo se puede convertir en otras dos formas de la vitamina, la nicotinamida y el ácido nicotínico.

Es parte de dos coenzimas importantes, la nicotinamida adenina dinucleotido y la nicotinamida adenina nucleotido fósfato que están presentes en cada célula del cuerpo y que juegan un papel vital en procesos metabólicos como los de producción de energía, de glucólisis, reducción de ácidos grasos y colesterol en la sangre, la síntesis de los ácidos grasos y el normal metabolismo de carbohidratos y proteínas.

El cuerpo puede sintetizar la niacina a partir del aminoácido triptófano, pero este es a menudo uno limitante lo que hace preciso un aporte constante de esta vitamina.

Tampoco es tóxica y se encuentra en la levadura de cerveza, el hígado, las carnes magras, los cereales integrales, los frutos secos, las legumbres y las patatas.

Vitamina B 5

Esta vitamina se conoce como ácido pantoténico y de nuevo nos hallamos ante un integrante de una coenzima, en este caso muy importante porque realiza numerosas funciones. Se trata de la coenzima A que interviene en el ciclo de Krebs y en el metabolismo de los ácidos grasos, resultando vital para liberar energía de éstos y de los carbohidratos.

Además también está implicada en la síntesis del colesterol y otros esteroides.

Tampoco resulta tóxica y se puede encontrar en las patatas, los huevos, el cerdo, la ternera, el pescado, la leche, el pan integral, los cereales integrales y la mayoría de frutas y verduras.

Vitamina B 6

Conocida como piridoxina, esta vitamina del grupo B es de las más populares entre los culturistas por su importancia en el metabolismo de los aminoácidos. Su papel es fundamental en las reacciones de transaminación, procesos por los cuales un grupo aminoácido se transfiere de un aminoácido a una molécula, generalmente para producir otro aminoácido.

Debido a su participación en el metabolismo de los aminoácidos sus necesidades aumentan cuando se sigue una dieta hiperproteica, sin lo cual éste resulta deficiente.

Además también está implicada en la conversión de ácido linoleico en araquidonico, en la glucogenolisis, en la producción de energía y en la síntesis de las células rojas sanguíneas.

Las mejores fuentes naturales de piridoxina son el pollo, el pescado, los riñones, el hígado, los huevos, el arroz, el haba de soja, los plátanos, los cacahuetes y las nueces.

Vitamina B 12

También conocida como cobalamina, esta vitamina es una de las más usadas por los atletas, entre los cuales es una práctica bastante aceptada administrarla por vía intramuscular.

Entre sus múltiples funciones destacan su participación en el crecimiento de nuevas células, el desarrollo del tejido nervioso, la síntesis de ADN, el metabolismo del folato y la producción de energía. Se utiliza para prevenir la anemia porque favorece la síntesis de las células rojas de la sangre. A pesar de que la comunidad científica no lo apoya, los atletas aseguran que cuando reciben dosis elevadas de vitamina B 12 se cansan menos y se incrementa su bienestar físico.

Como con las otras vitaminas hidrosolubles no presenta niveles de toxicidad.

En la alimentación se encuentra en el cordero, la ternera, la caballa, el arenque, el hígado de cerdo, las ostras, las almejas, las aves y los huevos.

La biotina

Este es otro miembro de la familia de vitaminas B, contiene azufre y se encuentra en los alimentos pero también lo fabrica la flora bacteriana intestinal. Al ser producida en el cuerpo es muy difícil que se produzcan carencias.

La biotina está implicada en la síntesis de ácidos grasos y de proteínas, en el crecimiento celular, en la producción de energía y en la formación de urea.

Además ayuda en la utilización de las otras vitaminas B y favorece la salud del pelo, la piel, las glándulas sudoríferas, el tejido nervioso y la médula ósea.

La biotina se encuentra en la yema de los huevos, la levadura de cerveza, el hígado, la harina de soja, los cereales, los frutos secos, la leche, la coliflor y las legumbres.

Vitaminas como cofactores

Estas son las vitaminas del grupo B que como hemos visto intervienen en numerosas funciones metabólicas de suma importancia. El cuerpo no podría realizar sus procesos orgánicos si se produce una deficiencia de cualquiera de ellas, pero los culturistas no podrán alcanzar su pleno crecimiento si presentan carencias de vitaminas B, porque éstas están implicadas en la producción de energía lo que les permite entrenar con máxima intensidad en el gimnasio, así como hacer mejor uso de los aminoácidos y por tanto construir masa muscular. Además constituyen un núcleo imprescindible para la formación de numerosas enzimas y coenzimas vitales.

En resumen, las vitaminas B pueden en cierto sentido considerarse como cofactores naturales de crecimiento.