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Elementos vitales en la cadena del desarrollo físico y de la óptima salud

Por Al Wilson

La mayoría de la gente ya tiene la percepción de que no todas las grasas son malas, que hay algunas buenas, pero pocos saben ir más allá de esa idea genérica.

En cambio, los culturistas están mucho más avanzados en conocimientos sobre nutrición que la mayoría de deportistas, porque el factor nutricional es uno de los pilares del desarrollo de los músculos, pero a pesar de eso en el tema de las grasas todavía son pocos los que conocen verdaderamente el papel trascendental que desempeñan los ácidos grasos esenciales para la óptima salud y sobre todo para el crecimiento muscular.

Tanto si realmente estáis interesados en alcanzar vuestro máximo potencial muscular, como si vuestra preocupación se decanta más por asegurar el mejor estado de salud posible, los ácidos grasos esenciales tienen mucho que ofreceros, así que leed con suma atención.

En las últimas décadas las investigaciones han puesto de manifiesto que complementar la alimentación con ácidos grasos esenciales (EFAs –de sus siglas en inglés–) puede protegeros de ciertas enfermedades, reforzar la salud, así como mejorar la composición corporal y el rendimiento, tanto el mental como el físico.

Los investigadores han constatado que otras grasas de la dieta y factores relacionados, pueden actuar de forma sinérgica con los EFA y al hacerlo amplificar sus acciones.

Las grasas de la dieta

Las grasas de la dieta son esenciales para la normal función del metabolismo y para el buen mantenimiento de la salud. Éstas resultan necesarias para la óptima absorción y función de las vitaminas liposolubles, como la A, D, E y K, pero también para la producción de compuestos celulares, como hormonas y otros elementos necesarios para el correcto funcionamiento del cuerpo. Además, y esto es lo más interesante y poco conocido, una ingesta moderada de grasa resulta esencial para mejorar la composición corporal y reducir el tejido adiposo.

No obstante, aunque todas las grasas, incluyendo las saturadas, juegan un papel importante en el metabolismo de la energía y en las funciones corporales, las grasas más relevantes son los ácidos grasos esenciales (EFAs) puesto que el organismo no puede sintetizarlos por sí mismo y los necesita para sobrevivir.

Mientras que el cuerpo humano puede fabricar la mayoría de las grasas que necesita a partir de otras grasas, hidratos de carbono o incluso proteínas, incluyendo el colesterol, los ácidos grasos saturados y algunos insaturados, hay sin embargo dos grupos de ácidos grasos, los llamados esenciales, basados en el ácido linoleico (del grupo omega 6, que incluye el GLA) y el ácido alfa linolénico (del grupo omega 3 que incluye el EPA y el DHA) que no pueden ser fabricados por el cuerpo.

No podemos fabricar los ácidos grasos omega 3 ni omega 6 porque el metabolismo humano no puede añadir un doble enlace a un ácido graso que presente 9 átomos de carbono del final delta. Por eso misma razón el cuerpo no puede convertir los ácidos grasos omega 3 y omega 6, ni viceversa.

Deficiencias de ácidos grasos esenciales

Desgraciadamente mucha gente presenta deficiencias de EFAs. La razón principal es debido a que la alimentación de los animales que conforman nuestra dieta en la actualidad es poco natural, en comparación con la que éstos llevan en estado salvaje o con los métodos de crianza del pasado.

Por ejemplo, mientras que tanto los ácidos grasos esenciales omega 3 (ácido alfa linolénico) como los omega 6 (ácido linoleico) son abundantes en las plantas de hoja verde que consumen los rumiantes, en cambio cuando la alimentación de éstos animales pasa de la hierba al pienso ya no es así. Eso se traduce en que las carnes de los animales criados con pastos presentan siete veces más contenido de omega 3 que las de los animales criados en granjas comerciales.

Otra razón es el procesamiento y la cocción de los alimentos que transforma los ácidos grasos esenciales en ácidos trans muy dañinos, de manera que si las carnes y huevos que consumimos ya tienen muy poco omega 3, cuando llegan al plato no queda nada de nada.

Por otro lado, si consumimos muchos aceites vegetales, que suelen ser ricos en omega 6, pero al tiempo muy pocos omega 3, entonces la proporción entre ambos se ve fuertemente alterada en comparación con la que éstos han tenido durante la mayor parte de la existencia del hombre y eso puede aumentar los trastornos en estructuras celulares y funciones que comportan un incremento en la inflamación sistemática, que puede conducir a disfunciones y a enfermedades metabólicas.

Por consiguiente, aunque en realidad podríais obtener los ácidos grasos esenciales a través de la dieta, para ello tendréis que ser muy precavidos y saber qué coméis, así como qué han comido los animales, y sus derivados, con que os alimentáis. Al final, por muy cuidadosos que seáis, lo más sensato para garantizar los niveles óptimos de EFAs tendréis que recurrir a los suplementos alimenticios de ácidos grasos esenciales y muy especialmente a los omega 3.

Funciones metabólicas de los ácidos grasos esenciales

El alfa linolénico es el principal ácido graso esencial en la familia de los omega 3, mientras que el linoleico lo es en la serie de los omega 6. En un cuerpo que funciona bien y cuya alimentación sea saludable y equilibrada, se llevan a cabo numerosas conversiones metabólicas para transformar materiales procedentes de la dieta en ácidos grasos esenciales biológicamente activos y otros compuestos importantes.

Por ejemplo, el ácido alfa linonélico se transforma en ácido eicosapentaenoico (EPA) y posteriormente en ácido docosahexaenoico (DHA). Varias prostaglandinas beneficiosas se forman a partir del EPA, además de que éste ácido ayuda a reducir la producción de algunas prostaglandinas dañinas a partir del ácido araquidónico.

El ácido linoleico, omega 6, se convierte en ácido gama linoleico (GLA) y tanto el EPA como el GLA sintetizados de la dieta sufren otro tipo de conversión, acabando en compuestos bioquímicos de tipo hormonal, conocidos como eicosanoides. Estas sustancias toman parte en numerosas actividades corporales, desde la función de órganos vitales, como el corazón, los riñones y el tubo gastrointestinal, hasta procesos intracelulares, que incluyen la regulación de la inflamación y la presión sanguínea.

Por eso mismo su empleo puede resultar preventivo y terapéutico para distintas dolencias, desde las cardiovasculares, las neurológicas y músculo-esqueléticas, hasta varios tipos de cáncer.

Ácidos grasos esenciales y composición corporal

Además de todos los beneficios saludables que hemos tenido ocasión de ver, los EFA pueden constituir una buena ayuda para mejorar la composición corporal y vuestro programa de ejercicio.

Por ejemplo, en diversos estudios se ha puesto de manifiesto que afectan la sensibilidad a la insulina y a la producción de hormona del crecimiento. También poseen efectos anticatólicos y ayudan a eliminar el peso graso y a evitar que éste vuelva a formarse, además de influir positivamente en el rendimiento deportivo.

Estudios científicos han demostrado que el aceite de pescado puede poseer efectos anticatabólicos por varios mecanismos.
Existe la posibilidad de que el aceite de pescado module la proteolisis muscular (degradación de las proteínas formadas) mediada por PGE sub 2 mediante la inhibición de su síntesis. El aceite de pescado administrado a voluntarios sanos mostró la reducción de la proteolisis muscular.

Los omega 3 pueden aumentar la secreción de hormona del crecimiento, puesto que están implicados en la formación de la prostaglandina E1, que a su vez activa la liberación de hormona del crecimiento. Varios estudios han puesto de manifiesto que con la adición de los omega 3 a la dieta de los atletas, éstos rendían mejor en sus respectivas disciplinas deportivas.

Asimismo varios trabajos científicos muy serios han podido constatar que el aceite de pescado incrementa la sensibilidad a la insulina, así como la descomposición de la grasa corporal y su empleo como fuente primaria de energía. En el marco de la composición corporal, vale la pena subrayar que además de mejorar la inflamación y la salud cardiovascular, los ácidos grasos esenciales proporcionan una magnífica ayuda para reducir el tejido adiposo.

Los hombres de ciencia han corroborado que el ácido alfa linolénico, el EPA y el DHA (omega 3) incrementan la lipólisis (destrucción del tejido graso) y reducen la lipogénesis (formación de grasa corporal), con lo cual se convierte en un excelente suplemento para modificar la composición corporal favoreciendo la reducción del tejido graso y el aumentando del muscular.

En resumen

El resumen con el que debéis quedaros es que los ácidos grasos esenciales (EFAs) además de ser absolutamente imprescindibles para el correcto funcionamiento del organismo, así como para protegeros de numerosas enfermedades, también contribuyen a eliminar o a reducir la grasa corporal, amplifican los efectos anabólicos y lipolíticos del entrenamiento, estimulan el sistema inmune y disminuyen la inflamación, además de poseer profundos efectos antioxidantes y antienvejecimiento.

¿Hay algún otro suplemento que pueda ofreceros tanto?
Hacedme caso y poneos en la vanguardia de la nutrición, incluid un buen suplemento de ácidos grasos esenciales en vuestra dieta diaria y estaréis más sanos, jóvenes y fuertes.

Efectos beneficiosos de los suplementos de ácidos grasos esenciales

Los omega 3 que se encuentran en abundancia en los aceites de pescado (principalmente los ácidos EPA y DHA), así como en el aceite de semillas de lino han demostrado las siguientes acciones beneficiosas:

  • Reducen el estrés oxidativo (el daño oxidativo provocado por los radicales libres es un factor desencadenante de numerosas enfermedades).
  • Suprimen la producción de compuestos pro-inflamatorios en el cuerpo y por consiguiente proporcionan cierta protección contra las dolencias inflamatorias como la artritis, la diabetes, la inflamación del tubo digestivo, el cáncer y otros problemas autoinmunes, así como el envejecimiento.
  • Mejoran el perfil de lípidos en sangre y proporcionan protección cardiovascular.
  • Protegen contra la deterioración cerebral, en envejecimiento cognitivo y la depresión.
  • Los omega 3 afectan positivamente la presión sanguínea, la formación de coágulos, la resistencia a la insulina y los niveles de triglicéridos.
  • Afectan la composición corporal al mejorar el metabolismo, aumentar la degradación del tejido adiposo e incrementar la retención de masa muscular.
  • Aumentan la sensibilidad a la insulina
  • Mejoran la densidad ósea.