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Desde esta web vamos a aprovechar para publicar algunas informaciones que puedan serviros de contestación a esas preguntas que nos hacéis llegar por medio de e.mails con vuestras preocupaciones acerca del entrenamiento y de la alimentación. Puesto que no podemos contestar a todos los correos electrónicos uno por uno, esperamos que con la publicación de algunos consejos muchos de vosotros podáis encontrar respuestas válidas a esas dudas.
Esta vez hemos escogido los siguientes temas:
El entrenamiento incrementa temporalmente el contenido de agua del músculo
Los culturistas saben desde hace mucho tiempo que el crecimiento de los músculos se produce por diferentes mecanismos y uno de ellos es mediante la hidratación celular, es decir por el aumento de agua en el interior de las células, solamente que hasta ahora se pensaba que esa hidratación celular se obtenía principalmente por medio de la creatina y de la glutamina, así como por los azúcares simples que promueven la liberación de insulina.
Sin embargo, un estudio recientemente publicado online (Scandinavian Journal Medicine Science Sports, 15, 2013) ha demostrado que el entrenamiento intenso con pesas aumenta entre 13-16% el contenido de agua intracelular del músculo hasta durante más de 50 horas después de la sesión. Un mayor contenido hídrico promueve la congestión muscular, por eso mismo sentís los músculos llenos e hinchados varias horas después de un entrenamiento, pero ese aumento de agua intracelular es muy positivo puesto que activa la síntesis de proteínas y promueve la reparación y el crecimiento.
Por tanto, beber agua es importante antes de entrenar, pero eso no garantiza ni mucho menos que esa agua vaya al interior de las células de los músculos, para eso es necesario beberla junto con los transportadores celulares, como la creatina, la taurina, la glutamina o bien una de esas fórmulas que contienen esos mismos ingredientes junto con hidratos de carbono rápidos, porque de esa manera los músculos estarán plenamente hidratados durante la sesión fomentando el aumento de la fuerza y del crecimiento y además acelerando la recuperación posterior.
El momento idóneo de entrenar los abdominales
Un abdomen bien definido y con los músculos recortados constituye el epicentro visual del cuerpo y de cara al verano será la forma más segura de potenciar su impacto. Ahora bien, ¿Cuándo hay que entrenar el abdomen? Algunos os dirán que puesto que para lucir una zona media bien musculosa no basta con hacer dieta, sino que hay que trabajar duro para desarrollar los músculos, es mejor entrenarlos al principio de la sesión cuando estáis frescos y podéis hacerlo con intensidad. Pero éstos se olvidan de que al entrenarlos muy duro como es lógico los músculos de la zona media se cansarán, pero resulta que luego durante la sesión y en función del grupo que tengáis que entrenar, la zona media constituye el eje de la fuerza del cuerpo, así que si abordáis el entrenamiento con la sección media ya cansada, nunca podréis rendir de forma óptima en ejercicios tales como las sentadillas o los remos con barra, los presses militares o incluso en el curl pesado con barra de pie; es decir en todos esos movimientos en los que la zona media debe significar un puntal seguro de potencia.

Por consiguiente, deberéis entrenar los abdominales ligero al principio de la sesión, casi únicamente a modo de calentamiento, o fuerte si entrenáis pecho o brazos, pero nunca si luego vais a tener que entrenar la espalda, los hombros o las piernas, porque al tiempo que fatigáis los músculos abdominales también se cansan los auxiliares de la cintura, así como los lumbares.
Por tanto, es mucho más sensato y productivo entrenar el abdomen con intensidad al final de la sesión, cuando después no tengáis que depender de la fuerza y estabilidad de la zona media para el resto del cuerpo.