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Seguramente ya sabéis que en cada edición elegimos algunas cartas o e.mails con consultas o preguntas de los lectores para publicar algunos consejos que puedan serviros como respuestas válidas a vuestras dudas.
Esta vez hemos escogido los siguientes temas:

El eslabón olvidado

Son muchos los que se quejan de no poder llegar a completar las repeticiones más productivas, las finales, en los ejercicios de espalda y en otros, sencillamente porque las manos se abren e impiden continuar haciendo repeticiones. Esta es una situación bastante común para muchos, que por ejemplo han de acabar las dominadas, los jalones dorsales, los remos o los pesos muertos, no porque los músculos que están entrenando no puedan seguir, sino porque los dedos de las manos son incapaces de mantener la presión del agarre y eso impide que alcancen su máximo desarrollo de espalda, de trapecios o de bíceps, por ejemplo, puesto que nunca pueden llevar sus músculos al punto de verdadero fallo muscular, que es dónde se produce el crecimiento.
El problema radica en la debilidad de los antebrazos, puesto que son los músculos de este grupo los que proporcionan la fuerza de agarre de los dedos y las manos. Los antiguos culturistas y forzudos que hacían gala de una fuerza de manos capaz de doblar clavos, torcer herraduras o romper guías de teléfono eran atletas con unos antebrazos muy poderosos que les proporcionaban un agarre y unos dedos de hierro.
Si queréis incrementar vuestra fuerza y resistencia en la mayoría de ejercicios aseguraos de reforzar los antebrazos y para ello basta con que dediquéis una o dos sesiones breves de entrenamiento para los antebrazos, que deberéis hacer justo antes de abandonar la sala, puesto que si la hacéis al principio, el cansancio acumulado no os permitirá luego rendir de forma óptima en el resto de ejercicios posteriores.
Podéis efectuar 5-6 series de 8-12 repeticiones de curl de muñecas con barra el martes y otras tantas series de 12-15 repeticiones de curl de muñecas con mancuerna el viernes y en pocas semanas notaréis un considerable aumento de vuestra fuerza de agarre.

Ciclos y sentido común

El culturismo es un actividad de una cierta desmesura, porque todos buscan la exageración, el ‘más todavía’, más grande, más masa, más peso, más series, más repeticiones, más días de entrenamiento, etcétera. La única idea en mente es la de ir siempre más allá y eso puede ser tanto una bendición como una maldición. Esa mentalidad de túnel puede ser muy buena, puesto que eso os lleva a intentar constantemente superaros, lo cual es positivo, pero puede ser mala porque os induce a cometer excesos, a veces muy importantes y contraproducentes.
Es un hecho que sin la plena recuperación es imposible crecer y progresar, porque la prioridad del organismo es primero garantizar la recuperación y todo lo demás es secundario, así que no es posible intentar que el cuerpo siempre vaya a más y más sin intercalar periodos de descanso que permitan la recuperación. Los estudios han puesto de manifiesto que el enfoque más sensato, racional y productivo es el de programar el entrenamiento en ciclos, es decir en etapas que permitan combinar periodos de alta intensidad con otros de moderada e incluso con otros de muy ligera actividad, lo que permite evitar el sobreentrenamiento, garantizar la recuperación y por consiguiente mantener el progreso continuado.

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