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UN NUEVO ENFOQUE HACIA EL CRECIMIENTO MUSCULAR & REDUCCIÓN DE LA GRASA

Por Bert O’connor

La hipertrofia de los músculos es el resultado de numerosos mecanismos moleculares, así como de la activación y expresión de ciertos genes que aceleran o aminoran la síntesis del tejido muscular y del adiposo. Con la mayor comprensión de los científicos sobre esos procesos, ahora es más fácil que nunca desarrollar músculos excepcionales y libres de grasa.

Para conseguir aumentar el tamaño y la fuerza de los músculos es necesario someterlos a un esfuerzo continuado contra cargas progresivas para que éstos con el tiempo realicen una adaptación a esas exigencias impuestas y se vuelvan más fuertes y grandes. En teoría ese concepto lo entiende todo el mundo, así como todos sabemos supuestamente por qué podemos comunicarnos entre nosotros con nuestros móviles, o instrumentos de comunicación digital, otra cosa muy distinta luego es conocer los detalles intrínsecos y técnicos de las comunicaciones sin cables.

Salvando las distancias entre ejemplos, todo el que se entrena con pesas con el objetivo de desarrollar su musculatura sabe perfectamente que para que un músculo se vea obligado a incrementar su fuerza y volumen, éste debe verse forzado a realizar una tarea que supere su condición actual, de tal forma que al verse enfrentado reiterativamente a un esfuerzo superior a su capacidad momentánea, modifique su status quo para que esa tarea se vuelva accesible y por tanto entre dentro de sus nuevas capacidades. Y para ello modificará sus estructuras y así las fibras musculares se volverán más grandes y fuertes a fin de poder manejar las cargas a las que periódicamente se ven enfrentadas. Esa es la teoría básica que todos entienden. Pero como es evidente esa es una explicación muy simplista de un proceso bioquímico realmente complejo, con grandes reacciones a nivel molecular y genético.

Por supuesto, la hipertrofia de los músculos no solamente depende del ejercicio físico que se realice, sino también del aporte de materiales nitrogenados y de la acción de algunos aminoácidos en particular, así como del entorno hormonal. Hasta ahora se daba por sentado que la hipertrofia era la consecuencia del proceso de reconstrucción de las fibras erosionadas por los hierros y del aporte adicional de sustratos energéticos (líquidos y glucosa) y plásticos (aminoácidos) al interior de las células.

Pero hoy los hombres de ciencia saben que uno de los mecanismos por los que el ejercicio modifica la estructura celular de los músculos es mediante la activación de genes específicos dentro de la propia célula muscular, que por ejemplo aumentan la energía celular para proporcionar mayor resistencia física al esfuerzo.

El cuerpo siempre responde modificando sus estructuras cuando se le obliga a realizar un esfuerzo físico superior al habitual. Por ejemplo, durante la actividad aeróbica o cardiovascular, el aumento de la resistencia se produce por un notable incremento de la producción de energía en las mitocondrias.

La mitocondria es la central de energía de la célula y dónde se queman los ácidos grasos para producir combustible energético y permitir al músculo su actividad y resistencia durante la actividad física y hoy se ha identificado uno de esos genes implicado en la biosíntesis mitocondrial que promueve la oxidación de los ácidos grasos, resultando en un considerable aumento de la resistencia. Se trata del llamado PGC-1 alfa 1, que ya había sido identificado por los investigadores como el gen que se activa por el ejercicio cardiovascular y que produce remarcables aumentos de la resistencia muscular en los esfuerzos prolongados.

Por consiguiente, este es el gen responsable de dotar de mayor capacidad de resistencia a los atletas de fondo, pero no parecía tener ningún valor específico para los culturistas y atletas de fuerza, cuyo entrenamiento es de alta intensidad y de corta duración. Sin embargo, recientemente los hombres de ciencia han descubierto una versión ligeramente distinta de este gen que se encuentra en gran abundancia en el tejido muscular y que al parecer se activa con el ejercicio de alta intensidad y puede desempeñar una función muy relevante en el crecimiento muscular.

Lo han denominado el PGC-1 alfa 4.

El PGC-1 alfa 4, un nuevo descubrimiento para el desarrollo muscular

A pesar de sus similitudes el PGC-1 alfa 4 no regula los mismos genes productores de energía que activa el PGC-1 alfa 1, en lugar de eso parece ser que fomenta la actividad del factor de crecimiento insulínico, el IGF-1, al tiempo que inhibe la acción de la miostatina, que es una molécula de limita el desarrollo y mantiene bajo control el crecimiento celular. Por consiguiente, el efecto neto de esta doble acción es el aumento de la hipertrofia de los músculos como respuesta al entrenamiento con pesas.

El factor de crecimiento IGF-1 es un compuesto que aparece como resultado tras la metabolización de la hormona del crecimiento (HC) y muchos investigadores aseguran que los efectos de crecimiento muscular observados como consecuencia de la HC son en realidad llevados a cabo por la proliferación del IGF-1 que ésta hormona estimula.

El factor de crecimiento insulínico tipo 1, también conocido como somatomedina C, o IGF-1 (del inglés: Insulin-like Growth Factor-1) es una proteína que en humanos es codificada por el gen IGF1.[] Se ha referido al IGF-1 como ‘factor de sulfatación’ [y sus efectos fueron denominados ‘actividad insulínica no suprimible’ en los años 1970.

El IGF-1 es una hormona similar en estructura molecular a la insulina. Desempeña un papel importante en el crecimiento infantil (los mayores niveles se producen en la pubertad, los menores en la infancia y la vejez), y en el adulto continúa teniendo efectos anabolizantes.

El IGF-1 se compone de 70 aminoácidos en una sola cadena con tres puentes disulfuro intramoleculares.

Por su parte, la miostatina (formalmente conocida como factor 8 de crecimiento y diferenciación) es un factor de crecimiento que limita el desarrollo del tejido muscular, por ejemplo concentraciones elevadas de miostatina en un individuo provocan una disminución en el desarrollo normal de los músculos.

La proteína miostatina se produce en las células del músculo esquelético, luego circula en la sangre y actúa en el tejido muscular, al parecer retrasando el desarrollo de las células madre del músculo. El mecanismo exacto sigue siendo desconocido.

La miostatina y el gen asociado fueron descubiertos en 1997 por los genetistas McPherron y Se-Jin Lee, que también produjeron una estirpe del mutante en ratones con la carencia del gen que eran alrededor de dos veces más fuertes que los ratones normales.

En otras pruebas con animales, los científicos han manipulado la miostatina, inhibiendo su acción, para que ésta no impida el crecimiento de los músculos y los animales así modificados mostraron un desaforado desarrollo de sus músculos.

Hace ya años que los culturistas, sabedores de la existencia de la miostatina como el freno que puede impedir que sus músculos adquieran un volumen fuera de serie, han soñado con la posibilidad de poder controlarla e inhibir o reducir su actividad para maximizar así el desarrollo muscular.

Los estudios han podido demostrar que el ejercicio con pesas favorece la acción del IGF-1 y que por tanto constituye parte de la respuesta biogénica que conduce al crecimiento, pero el calado final de ésta está limitado por la acción de la miostatina. Pues bien, en esos mismos estudios se ha podido constatar que mediante la acción del PGC-1 alfa 4 es posible acrecentar por cuatro la actividad del factor de crecimiento insulínico, el IGF-1, al mismo tiempo que se puede reducir a la mitad la de la miostatina, lo cual combinado puede promover un crecimiento realmente muy considerable de los músculos.

La acción inhibitoria sobre la miostatina se lleva a cabo mediante la disminución de la expresión de sus receptores, y puesto que su acción depende de la sensibilidad de éstos, al disminuir ésta la miostatina deja de frenar el crecimiento de los músculos y degradarlos y puede que haga lo propio con algunos otros genes implicados en el proceso de crecimiento, por tanto la hipertrofia puede ser mayor todavía.

Los científicos están muy entusiasmados ante este hallazgo, pues ahora conocen un paso más del intrincado proceso de crecimiento de las células musculares.

Por consiguiente afirman que el PGC-1 alfa 4 reduce la actividad de la miostatina al tiempo que fomenta la acción del IGF-1 y mediante esa regulación a la baja del primero y al alza del segundo puede generar una mayor respuesta de hipertrofia al entrenamiento con pesas.

La suma de ambos efectos puede proporcionar unos músculos absolutamente excepcionales.

Generar más crecimiento y también acelerar la degradación del tejido adiposo

Desde que los investigadores han descubierto la acción del PGC-1 alfa 4 en el crecimiento muscular se han volcado en los laboratorios en manipularlo en animales (principalmente en ratones) para conocer mejor la influencia que éste puede llegar a tener sobre el músculo esquelético.

Así por ejemplo han podido comprobar que los animales sobreexpuestos al PGC-1 alfa 4 mostraron un incremento en su fuerza del 20% en comparación con otros animales en los que sus niveles de PGC-1 alfa 4 no estuvieron manipulados. Cuando analizaron la composición de los músculos de los animales tratados se sorprendieron al constatar que éstos poseían una mayor proliferación de fibras blancas de contracción rápida, que son las utilizadas durante los esfuerzos de gran intensidad, como sucede con el entrenamiento con pesas. De hecho, las fibras de contracción rápida (o blancas) poseen hasta cuatro veces la fuerza de las fibras de contracción lenta (también conocidas como rojas, por su mayor contenido capilar para recibir el oxígeno mediante la sangre), que son las que los músculos utilizan para las actividades de baja intensidad y larga duración.

Lo más interesante es que los científicos descubrieron que los ratones estudiados además de un aumento de la fuerza y del volumen de sus músculos también mostraban una más que sustancial reducción de grasa corporal. Aunque los mecanismos exactos por los que se había llegado a esa situación no están completamente elucidados, se teoriza con que puede ser el resultado de la reducción de las acciones de la miostatina, puesto que parece existir evidencia que apunta a una relación entre los elevados niveles de miostatina (que es un gen que inhibe el desarrollo de los músculos) y un mayor coeficiente de grasa corporal.

Por consiguiente, podemos presuponer que el PGC-1 alfa 4 al reducir la expresión de la miostatina no solamente consigue incrementar la fuerza y el tamaño de los músculos, sino que al mismo tiempo ese incremento va acompañado de una disminución de la grasa corporal.

Eso suena como a la panacea del culturista, poder aumentar la fuerza y el volumen muscular y de paso minimizar los acopios de tejido adiposo, algo que hasta ahora es difícil de lograr a un tiempo, puesto que para fomentar la adquisición de masa hay que generar un superávit calórico, mientras que para reducir los acopios de grasa es preciso moverse en un entorno de déficit de calorías.

Pero, ¿es posible activar el PGC-1 alfa 4 de forma natural?

Cómo activar el crecimiento muscular y reducir la grasa corporal

Como ya hemos visto, el entrenamiento con pesas constituye el primer mecanismo por el que se puede activar el PGC-1 alfa 4, ya que éste conduce a un mayor tamaño muscular y fuerza. Pero también sabemos que cuanto mayores puedan ser los niveles y actividad del PGC-1 alfa 4 más fuertes y voluminosos pueden ser los músculos, por eso una vez conocidas sus importantes funciones, los investigadores se centraron en descubrir cómo poder estimular la producción del PGC-1 alfa 4.

Hasta ahora los científicos han descubierto dos compuestos bien conocidos como estimulantes eficaces del PGC-1 alfa 4, en concreto se trata del clenbuterol y de la forscolina.

El clenbuterol es un fármaco simpaticomimético indicado para el tratamiento de enfermedades respiratorias por su efecto broncodilatador. En personas que padecen de desórdenes respiratorios como asma se emplea como medicamento para facilitarles la respiración. Se le encuentra comúnmente como hidrocloruro de clenbuterol. El uso actual del clenbuterol en humanos es limitado a causa de su vida media prolongada. Sin embargo, debido a sus notables efectos anabolizantes se utiliza para acelerar el desarrollo del ganado vacuno y como agente dopante en diferentes disciplinas deportivas.

En 1965, se demostró que los animales alimentados con clenbuterol, aumentaban la masa muscular y disminuían el tejido graso. Estos efectos son similares a los producidos por otros beta-adrenérgicos.

Desde un punto de vista bioquímico es interesante subrayar que tanto el clenbuterol como la forscolina incrementan la producción de PGC-1 alfa 4 mediante la activación de un segundo mensajero celular, la enzima adenilato ciclasa, que es el mensajero químico que activa el fosfato de adenosina cíclico (AMPc) en la célula del tejido muscular.

Por consiguiente, el clenbuterol es un fármaco sintético cuyas acciones están indicadas como broncodilatador, y que algunos usan como agente dopante ya que sus efectos ‘secundarios’ promueven el crecimiento muscular tanto en animales como en humanos. Como es evidente está prohibido.

En cambio, la forscolina es un extracto derivado de la planta del Golfo Índico cuyas acciones terapéuticas se centran en el aumento de la capacidad pulmonar.

La forscolina (7 beta-acetoxy-8, 13-epoxy-1 alfa, 6 beta, 9 alfa-trihidroxy-labd-14-ene-11-uno) es un extracto derivado de una planta conocida como coleus forskholii y se ha utilizado durante siglos en la medicina tradicional hindú (conocida como ayuverda o ayuverdica), debido a su capacidad para actuar sobre el regulador celular más importante del cuerpo humano, el compuesto adenosin monofosfato cíclico (conocido por sus siglas en inglés AMPc). Este nucleótido es vital para el organismo, porque actúa como segundo mensajero intracelular, activando o inhibiendo otras enzimas que desempeñan funciones específicas en las células del organismo. El adenosin monofosfato cíclico se sintetiza cuando la epinefrina, una hormona que estimula la tiroides, se une a los receptores celulares y activa la creación de la adenilciclasa. Esta enzima forma parte de todas las membranas celulares y la especificidad de los receptores controla la hormona capaz de activarla.

La forscolina activa de forma no hormonal la adenilciclasa, aumentando los niveles de AMPc, lo que a su vez, intensifica la fuerza de las contracciones cardiacas, la función insulínica, la actividad de la glándula tiroides y la lipólisis, es decir la degradación de la grasa para producir energía en las mitocondrias.

Además, los efectos sinérgicos de la forscolina al combinarse con compuestos estimuladores del metabolismo mejoran la capacidad de respuesta del organismo ante agentes lipolíticos, como cuando se combina con alcaloides tales como la sinefrina o con metilxantinas tales como la cafeína, cuando éste empieza a declinar en su actividad con el paso de los años y permiten una mayor utilización de las calorías de la dieta.

La forscolina debe su popularidad en el mundo de los suplementos a su capacidad para aumentar los niveles de AMPc y el consecuente incremento de la actividad tiroidea. Cuando la glándula tiroides se estimula, produce más hormonas y éstas aceleran el metabolismo, lo que permite la utilización de un mayor número de calorías y, por lo tanto, una mayor eliminación de tejido adiposo.

Para un culturista, la forscolina no sólo es beneficiosa por propiciar la pérdida de grasa y el incremento de los niveles de AMPc, sino también por su capacidad para mejorar las concentraciones de insulina, la hormona más anabólica del cuerpo humano.

Entre las funciones de esta hormona, se encuentra la de facilitar y aumentar el transporte de glucosa y de aminoácidos al interior de las células musculares, donde también estimula la síntesis y el almacenamiento de las proteínas y del glucógeno. Al penetrar un mayor número de aminoácidos en la célula se favorece la síntesis de proteína y el consiguiente crecimiento muscular. La foskolina favorece esas acciones, pero además regula el nivel insulínico para que no se dispare en exceso, ya que se corre el riesgo de generar adiposidad.

En diversos estudios se ha confirmado que la forscolina aumenta las concentraciones de AMPc y éstas, a su vez, elevan la actividad de los neurotransmisores de las catecolaminas epinefrina y norepinefrina hacia el cerebro.

De manera que la forscolina no solamente es uno de los dos compuestos que sirven para activar el PGC-1 alfa 4, que es el artífice de aumentar las acciones del factor de crecimiento insulínico IGF-1, y de reducir las acciones de la miostatina, sino que posee otras propiedades muy interesantes para los culturistas.

TH 101, un instrumento que cada día ratifica su eficacia

El grupo de investigadores de Future Concepts hace ya varios años que diseñó una fórmula magistral, el TH101, para acelerar la reducción de la grasa corporal al tiempo que preserva la masa muscular durante la fase de restricción calórica, pero su éxito incesante no se apoya únicamente en su eficacia contrastada científicamente como artífice de la reducción de la adiposidad, sino que además preserva e incrementa la masa muscular.

No es de extrañar su eficacia si tenemos en consideración que entre sus 12 ingredientes se encuentra como compuesto estrella la forscolina, de la que acabamos de revisar sus acciones. Pero junto a la forscolina hay otros 11 compuestos que actúan en sinergia para reducir por diferentes mecanismos los acopios de grasa, mientras aumentan la masa muscular.

La tremenda eficacia del TH101 se fundamenta en sus acciones sobre varios ejes esenciales:

  • Activa la glándula tiroides que es el regulador maestro del rimo metabólico, de manera que se dispone de más energía y se queman mejor las calorías. Dos compuestos de la fórmula constituyen la materia prima de la que se forman las hormonas tiroideas y otros dos son cofactores enzimáticos en la producción de las mismas.
  • Permite cambiar la fuente de energía preferente que usa el cuerpo, pasando de la glucosa a los ácidos grasos, activando así el uso de la grasa acumulada como combustible. De tal forma que toda actividad física contribuye a reducir los niveles de adiposidad.
  • Aumenta la termogénesis o temperatura corporal. Ese ligero aumento constituye un modo seguro de gastar muchas más calorías al cabo del día, incluso sin hacer ejercicio, hasta en reposo.
  • Controla y regula los niveles de insulina, evitando tanto las subidas, que generan luego caídas de energía y generación de tejido adiposo, como las bajadas que provocan hambre, sobre todo de alimentos dulces.
  • Bloquea la transformación de la glucosa en ácidos grasos de reserva, es decir de adiposidad, fomentando su conversión en glucógeno. En la práctica significa que los excedentes de glucosa que el cuerpo no queme para producir energía, en lugar de acabar como grasa corporal, pasan a ser glucógeno o se eliminan.
  • Favorece el drenaje de los líquidos subcutáneos y activa la función diurética.

Veamos cómo actúan esos 11 ingredientes compañeros de la forscolina:

Mejora de la función tiroidea

La forscolina favorece la actividad de la tiroides, pero esta glándula necesita el aminoácido tirosina porque constituye la materia prima de la que se forma la hormona tiroides tiroxina, junto con el yodo. El TH 101 proporciona 600 miligramos de tirosina y otros tantos de un alga laminaria muy rica en yodo, además de otro tercer compuesto, el cobre lisinato porque éste es necesario para el funcionamiento de las coenzimas que fabrican la hormona tiroides.

Aumento de la termogénesis

La termogénesis es un proceso por el cual el cuerpo quema las calorías para producir calor corporal y éste puede aumentarse mediante algunas sustancias, como la cafeína, la sinefrina, la naringina y las epigalocatequinas galato (EGCg) del extracto del té verde. Future Concepts ha incluido todas esas sustancias en la fórmula del TH 101.

Activación de la lipólisis

La lipólisis es el mecanismo por el cual el cuerpo degrada el tejido adiposo para obtener la energía y ese proceso también puede activarse con algunas sustancias, como las metilxantinas del café o del té y del citrus aurantium. Además, la naringina que se obtiene de un tipo de pomelo tropical prolonga la actividad de las fosfodiosterasas y evita su degradación, lo cual redunda en profundizar y prolongar esa acción lipolítica.

Controlar los niveles de insulina y utilizarla mejor

La insulina es una hormona con gran capacidad anabólica, pero también posee una fuerte acción lipogénica, por tanto puede generar fácilmente grasa corporal, por eso el TH 101 contiene varios elementos que aumentan la captación de esta hormona en los receptores musculares, mientras que reduce la sensibilidad en las células grasas.

Bloquea la formación de grasa de los excedentes de hidratos de carbono

El ácido hidroxicítrico (HCA) posee la curiosa capacidad de inhibir la acción de la enzima citrato liasa que es la encargada de transformar el exceso de glucosa en tejido adiposo, de manera que si os pasáis con los carbohidratos el TH 101 impedirá que éstos acaben como tejido adiposo. El HCA tiene otras propiedades favorables sobre la composición corporal, porque también acelera el metabolismo.

Evita la acumulación de agua bajo la piel

Otro ingrediente del TH 101 es una planta con efectos diuréticos, que elimina la retención de líquidos subcutáneos, aumentando con ello la definición y el aspecto de músculos duros y secos.

En pocas palabras, que aunque el TH 101 tenga como ingrediente principal la forscolina, también incluye otros 11 compuestos sinérgicos que profundizan y multiplican sus efectos.

Ahora es posible acelerar la ganancia de músculo y la pérdida de grasa mediante la manipulación molecular

Los hombres de ciencia aprenden cada día más acerca de los complejos procesos bioquímicos que conducen al crecimiento de los músculos y cuanto mayor es ese conocimiento, más probable es poder influir en sus acciones y resultados. El PGC-1 alfa 4 parece ser la llave (o al menos una de las llaves) para alterar al alza las funciones de crecimiento muscular y menguar los depósitos de grasa y la forscolina es el único agente natural conocido capaz de estimularlo (el clenbuterol es un fármaco prohibido).

Además de haberse utilizado durante años en la India como medicina tradicional para tratar diversas enfermedades, la ciencia actual ha demostrado que la forscolina es una sustancia tremendamente eficaz para aumentar la actividad tiroidea, incrementar la masa muscular limpia, combatir la depresión y disparar los niveles de testosterona libre.

Pero ningún suplemento que incluya forscolina puede ni siquiera compararse con el TH 101, porque este ergocéutico contiene la mejor fórmula jamás desarrollada para modificar la composición corporal y proporcionar energía física y mental a raudales.

Referencias

  1. Arany Z, PGC-1 coactivators and skeletal muscle adaptations in healh and disease. Curr Opin Genet Dev 2008:18, 426-434.
  2. Florimi JR. Hormonal control of muscle growth. Muscle nerve 1987; 10, 577-598.
  3. Short KR, Vittone JL, et all. Impact of aerobic exercise training on age-related changes in insulin sensitivity and muscle oxidative capacity. Diabetes 2003, 52, 1888-1896.
  4. Ruas JL, White JP, et al. A PGC-1 alpha isoform induced by resistance training regulates skeletal muscle hypertrophy. Cell 2012, 151, 1319-1331.
  5. McPherron AC, Lawler AM and Lee SJ. Regulation of skeletal muscle mass in mice by new TGF-beta superfamily member. Nature 1997;387, 83-90.