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Por:admin el de de

La leche azucarada y baja en grasa, como la leche con chocolate, que puede llegar a tener hasta 13 gramos de azúcar puede estar en el origen de muchas de las enfermedades que sufrimos como adultos, aseguran los investigadores.

La leche es un alimento cargado de nutrientes, apetitoso y bastante barato, lo que lo hace difícilmente sustituible por otros alimentos, especialmente como alimento para los niños. Los pediatras la recomiendan para la infancia porque contiene nutrientes esenciales como son el calcio, el fósforo, la proteína, las vitaminas A, D y B12, así como riboflavina y niacina. Con el fin de hacerla más apetitosa la industria alimentaria la ha desnatado para eliminar la grasa, con el objetivo de hacerla más saludable, al tiempo que la ha edulcorado para darle sabor, a chocolate, vainilla, etcétera, de manera a garantizar su consumo por los niños, y al hacerlo le han eliminado tres gramos de grasa, pero añadido 13 de azúcar.

Sin embargo, hay muchos científicos que cuestionan abiertamente el consumo de leche de vaca por los humanos. Según el doctor Ludwig de la Universidad de Harvard, los humanos no tienen ningún requerimiento nutricional específico que deban obtener obligatoriamente de la leche de vaca.

Los humanos modernos obtuvieron durante milenios todos los nutrientes que necesitaban mucho antes de que llegaran a domesticar las vacas u otros animales que proporcionen leche y una gran parte de la población actual no consume leche ni productos lácteos, bien sea por razones biológicas (como insuficiente lactasa e intolerancia a la lactosa), o por motivos religiosos o culturales.

El óptimo aporte de calcio es necesario para la salud ósea, pero este nutriente se puede obtener de muchas otras fuentes (como todos los vegetales) y no es cierto que haya que depender de la leche.

El problema de endulzar la leche con objeto de asegurar que los niños la consumen en suficiente cantidad para garantizar el óptimo aporte de nutrientes, es que se está desnaturalizando, al eliminar la grasa y añadirle azúcar, con lo cual se está creando un hábito y preferencia por lo dulce que se mantendrá durante la edad adulta con el riesgo que eso comporta de sobrepeso, diabetes, enfermedades cardiovasculares y hasta ciertos tipos de cáncer.

Por lo tanto, si insistís en que vuestros hijos consuman leche, que ésta sea natural y no azucarada, hacedlo por su salud futura.