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UNA MALA COMBINACIÓN

Por Todd Burns

Por lo general solemos dedicar páginas a deciros qué es lo que os conviene para desarrollar vuestros músculos y en ese sentido tratamos de ofreceros las mejores combinaciones.
En este caso nos vamos a centrar en algo que no os interesa hacer, puesto que tabaco y músculos es una muy mala combinación.

Seguro que muchos de vosotros no aceptáis que os digan lo que tenéis o no que hacer, porque eso coarta vuestra libertad de decisión y consideráis que ya sois mayorcitos para tomar vuestras propias decisiones. Y estamos de acuerdo, pero para poder tomar las mejores decisiones en la vida es necesario disponer de la máxima información de cada aspecto.
No obstante, mi misión es enseñar a los lectores de BodyFitness’ MuscleShow a ser los mejores en culturismo, diciéndoles no sólo lo que les ayudará a ganar músculo en cantidad, sino también lo que les perjudicará y dificultará su búsqueda de volumen superlativo. Por eso en estas líneas quiero abordar las repercusiones físicas del hábito del tabaco.
No es mi intención hacer de papá gruñón que os da la lata, pero os aseguro que el humo del tabaco no tiene sitio en la vida de un culturista. Fumar no solamente puede ser mortal, sino que afecta al entrenamiento y dificulta considerablemente la construcción de músculo. Aparte de que las enfermedades asociadas con el tabaco matan a más de 400.000 personas al año sólo en los Estados Unidos, fumar podría detener vuestros progresos.

El tabaco perjudica el entrenamiento

Este artículo debería ser completamente innecesario. En principio, se supone que los culturistas están muy comprometidos con la excelencia física y no deberían hacer nada que ponga en peligro su salud o limite su potencial de desarrollo. Sin  embargo, demasiadas veces hemos tenido que observar que alguien apura las últimas chupadas de un cigarrillo a pocos metros de la puerta del gimnasio antes de entrar. Y lo que es peor, también hemos visto a alguien que sale del centro después de haberse ejercitado y una vez en el parking enciende un cigarro. Eso es una locura.
Al fumar, se deposita cada vez más alquitrán en las vías respiratorias, oponiendo una resistencia creciente al paso del oxígeno. El humo del tabaco es en realidad alquitrán visible a razón de unas 65 partículas por centímetro cuadrado. Pronto, se pierde una gran cantidad de volumen disponible en los conductos respiratorios, lo que dificulta un aporte igual de aire en el mismo período de tiempo. Es como intentar forzar el paso de la misma cantidad de agua de una tubería de tres centímetros de diámetro por una paja de beber refrescos. Costará más fuerza (trabajo) con la paja debido al menor espacio. Y si ya no queda mucha fuerza a nuestra disposición debido al cansancio, os llevará mucho más tiempo hacer pasar por la paja la misma cantidad de agua. En cualquier caso, estaréis trabajando más: o más duramente durante el mismo período de tiempo o trabajando igual, pero más tiempo.
En otras palabras vuestra capacidad pulmonar se verá reducida.
Desde el punto de vista del entrenamiento, eso significa que cuando estáis haciendo un gran esfuerzo y el cuerpo os pide oxígeno para llevarlo rápidamente al músculo, no podrá hacerlo con la rapidez necesaria. Los conductos desde grandes a diminutos que se ramifican en los pulmones restringirán demasiado el paso del aire y la cantidad exigida de oxígeno no será vertida a tiempo en el torrente sanguíneo para ser transportada al músculo, lo cual hará que éste se fatigue mucho más rápidamente de lo normal. Ya no seréis capaces de forzar ese par de últimas repeticiones que os catapultarán a la zona del crecimiento. No podréis entrenaros lo bastante duro como para avanzar en volumen y fuerza. Además, necesitaréis descansos más largos entre series. Resulta bastante difícil hacer una serie cuando se está sentado jadeando, luchando por atrapar unas cuantas boqueadas de aire. La disminución de la intensidad también os hará perder la capacidad de bombeo y no quemaréis grasa tan eficientemente.

Efectos de la nicotina

Por otra parte, la nicotina es un estimulante que hará trabajar a vuestro corazón a un ritmo más rápido. El aumento de la presión sanguínea que ello ocasiona estresará el corazón, lo cual puede llevar a la ruptura de una arteria. La alta presión sanguínea se asocia a numerosas dolencias, como la hipertensión arterial crónica, el estrechamiento de las arterias, embolias, ataques al corazón, fallos cardíacos y renal e incluso daños oculares.
Imaginad que sois fumadores y que vais al gimnasio y pedís lo imposible a vuestro corazón mediante los entrenamientos más pesados e intensos posibles. El entrenamiento pesado ya obliga al corazón a forzarse al máximo… ¡No lo pongáis en peligro fumando!

Fumar provoca mucosidad

Pero hay algo más. El fumar provoca una hinchazón permanente de las membranas mucosas, lo cual se traduce en un aumento de la producción de flema en los conductos respiratorios. ¿No habéis visto como tose un fumador, sobre todo por las mañanas? Siempre está cargado de flemas, lo cual no favorece precisamente el máximo rendimiento.
Imaginaos lo que os podría suceder si durante una serie de sentadillas pesadas de pronto cuando más necesitáis insuflar aire en los pulmones os llenáis de flemas que os impiden respirar bien. O si intentáis recuperar el aliento tras una intensa superserie y empezáis a ahogaros de repente por culpa de una gruesa flema que se os ha atascado en la tráquea. ¡Pues eso es posible!

El tabaco disminuye el oxígeno

El monóxido de carbono es un producto secundario del humo del tabaco. Ya tiene la suficiente publicidad negativa sin que yo entre ahora en detalles sobre sus efectos secundarios e incluso primarios. Es un peligroso compuesto que tiene una mayor afinidad a la hemoglobina que el oxígeno. La hemoglobina es una heteroproteína que constituye el pigmento rojo de la sangre y que transporta el oxígeno de los alvéolos pulmonares hacia los tejidos. Tras haber aportado oxígeno a los tejidos corporales, la hemoglobina recoge el dióxido de carbono para llevarlo a los pulmones y ser expulsado con la respiración. Lo que acabará ocurriendo es que el organismo sustituirá el oxígeno por el monóxido de carbono y pronto será deficitario en el primero. El aporte disminuirá y vuestra resistencia en el entrenamiento caerá sensiblemente. El monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que pueden absorber los pulmones y los músculos. Ya conocéis de sobras la importancia del oxígeno cuando el organismo crea energía. Pero si el monóxido de carbono interfiere con su transporte, todo el ciclo de la producción de éste se verá afectado. Se producirá una pérdida de energía potencial y un retraso de la recuperación durante el entrenamiento. Decididamente, el monóxido de carbono no os hará más voluminosos ni más fuertes que vuestros rivales en competición, ni tampoco mejorará vuestra actividad cardiovascular. No tenéis más que imaginaros lo recortados que estaréis cuando no podáis hacer ejercicio aeróbico debido a la falta de oxígeno en la sangre y en los pulmones.
Continuad inhalando humo y olvidaos.

Si fumáis os estáis envenenando

Supongamos que alguien os pide que ingiráis cantidades ínfimas, pero reales, de arsénico, cianuro, formaldehido y, de postre, un poquito de uretano, aunque asegurándoos que ninguna de esas sustancias se acerca ni de lejos a la dosis letal. Puede que incluso os sugiriera tomar un poquito de la apetitosa mezcla todos los días. ¡Seguramente lo mandaríais al diablo!
Pues bien, cuando fumáis, dichos carcinógenos con 56 otros más se cuelan en vuestro organismo. Buena manera de convertirse en Mr Olympia, la de envenenarse lentamente, ¿verdad?
Un principio que debería seguir todo el mundo es el de llevar una vida sana en el gimnasio, pero suicida en cuanto uno sale de él ¿os parece lógico? Los compuestos carcinógenos del tabaco descodifican el ADN y generan cambios genéticos que provocan cáncer. Y eso hoy ya no son suposiciones, sino hechos contrastados por la ciencia.

El coste de un mal hábito

Pero si la salud no es importante para vosotros, sé que el dinero sí lo es. Vivo en los Estados Unidos y he descubierto por Internet que un paquete de cigarrillos vale más de 5 libras en Inglaterra, lo cual equivale a casi 8 dólares. La mayor parte de los fumadores consume un paquete al día, lo cual sumaría 2.920 dólares al año, o más de 1.825 libras al año. No sé cuánto cuesta estar inscrito en un gimnasio en el Reino Unido, pero en los Estados Unidos tan sólo unos 250 a 350 dólares anuales, según dónde viváis. Así que en lugar de cigarrillos, en Estados Unidos os podríais pagar la inscripción en un gimnasio, además de 40 envases de un kilo de proteína en polvo, vitaminas, creatina y glutamina para un año, ropa de entrenamiento nueva, bronceador y hasta entradas y un billete de avión para el Olympia y aún os sobraría algo de dinero.
¿Acaso necesitáis consultar a un consejero financiero para decidir dónde invertir ese dinero?

‘Cenicero Lleno’

Casi olvidaba mencionar el soberbio aroma que acompaña a la gente que fuma, el cautivador efluvio denominado “Cenicero Lleno”. Siempre tiene un éxito arrollador con el sexo opuesto. Haced la prueba, daos una vuelta por el gimnasio con los músculos bien congestionados, un día que hayáis decidido coger el toro por los cuernos e invitar a salir a esa bonita joven tras la que se os van los ojos desde hace un par de meses. Comprobad su reacción cuando le dé en el ‘hocico’ ese soberbio tufo a colilla que desprendéis de los pies a la cabeza.
¡Ese aroma enamora hasta a las más refractarias a las flechas de Cupido!
Si os entrenáis no es solamente para competir, sino también para ser más atractivos. ¿Entonces, por qué os empeñáis en oler como un cenicero que no habéis vaciado desde ayer por la mañana?

Muy mala combinación

El tabaco no solamente os quita todo atractivo, sino que incluso daña gravemente vuestro organismo, ya que es una fuente de toxinas. El cigarrillo os volverá carentes de oxígeno. El tabaco no puede tener sitio en la vida de alguien que quiere ser más fuerte, más musculoso y que cuida de su salud.
Si fumáis, haceos un inmenso favor y dejad ese vicio inmediatamente. Si todavía estáis pensando en ‘intentar dejarlo’… haceos la pregunta de si realmente sois o no culturistas. Los músculos y el tabaco son una muy mala combinación.
Haced cenizas vuestras marcas y la próxima competición… no vuestro próximo paquete de cigarrillos.