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Por:admin el de de

La pizza es un alimento tradicional de la dieta mediterránea que se considera saludable en su origen. El problema es que la fabricación industrial ha desvirtuado su concepto inicial y ha añadido a la base aditivos como grasas y azúcares, además de los ingredientes de relleno que son casi todos procesados, por lo que su contenido calórico es enorme.

Sin embargo, es posible hacer una pizza nutritiva y ligera con un poco de imaginación.

Por ejemplo, la base originalmente está formada de harina, agua, levadura y sal, pero con la adición de un poco de aceite de oliva podéis darle un toque gustoso y crujiente. Luego, al hacerla aseguraos de que la base no sea gruesa, sino bien fina, cuanto más mejor, de esa forma limitaréis el contenido de hidratos de carbono.

En cuanto al relleno de la pizza, existen muchas formas de incluir alimentos nutritivos y con un bajo contenido graso. Por ejemplo, uno de los ingredientes principales de la pizza es el queso, pero podéis usar uno bajo en grasa o incluso uno normal, pero en muy poca cantidad, espolvoreándolo por encima en lugar de usar lonchas enteras.

Podéis hacer pizza con mariscos, usando gambas, langostinos, pulpo, mejillones, etc, que constituyen fantástica fuentes de proteína exentas de grasa.

La pizza de pescado puede contener atún, salmón, caballa, sardinas, bonito, bacalao u otros pescados.

La de carne se puede hacer con una gran variedad de carne magra picada, de ternera, pollo, pavo y avestruz. También podéis añadir un par de yemas y varias claras de huevo, para elevar el aporte proteínico.

Con independencia de estos ingredientes principales, podéis usar con generosidad las hierbas aromáticas y las especias, que además de aportar sabores potentes, poseen propiedades digestivas y saludables, como pimienta, comino, curry, orégano, etc.

Los vegetales también deben formar parte de la pizza Light porque además de potenciar fuertemente el sabor, también ayudarán al óptimo funcionamiento intestinal y aportarán propiedades antioxidantes, como el tomate, la cebolla, los pimientos, la berenjena, el calabacín, etc.

Esas pizzas grasientas, de gruesa masa que pedís al restaurante de comida rápida habitual, están cargadas de grasas trans y además de resultar muy dañinas para la salud también os engordarán y arruinarán vuestra forma física. Pero con un poco de imaginación y cuidado podéis disfrutar de pizzas ligeras, nutritivas y muy saludables.