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A LA HORA DE ELIMINAR LA GRASA

Por Xavier Fox

Si entre vuestros planes está la reducción sustancial de los niveles de grasa corporal para alcanzar la óptima definición muscular, entonces considerad los siguientes puntos a ponderar. Cuando se trata de la misión de un culturista en el gimnasio, normalmente existen dos objetivos: 1) amontonar tanto músculo sobre su estructura como sea humanamente posible y 2) recortar todo ese músculo lo bastante como para que parezca una tremenda montaña de hierro retorcido.

La primera parte es la más simple de las dos, basta con comer como un caballo y entrenar como un poseso. La segunda es un poco más difícil, porque si no se hace de forma correcta una gran parte de esa masa muscular tan duramente adquirida se perderá. O incluso peor, apareceréis el día de competición con el trasero como 10 kilos de bola de chicle masticado.

Cuando os estéis preparando para recortaros de cara a vuestra siguiente competición, o queráis dejar boquiabierto al público de la playa, hay unas cuantas cosas que necesitáis saber para programaros hacia la consecución del éxito.

La primera cosa que necesitáis tener en cuenta es que vuestro cuerpo reacciona de muy diferente forma al principio de comenzar una dieta, de lo que lo hace una vez que empezáis a estar bastante definidos (normalmente por debajo de 10% de grasa corporal). Conforme vuestro ratio de músculo con relación a la grasa aumenta, tendréis que hacer ajustes o bien vuestro cuerpo sacrificará el tejido muscular y entonces acabaréis simplemente como una versión más pequeña de vosotros mismos, aunque eso sí algo más definida. No podéis simplemente planificar una dieta y manteneros con esa ingesta calórica día sí y día también, porque vuestro cuerpo no reaccionará de la misma manera después de haber perdido 10 o 15 kilos y que el porcentaje de grasa corporal haya bajado considerablemente. Los estudios han demostrado que la gente con menos tejido adiposo tiende a reaccionar mucho más rápido desde un punto de vista metabólico que los individuos con más grasa cuando se trata de las dietas restrictivas en calorías. Esto es debido al hecho de que tenían porcentajes más bajos de grasa corporal para empezar. Su capacidad para perder grasa continuadamente empieza igual que sus homólogos más gordos, pero entonces se topan con el muro del estancamiento mucho antes.

En cambio, en los estudios aquellos con mayores porcentajes de contenido graso demostraron ser capaces de perder grasa sin mostrar una declinación del ritmo metabólico durante más largos periodos de tiempo que el grupo de los definidos. Puede que intuitivamente penséis que eso no puede ser cierto, puesto que la gente delgada normalmente está genéticamente predispuesta para tener un metabolismo más alto, así que parece razonable que su metabolismo funcionase mejor incluso cuando se restringen las calorías. Pero la realidad es que no es así.

El tejido graso como seguro de supervivencia

Pues bien, punto número uno, el cuerpo siempre intenta mantener el equilibrio. A pesar de que los humanos han evolucionado con el transcurso de cientos de miles de años, sus cuerpos todavía piensan que necesitan almacenar una cierta cantidad de grasa para el caso en que experimenten un periodo de escasez de alimentos.

En otras palabras, el cuerpo todavía intuye que puede venir un tiempo durante el año en que la comida sea escasa, así que intenta mantener a mano un poco de grasa corporal. Todavía no ha evolucionado hasta el punto en el que sabe que el alimento está disponible durante todo el año. Además, se necesita la grasa para propósitos tales como las articulaciones, rodear el cerebro para protegerlo, así como múltiples funciones fisiológicas, etcétera, de manera que el organismo intenta mantener algo almacenado para esos propósitos.

Cada vez que la grasa corporal disminuye y todavía seguís una dieta calórico restrictiva, vuestro cuerpo hará cualquier cosa que sea preciso para mantener lo que él considera que es suficiente tejido adiposo y entonces comenzará a sacrificar el músculo si las calorías no son suficientes para mantener el equilibrio graso.

Para aquellos de vosotros que hayáis hecho dieta de competición antes, sabéis exactamente cómo se siente. Al principio de vuestra dieta la grasa corporal parece que se elimina bastante fácil, pero conforme os vais poniendo más y más definidos, se diría que el cuerpo lucha contra vosotros cada paso del camino. Luego, casi al final de la dieta, éste se pone en un modo de supervivencia en el que conserva la energía en cada oportunidad que tiene y apenas podéis manteneros despiertos y así resulta casi imposible librarse de la grasa.

Tenéis que ser capaces de realizar ajustes conforme os vais definiendo o de lo contrario la pérdida de grasa se detendrá y descubriréis que os iréis quedando más ligeros, pero debido a la pérdida de músculo y no de grasa. Llegar a una competición más pequeño y plano es simplemente tan desastroso como hacerlo con demasiado tejido adiposo. En cualquier caso tendréis un aspecto horrible.

Alternar picos en la ingestión de alimentos

Así que si vuestro plan de dieta de competición muestra que necesitáis comer una cierta cantidad de calorías cada día para perder una específica cantidad de peso, mientras mantenéis los ratios de proteína y de hidratos de carbono en un cierto número para poder mantener el tenido muscular, ¿qué hacéis cuando esa cifra ya no resulta efectiva? Muchos se quedan anclados en la mentalidad esa de “Mi programa dice que coma esta cantidad de calorías cada día” y son demasiado tozudos como para comprender que necesitan modificar su plan. Tal vez la respuesta no sea cuántas calorías debéis consumir cada día, sino cuántas debéis consumir a la semana. Por ejemplo, al principio de la dieta si os hubieseis medido la grasa corporal y calculado que necesitabais crear un déficit calórico de 400 calorías al día para alcanzar vuestro peso de competición, eso significa un recorte alimenticio de 2.800 calorías por semana.

La razón es que si elegís llevar la cuenta diaria entonces vais a tener que comer la misma cantidad de calorías cada día. Al principio de la dieta eso estará bien, porque todavía en ese punto presentáis mayores cantidades de grasa corporal. Sin embargo, una vez que estáis lo bastante definidos y que vuestro cuerpo quiere ponerse en modo de supervivencia, el metabolismo ha tenido tiempo de ajustarse a esa cantidad de calorías diarias y con el tiempo su ritmo se irá aminorando. Entonces, para poder seguir perdiendo peso necesitaréis seguir recortando la ingestión diaria de alimento todavía más y es ahí dónde empezáis a perder músculo y a parecer y sentiros como una mierda.

Os visteis forzados a llevar la ingestión calórica diaria demasiado baja, hasta el punto en el que no estáis consiguiendo suficiente proteína e hidratos de carbono en base diaria.

Debéis repartir el déficit calórico a lo largo de la semana y programar las calorías en altibajos. Esto evitará que vuestro cuerpo se ajuste al mismo número cotidiano de calorías y ayuda al metabolismo a mantener un ritmo más alto. Normalmente se necesitan tres días expuesto a una específica cantidad de calorías, para que vuestro cuerpo se ajuste, una vez que los niveles de grasa son relativamente bajos. Si mantenéis una cantidad calórica mayor durante tres días consecutivos, vuestro metabolismo se ajustará. Así que el truco es que cualquiera que sea vuestra más alta ingestión calórica, la mantengáis durante tres días consecutivos y luego la bajáis durante los dos días siguientes, pero luego volved a elevarla después de dos días, para que vuestro metabolismo no tenga tiempo de ajustarse y aminorar el ritmo. Ahora, vuestro metabolismo continúa operando basado en una ingestión elevada, pero existen dos días en los que la ingestión de calorías es mucho más baja y el cuerpo sigue todavía quemando calorías basado en el ritmo más alto, de tal forma que conseguís un buen efecto quemador de grasas.

Reducir las calorías en días de poca actividad

Otro método es ajustar vuestras calorías en los días en que no os entrenáis con pesas.

Puesto que la mayoría de culturistas necesita un día “de descanso” cada pocos días, en el que permiten que los músculos se recuperen y simplemente hacen ejercicio cardiovascular (y normalmente algo de abdominal) durante esos días, deberéis sacar provecho de que no entrenáis para consumir entonces menos hidratos de carbono, lo que redundará en la reducción total de calorías. Puesto que no estáis entrenando con pesas durante esos días, vuestro metabolismo anaeróbico no está puesto a prueba y la cantidad normal de hidratos de carbono no es necesaria para rellenar los depósitos de glucógeno. Así que podéis recortar los carbohidratos a la mitad en esos días y como vuestro metabolismo seguirá todavía ajustado al consumo calórico elevado de vuestro consumo normal, eso provocará por tanto un déficit calórico que ayudará a quemar la grasa.

Siempre y cuando mantengáis intacto el consumo de proteína, debéis poder mantener la masa muscular y tener todavía suficiente proteína disponible para la recuperación del entrenamiento del día anterior. Y lo mejor de todo es que vuestro cuerpo no entrará en modo de supervivencia ni aminorará el metabolismo debido a mantener la restricción calórica demasiado tiempo.

Y hablando de proteína, es muy importante obtener suficiente proteína cuando restrinjáis las calorías.

Elevad el consumo de proteína

Desgraciadamente, los estudios no solamente demuestran que el metabolismo de los individuos más definidos aminora su ritmo más deprisa que los que presentan mayor coeficiente graso, sino que también han puesto de manifiesto que la gente definida es más susceptible a la pérdida de masa muscular durante las dietas de calorías reducidas.

Puesto que estaréis jugando con vuestro consumo de hidratos de carbono y con la reducción calórica, es incluso más crítico que obtengáis suficiente proteína porque una falta de hidratos de carbono puede provocar que vuestro cuerpo degrade la proteína necesaria para el músculo, a fin de compensar la presencia inadecuada de hidratos de carbono. Por consiguiente, una vez que llegáis al punto de vuestra dieta en el que necesitáis jugar con las calorías en altibajos para mantener la pérdida de grasa corporal, también deberéis ajustar vuestro ratio de hidratos de carbono y proteína. Al principio de una dieta de definición, la proteína debe conformar hasta el 60% de las calorías, lo que ya incluye la ingestión de grasa, puesto que casi toda la grasa que ingeriréis provendrá de las fuentes de proteína. Este sería un buen momento para ajustar ese porcentaje hasta el 65% de vuestra total ingestión calórica.

Cuando alcanzáis un nivel por debajo del 10% de grasa corporal y continuáis empujando al cuerpo para perder más grasa todavía mediante la restricción de los hidratos de carbono, existe una buena posibilidad de que vuestro cuerpo empiece a utilizar la proteína como fuente de energía. Por eso es tan importante incrementar los ratios de proteína en este punto. Puede que también queráis intentar limitar las fuentes de proteína a aquellas con el menor contenido graso. Esto os permitirá obtener más cantidad de proteína por caloría que con las fuentes proteínicas más grasas. Por ejemplo, si cada mañana consumieseis 8 huevos con 8 claras y sólo dos yemas, podríais pasar a usar únicamente una yema y en su lugar añadir dos claras más, de tal forma que las calorías serían casi las mismas, pero estaríais consumiendo 5 gramos más de proteína y unos 5 gramos menos de grasa e incluso menos calorías totales.

Un ecualizador metabólico que ajuste todas las piezas del puzzle

Existe un ecualizador metabólico que es la mejor ayuda natural para optimizar la actividad del metabolismo y hacer que éste funcione eficazmente justo en esos momentos en que debido a la dieta tiende a aminorar su ritmo. Se trata del ergocéutico TH 101.

En esta fórmula se reúnen 12 ingredientes capaces de activar por distintas vías los mecanismos por los cuales el cuerpo construye músculo, reduce el catabolismo, elimina grasas y líquidos subcutáneos, evita la ansiedad por los dulces, bloquea la formación del tejido adiposo al tiempo que favorece la creación de nuevo tejido muscular y sobre todo mejora la producción de las hormonas tiroideas. Parecen muchas cosas a la vez, pero es que es así cómo actúa.

Vayamos por pasos y lo comprenderéis.

Favorece la función de la tiroides

El TH 101 contiene los elementos indispensables para fomentar la producción de hormonas tiroideas, como son el aminoácido L-tirosina, el mineral cobre en forma quelada y una alga del grupo de las laminarias, el fucus vesiculus.

La L-tirosina sirve de material de base para la fabricación de tiroxina, la principal hormona activa de la tiroides, mediante la acción de unas coenzimas específicas que precisan del cobre. Pero esta glándula necesita también de la intervención del yodo para funcionar correctamente en la producción hormonal, y ese elemento se obtiene del fucus vesiculus, (Kelp), una alga de aguas profundas y frías del mar del norte, justamente muy rica en este indispensable mineral.

Aumenta el efecto termogénico

Otro pilar de las acciones de este ergocéutico es el efecto termogénico que proporciona, que consigue mediante tres agentes muy populares como son la sinefrina, que se extrae de la cáscara de un tipo de naranja amarga, la cafeína obtenida de la guarana y la naringina que se encuentra en un tipo de pomelo tropical. La combinación de estos tres ingredientes posee la singularidad de acelerar el metabolismo, aumentando la temperatura corporal; es el efecto termogénico que permite la eliminación de las grasas, ya que la elevación de la temperatura implica quemar más calorías sin peligro de que se acumulen en tejido adiposo, o bien reducir drásticamente los acopios adiposos existentes, puesto que el metabolismo las quema para producir calor y eso fomenta su eliminación.

La particularidad singular de la sinefrina es que actúa sobre los receptores adrenérgicos beta 3, que son los responsables de activar la lipólisis ya que activan las hormonas catecolaminas, responsables directas de degradar el tejido adiposo para verter los ácidos grasos en la circulación y que sean empleados como combustible, pero sin afectar la presión sanguínea o la salud cardiovascular.

Por otro lado, la sinefrina se potencia con la cafeína, que hace siglos que ha demostrado que aumenta la energía física y también la nerviosa, y hoy se sabe que acelera la pérdida de grasa y eleva la tasa metabólica.

Por su lado, la naringina es otra sustancia vegetal que ha demostrado que puede intensificar y prolongar las acciones de las metilxantinas, como la cafeína, lo que se traduce en un efecto mayor y más prolongado tanto de la cafeína como de la sinefrina. Eso se conoce como efecto de sinergia. Además, ofrece una ligera elevación de la tasa metabólica y protección antioxidante.

Potenciador natural que contribuye a la degradación de la grasa

Otro elemento importante del TH 101 es el extracto de té verde, que contiene unas sustancias llamadas polifenoles catequinos capaces de regular a la baja el nivel de insulina y al alza el gasto calórico por medio de la oxidación de los ácidos grasos almacenados. Otras acciones positivas del extracto del té verde es que ha demostrado que reduce el colesterol malo (LDL) y que también actúa en sinergia con la cafeína, la sinefrina y la naringina potenciando aún más sus acciones.

Refuerza a todos los demás ingredientes, pero con una particularidad sin parangón: mejora el ciclo de la testosterona

Sin embargo, puede que el componente más espectacular del TH 101 sea la forskolina, un extracto vegetal derivado de la planta del golfo índico coleus forskohlii.

La singularidad de este compuesto es su capacidad para activar la enzima adelinato ciclasa, que a su vez incrementa la producción de mono fosfato cíclico de adenosina (AMPc), que es un segundo mensajero celular.

Según diversos estudios, con el aumento de la producción de AMPc en los tejidos se eleva el ritmo metabólico, porque mejora la función tiroidea, aumentando el uso de los ácidos grasos como fuente energética, así como la absorción de los nutrientes en los tejidos, y en particular en los musculares. Esto es algo que no tiene precio cuando alguien sigue una dieta calórico-restrictiva.

Sin embargo, hace poco los investigadores se han sorprendido con la forskolina porque esta sustancia, que está siendo objeto de numerosos estudios, ha puesto de manifiesto que aumenta la testosterona libre en sangre. Según trabajos recientes, esta sustancia además de activar la producción de esta hormona, la desune de la proteína sanguínea con la que viaja en la circulación. Esto es una acción de gran trascendencia para cualquier culturista, puesto que la testosterona libre es la única forma en la que esta hormona ejerce actividad anabólica, así que su liberación puede constituir un buen empujón para mejorar el crecimiento muscular, puesto que al desunirla de la proteína le devuelve su capacidad anabólica.

Controla la glucemia y la respuesta de la insulina

Con la inclusión en el TH 101 del picolinato de cromo se aumenta la absorción de los nutrientes y la glucosa en las células musculares, disminuyendo su captación por las células grasas.

Otro extracto excepcional aquí incluido es el ácido hidroxicitrico que bloquea la enzima citrato liasa e impide al hacerlo la conversión de los azúcares procedentes de los carbohidratos en grasa corporal. Según se desprende de varios estudios realizados con este ingrediente en humanos, además de bloquear la lipogénesis, también contribuye a aumentar la termogénesis y a controlar el apetito y la curva de insulina.

La gimnema silvestre es otra planta con propiedades bastante únicas que Future Concepts ha incluido en el TH 101, ya que se ha demostrado que puede conseguir anular el sabor del azúcar y por consiguiente evitar el ansia por los dulces, algo muy importante durante la fase de definición. Por otro lado, la planta también interviene en el metabolismo de la glucosa e impide la curva alta de insulina que puede conllevar al aumento de la grasa corporal.

Elimina el agua subcutánea para favorecer el aspecto seco y duro

Por último, el TH 101 incluye en su fórmula otra planta más, se trata de la conocida como diente de león, posiblemente el diurético natural más potente que se conozca. La virtud de esta planta es doble ya que por un lado es muy eficaz para expulsar los líquidos retenidos, a la vez que preserva el importantísimo mineral potasio, esencial en el equilibrio electrolítico. Es precisamente este mineral el que se pierde con los diuréticos químicos y el que hace peligrar la salud con esa pérdida, como sucede con los fármacos.

Ponderad estos puntos y podréis eliminar grasa sin perder músculo

A la hora de hacer la transición de la época de volumen a la de precompetición, cuando la adquisición de masa global se convierte en la búsqueda de los recortes musculares, tened presente que cuanto más definidos estéis más intentará vuestro cuerpo aminorar el metabolismo para preservar la grasa y se volverá muy proclive a la pérdida de tejido muscular.

Tenéis que ser capaces de mantener una dieta calórico restrictiva mientras al mismo tiempo mantenéis el metabolismo activado y sin sacrificar el músculo.

No comáis la misma cantidad de calorías cada día. Consumidlas en altibajos para mantener el metabolismo elevado y sacar provecho del déficit calórico programado en ciertas ocasiones de la semana.

Además, los días en que solamente hacéis ejercicio cardiovascular, vuestro cuerpo no requiere la misma cantidad de hidratos de carbono que necesita normalmente. Emplead ese tiempo para reducir las calorías sin tener que temer por la pérdida de masa muscular. Finalmente, cuando estéis muy definidos, considerad seriamente el aumento de la proporción proteína-hidratos de carbono, de forma que podáis mantener todo ese músculo recientemente adquirido, así como para mantener un aspecto saludable y duro.

La dieta de definición ya es bastante difícil, así que no la hagáis más dura de lo que es y no sacrifiquéis ese músculo que tanto os ha costado conseguir, porque os hará mucha falta tanto si pensáis subiros a un escenario, como pasearos por la playa para deslumbrar al personal.

Cuando creáis que el tema se vuelve cuesta arriba, recurrid al TH 101 y podréis estar seguros de eliminar al máximo la adiposidad, al tiempo que garantizáis la preservación de cada gramo de tejido muscular e incluso incrementaréis vuestra masa.

Ponderad todos estos puntos y si hacéis las cosas bien, acabaréis… ¡grandes y definidos!