Síguenos
por la red        
Contacta con nosotros
93 729 25 56
De lunes a viernes
9:00 a 13:30 - 16:00 a 19:30 h
Por:admin el de de

SIN DEJAR LA PIEL NI EL MÚSCULO

Por Jim Taylor

Está claro que cualquiera que lo desee de verdad puede perder peso y mucho, pero ¿a qué precio? Si estáis dispuestos a pasar hambre, a rabiar, a tomar cualquier cosa que os ayude a adelgazar y a poner en peligro la salud, podréis deshaceros de un montón de peso, grasa incluida, aunque la mayor parte será liquido y tejido magro, o sea músculo.

En otras palabras, si estáis dispuestos a jugaros la piel, entonces podéis perder los kilos que queráis, pero el juego es demasiado peligroso y además el resultado no os complacería en absoluto.

Yo tengo una solución relativamente fácil y segura.

No quiero llegar a los extremos, pero cuando alguien dice que no puede perder peso haga lo que haga, me dan ganas de reír. Mirad lo que se hacen los que caen en la anorexia, pueden acabar pesando poco más de 30-35 kilos y no siguen un programa específico, simplemente literalmente ayunan. ¿Qué quiero decir? Que si realmente se deja de comer se acaba perdiendo peso, mucho peso, pero también destruyendo todo el tejido muscular, enfermando… y puede que hasta muriendo.

Sí, ya sé que es un ejemplo extremo, pero puede servir para ver que cuando alguien se propone algo a lo bestia puede conseguirlo, cueste lo que cueste.

Pero vosotros no pertenecéis ni mucho menos a la gente de la calle que ni posee los conocimientos de nutrición y de ejercicio, ni la voluntad para seguir un programa de alimentación y de ejercicio regular. Por tanto, es muy poco probable que ninguno de vosotros sufráis grandes problemas de sobrepeso y mucho menos de obesidad, sin embargo, sí es probable y en realidad es un hecho que no son pocos los que durante la fase de invierno, que coincide con la de volumen, aumentan de forma considerable su peso corporal con el fin de incrementar la fuerza y el volumen, y luego llegado el verano o la hora de competir experimentan grandes dificultades para liberarse del tejido adiposo que envuelve sus músculos e impide que se vea ningún detalle muscular. ¿De qué han servido tantos meses de sobrealimentación y ejercicio si el aspecto deja mucho que desear? Es más, cuando la envoltura es lo bastante gruesa es difícil de detectar a un culturista.

Entonces es cuando aquellos que no consiguen recortarse como esperan, cometen errores de bulto o incluso caen en la trampa de recurrir a temas y prácticas peligrosas que pueden costarles muy caro.

Por eso, dejadme que os transmita un protocolo eficaz y seguro para recortaros y erradicar la grasa, de forma que de una vez por todas podáis lucir esos músculos en todo su esplendor.

1er paso: Marcaos un objetivo realista

Comencemos por lo primero.

Es imposible trazar un plan de ataque para conseguir una meta si no tenéis claro qué clase de objetivo perseguís. Como todo culturista sabe bien no es igual un programa para ganar que para perder peso, pero también difiere en función de la magnitud del cambio que se busque, así como del tiempo en que se pretenda conseguir.

¿Queréis perder cinco kilos o 10? Y ¿en cuánto tiempo esperáis lograrlo? Porque el enfoque a seguir no va a ser el mismo.

Por tanto, el primer paso es hacer ante todo una evaluación física y sobre todo hacerla de modo realista. No os entrenéis pensando en que os queréis poner muy fuertes o muy definidos, porque esos pensamientos son demasiado imprecisos y no permiten al subconsciente marcarse metas concretas, ni a vosotros trazar un plan en fases que se puedan cubrir gradualmente.

Ganar o perder dos kilos al mes parece algo sencillo y de poca importancia sobre el papel, y al alcance de cualquiera, pero al año supone una diferencia de… ¡24 kilos!

Eso es algo demasiado optimista y al alcance de muy pocos y seguramente excesivos para conseguir ese cuerpo musculoso y exento de grasa.

Os sorprenderíais de la transformación tan profunda que podréis experimentar con una diferencia de tan solo seis kilos. Añadir esa cantidad de músculo romperá todas vuestras medidas y vuestra magnitud física sería impactante, de la misma forma que eliminar esa misma cantidad de grasa revelará músculos y venas que ni siquiera sabíais que teníais.

De manera que os recomiendo que anotéis las modificaciones físicas que esperáis conseguir a lo largo del periodo que establezcáis, para luego dividirlo en etapas más cortas en las que os marquéis ciertos logros más modestos hasta alcanzar ese cambio total.

De esa forma iréis cubriendo etapas y obteniendo resultados positivos.

2º paso: Alimentarse según el biotipo de cada uno

Aunque técnicamente cada persona es una mezcla de varios grados de los tres biotipos principales, éstos se catalogan en tres categorías genéricas: los ectomorfos, los mesomorfos y los endomorfos, que en un lenguaje sencillo representan a los delgados, los musculosos y los gordos, respectivamente.

Y aunque en teoría los delgados y los musculosos no deberían tener problemas para lograr la definición muscular, lo cierto es que con la estructura clásica del ectomorfo, a pesar de presentar piernas y brazos escuálidos con hombros y caderas estrechas, pueden tener no obstante una capa de grasa que les rodea la cintura. Asimismo, los de tipo mesomorfo a menudo también sufren una acumulación localizada de grasa en ciertas zonas del cuerpo.

Es importante saber distinguir a qué biotipo corresponde cada cual, porque la dieta entre uno y otro difiere sustancialmente ya que cada caso cuenta con un metabolismo diferente.

Los ectomorfos

Si entráis en este tipo no deberíais tener problemas para eliminar ese tejido adiposo que atenaza la zona media, en el caso de los hombres y las caderas en las mujeres, ya que vuestro metabolismo suele ser rápido.

Para ello bastará con eliminar de vuestro régimen aquellos alimentos excesivamente ricos en grasas saturadas tales como los empanados y rebozados, los fritos, los embutidos y la charcutería en general y sustituirlos por carnes magras y pescados que cocinaréis preferentemente a la plancha o al horno. Asimismo, reducid al mínimo los dulces y las bebidas azucaradas y alcohólicas y con eso bastará para en poco tiempo ver como vuestro cuerpo se libra de esa capa de grasa.

Los mesomorfos

Los que entran en este apartado suelen ganar músculo con facilidad, pero también suelen coger adiposidad y a veces muy tenaz. Y es que no es lo mismo no estar gordo, que estar definido.

Las pautas de alimentación arriba indicadas para los ectomorfos son válidas igualmente aquí, de manera que los alimentos ricos en grasas saturadas, así como los dulces y sucedáneos de la pastelería hay que desterrarlos por completo. Además, el mesomorfo deberá prestar atención a no abusar de las conservas, las mantequillas y mermeladas, los bollos y otros productos de la harina refinada, incluido el pan, las pizzas y las hamburguesas así como las salsas y condimentos grasos. Tampoco conviene abusar de las féculas y almidones.

Siguiendo estas simples pautas será posible reducir de forma gradual el peso graso, para ver aparecer los músculos más recortados.

Los endomorfos

A estos individuos la naturaleza los ha dotado de los mejores mecanismos para acumular la energía y ésta sólo se reserva en forma de tejido adiposo.

Los pertenecientes a este biotipo suelen presentar huesos anchos con articulaciones grandes, en caderas, rodillas, etcétera, y una gran facilidad para acumular peso graso.

Todo lo expuesto en los casos anteriores sigue siendo de aplicación aquí, pero además en este caso han de ser muy estrictos con otros alimentos e incluso con la cantidad y los horarios de las comidas.

Es preciso controlar mucho la ingesta de carbohidratos feculentos y almidonados, ya que éstos se convierten en grasa con facilidad. De manera que hay que recortar las legumbres, las pastas, las patatas y el arroz blanco, así como las frutas dulces y además hacerlo en ciertas horas, en especial a partir de las tres o las cuatro de la tarde.

Ni que decir tiene que es imprescindible reducir al máximo las grasas y para ello es preciso recurrir a las carnes blancas de aves, como el pollo, pavo y avestruz, los pescados blancos e incluso los azules, y las claras de huevo, evitando las carnes de cerdo, de buey y de cordero, así como todos los productos lácteos.

Cuando se posee este tipo de metabolismo es importante controlar tanto la cantidad, la composición, como los horarios de comidas para lograr el éxito.

3er paso: Evitar el hambre

Está científicamente demostrado que cuando el cerebro percibe la sensación de hambre emite señales que nos llevan no sólo a querer comer más, sino además a desear alimentos más cargados de calorías, lo cual no es sino un reflejo instintivo de nuestros mecanismos de supervivencia que tratan de atiborrarnos de energía como medida de precaución por si nos enfrentamos a una penuria alimentaria. Por eso pasar hambre no es prudente para seguir una dieta limpia, porque es difícil evitar las tentaciones. Es mejor realizar pequeñas comidas con frecuencia a lo largo del día, porque por un lado eso implica no pasar hambre y por otro la comida en porciones reducidas favorece una aceleración del metabolismo, puesto que el proceso digestivo también conlleva un gasto energético, así que se queman más calorías y se reduce el riesgo de acumulación de grasas.

De manera que pasar hambre no es la forma de conseguir esa definición que queréis.

4º paso: Alimentarse bien no es hacer dieta

La experiencia demuestra una y otra vez que no sirve de nada pasarlo mal tratando de seguir una dieta estricta, para luego abandonarla y echar por tierra todo lo conseguido e incluso acabar peor que antes de empezarla.

En lugar de hacer dieta restrictiva y dura, es infinitamente mejor seguir unos principios básicos de nutrición y mantener una cierta flexibilidad en los objetivos, de esa forma nunca estaréis muy pasados y por consiguiente no serán precisos muchos sacrificios para libraros de la grasa.

De todas formas, si el sobrepeso es la consecuencia de meses o incluso de años de una alimentación descuidada, daos el tiempo prudencial para perderlo.

Marcaos unas pautas para ir eliminando gradualmente ciertos alimentos de vuestros menús y cambiad poco a poco vuestros hábitos nutricionales. Los resultados aparecerán más despacio pero lo harán sin traumatismos, sin ansiedad y os podréis mantener siempre con un buen grado de definición y cuando os convenga, con ajustar un poco más la dieta obtendréis esos recortes tan impactantes.

5º paso: Aplicación del sentido común

He aquí unos cuantos consejos de puro sentido común, útiles en todos los casos para alcanzar ese cuerpo exento de grasa:

  • Procurad reducir al máximo la ingesta de grasas saturadas, es decir animales o procedentes de salsas, condimentos y conservas, embutidos, productos lácteos, mantequilla, etcétera.
  • Dividid la ingesta total de alimento del día en porciones pequeñas y realizad una comida cada tres horas. Al hacerlo así se consiguen varios factores útiles como la aceleración del sistema metabólico, evitar la curva de hambre, nivelar los valores de glucemia en sangre y reducir la posibilidad de que las calorías excedentes de las comidas abundantes se acumulen en grasa.
  • Bebed mucha agua entre comidas, pero no durante la misma porque si lo hacéis estaréis diluyendo los ácidos gástricos necesarios para la digestión por lo tanto obligáis a vuestro organismo a realizar una mayor secreción, a la vez que se ralentiza el proceso digestivo. Comiendo uno o dos vasos bastarán.
  • En cualquier caso reducid todo lo posible la ingestión de azúcares y carbohidratos simples y en especial de noche.
  • Cuidado con los hidratos de carbono porque aunque químicamente no son grasas se convierten en lípidos con suma facilidad en el cuerpo, en especial los simples como los derivados del azúcar y también los almidonados y feculentos. Los carbohidratos suministran energía por medio de la glucosa en que se convierten una vez digeridos, pero cuando esa glucosa, que es el azúcar que emplea el organismo, no es necesaria para los músculos, entonces se guarda como reserva y se convierte en grasa.
  • Reducid e incluso eliminad este tipo de carbohidratos a partir de las tres o las cuatro de la tarde pues con la caída del sol el metabolismo tiende a ralentizar su actividad y por consiguiente es más fácil que vayan a parar a los depósitos grasos.
  • Volcaos en los carbohidratos fibrosos ya que la fibra no tiene calorías y además de ser necesaria para el buen funcionamiento intestinal aporta sensación de saciedad, lo que os ayudará a evitar el hambre. Las ensaladas, verduras y hortalizas son buenas fuentes de carbohidratos fibrosos que os proporcionarán también una buena cantidad de vitaminas y minerales. Este tipo es el idóneo para acompañar el plato de la cena, que puede consistir en algo de pescado o pollo a la plancha con verduras al vapor.
  • Cocinad lo más limpio posible, es decir sin grasas, de manera que es mejor hervir que a la plancha, pero preferible a la plancha que freír y esto último es preferible a rebozar o a empanar.

6º paso: Acentuar la definición con el ejercicio

Es evidente que a la hora de deshacerse del tejido adiposo y lograr afinar la piel, para conseguir que los músculos se vean definidos y recortados, lo principal es la dieta. Pero como hemos visto, comer poco o pasar hambre no es ni de lejos el camino, porque además de arriesgar la pérdida de músculo puede resultar peligroso para la salud, en cambio mediante la selección de los alimentos conseguiréis una reducción calórica que irá mermando gradualmente vuestros depósitos de adiposidad, pero si a eso le unís un mayor dispendio energético, entonces la eliminación de la grasa será más profunda y rápida.

Toda actividad física gasta calorías, pero los estudios demuestran que el ejercicio aeróbico es el más idóneo para fundir la flaccidez.

Elegid cualquier actividad de vuestro agrado, la marcha, la carrera a media velocidad, la bicicleta, el remo, la natación, cualquiera que podáis mantener por espacio de al menos 30 minutos a un ritmo que os haga sudar y acelere la respiración. Ese ritmo debe ser aproximadamente entre el 65 y 75 % de vuestro máximo ritmo cardiaco. La fórmula para saber cual es vuestro limite de pulsaciones es sencilla, restad vuestra edad a 220 y la cifra obtenida multiplicadla por el porcentaje en cuestión. Manteneos en esa franja durante 30-40 minutos y estaréis seguros de haber quemado un buen puñado de calorías.

Si es posible realizad una sesión aeróbica nada más levantaros por la mañana en ayunas y luego desayunad. Otra por la noche antes de acostaros sería ideal, o bien después de la sesión de pesas, pero si ninguna ocasión se adapta a vuestra conveniencia hacedla en cualquier otro momento, pero nunca antes del entrenamiento con pesas, que por cierto constituye otra herramienta excepcional para acelerar la definición.

Es obvio que os entrenáis con pesas para acumular la mayor cantidad de músculo posible y construir un físico impresionante, pero al hacerlo también contribuiréis a recortaros.

Veréis, el músculo es un tejido metabólicamente activo y por lo tanto utiliza calorías constantemente para su mantenimiento, aun en estado de reposo, de manera que además de constituir el medio con el que dar forma al cuerpo, es una formidable herramienta para evitar el exceso de peso, puesto que a mayor volumen muscular más calorías se quemarán durante las 24 horas del día.

Por tanto, deberéis poner el acento en el entrenamiento con pesas y entrenar muy duro los grandes grupos con el fin de aumentar todo lo posible vuestra masa muscular, ya que eso redundará en una mayor definición.

7º paso: Combatir la adiposidad científicamente

Si establecéis una estrategia que incluya los distintos pasos enumerados antes, podréis quemar la grasa corporal y sacar a la luz esos cortes y separación muscular que potenciará vuestro aspecto de culturista de alto calibre.

Pero todavía será infinitamente más fácil alcanzar ese objetivo si utilizáis el TH 101.

Se trata del ergocéutico desarrollado por los laboratorios de Future Concepts.

Este preparado está compuesto por doce ingredientes que se potencian entre sí, basándose en las acciones de sinergia y actúan sobre distintos aspectos del sistema.

Los ejes centrales de su acción son activar la función de la glándula tiroides, aumentar la lipolísis o combustión de la grasa como combustible energético, elevar la termogénesis, estabilizar los niveles de glucosa y de insulina en sangre, activar la función diurética, así como la preservación y aumento del tejido muscular.

Activar el metabolismo

La glándula tiroides es la llave maestra que rige el metabolismo, gracias a la producción de las hormonas tiroideas.

Sin el nivel óptimo de éstas el ritmo metabólico es lento, hay escasez de energía y más facilidad para acumular grasa, porque se queman menos calorías. Para la síntesis de esas hormonas la glándula tiroides necesita como materias primas el yodo y el aminoácido tirosina, así como la acción de varias coenzimas.

La fórmula del TH 101 proporciona tres elementos esenciales para el buen funcionamiento de la tiroides, por un lado aporta las materias primas necesarias para su síntesis como son justamente el aminoácido tirosina y el yodo, que se aporta aquí por medio de unas algas marinas originarias de aguas profundas y frías del Atlántico norte, y por el otro proporciona cobre lisinato, que es un mineral quelado a un aminoácido, porque también forma parte como coenzima en la regulación de la tiroides.

Con esa aportación de las materias primas que utiliza la tiroides ésta puede actuar normalmente y asegurar que el metabolismo esté activo.

Termogénesis, o producción de calor

Otro mecanismo corporal para eliminar tejido adiposo es la termogénesis. Se trata del regulador de la temperatura del cuerpo.

Como hemos visto párrafos más arriba, a más temperatura más calorías quemadas, puesto que una pequeña elevación mantenida durante las 24 horas del día, puede marcar unos cuantos cientos de calorías eliminadas como fuente de calor y eso significa la eliminación de la grasa.

El TH 101 incluye varias plantas, como el coleus forskohlii, la guaraná que aporta cafeína, la naringina, entre otras, que promueven ese aumento de la termogénesis.

La lipólisis o combustión de grasa como energía

La lipólisis es otro mecanismo corporal de producción de energía a partir de la degradación de los ácidos grasos para usarlos como combustible, en lugar de la glucosa. El organismo recurre a éste cuando lleva a cabo una actividad de larga duración a fin de preservar el glucógeno y prolongar la actividad física, a expensas del tejido graso que es un combustible de larga duración, por eso se quema grasa con el aeróbic.

El ergocéutico TH 101 incluye varias sustancias que inciden en la activación de ese proceso, como por ejemplo la sinefrina, la cafeína, la naringina y las catequinas del extracto del té verde.

La suma de la acción de estos ingredientes contribuye a que el cuerpo se decante por utilizar los depósitos grasos para obtener de ellos la energía, preservando así el glucógeno y reduciendo los depósitos de grasa.

Regular los niveles de insulina para evitar la formación de adiposidad

La hormona insulina es el agente que controla el nivel de azúcar en sangre, pero también tiene otras acciones secundarias, por ejemplo, si se produce en exceso puede provocar una bajada de los niveles de glucosa sanguínea, lo que comporta una caída de energía y un aumento del apetito por los dulces, como efecto compensador de rebote. Otra consecuencia de ese exceso de insulina es la formación de tejido adiposo, ya que una función secundaria de esta hormona es la acción lipogénica, o sea la formación de grasa.

El TH 101 incorpora varios ingredientes para impedir estas acciones, uno es el mineral cromo que regula los niveles de glucosa y aumenta la sensibilidad a la insulina en las células musculares, al tiempo que las reduce en las grasas.

Además una hierba originaria de la India, la gimnema silvestre, posee la singular capacidad de anular temporalmente el sabor del azúcar y evitar la subida de glucosa en sangre, evitando así los picos de insulina y la consiguiente formación de tejido adiposo.

El ácido hidroxicítrico se obtiene del fruto de la garcinia cambogia y su principal acción es que inhibe la enzima citrato liasa que promueve la conversión de los azúcares en grasa corporal. Con esta inhibición esa transformación se detiene y el exceso de glucosa no acaba como tejido adiposo.

Evitar la pérdida de masa magra y mejorar el anabolismo

El TH 101 incluye un ingrediente especial que impide la degradación del tejido muscular incluso en situación de restricción calórica, se trata del extracto de una planta que actúa como segundo mensajero al nivel celular aumentando la actividad de la célula, que utiliza más nutrientes y aumenta la síntesis de proteínas. Además, estudios recientes han constatado que esa misma sustancia desune la testosterona circulante de una proteína sanguínea, devolviéndole toda su actividad anabólica. En otras palabras, que favorece el incremento de la masa muscular.

Reducir la acumulación de liquido subcutáneo

Otro de los compuestos de esta fórmula es un diurético natural que expulsa el agua retenido bajo la piel, lo cual contribuye a endurecer la musculatura y a resaltar la definición.

Podéis conseguir una musculatura recortada, dura y definida de forma segura

Si usáis el sentido común en la aplicación de los principios básicos del funcionamiento del cuerpo, una dieta sensible, un buen programa de ejercicio aeróbico y de pesas, se puede eliminar la grasa con relativa facilidad y sin necesidad de recurrir a medidas extremistas y peligrosas, como son la dieta hipocalórica y restrictiva, las drogas hormonales, las anfetaminas, los diuréticos, etcétera.

Sí, con inteligencia, una buena estrategia y algo de constancia podéis lograr ese cuerpo de músculos impresionantes y libres de tejido adiposo. Y si además incluís en vuestro programa el TH 101 de Future Concepts entonces los resultados serán de mayor magnitud y más rápidos.

Sólo tenéis que hacer la prueba. Vale la pena.