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CONTROLANDO LA INSULINA

Por Al Wilson

Si vuestro objetivo es perder peso y evitar los problemas cardiovasculares, muy posiblemente vuestro médico y vuestro entrenador os hayan recomendado seguir una dieta baja en grasa.
Sin embargo, la raíz de vuestros problemas no proviene de la grasa de la dieta, sino de los altos niveles de insulina.

Es una situación bastante frecuente. Alguien con sobrepeso presenta problemas de salud relacionados con altos niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, hipertensión y riesgo de enfermedad cardiovascular. Cuando acude al médico, éste le asegura que tiene que perder peso para mejorar su estado de salud y le aconseja que elimine los alimentos grasos de su dieta y que los sustituya por los que no contienen grasa, entre los que curiosamente se encuentran aquellos con alto contenido en hidratos de carbono.
Cuando se dirige a algún entrenador con el fin de perder peso graso y definir la musculatura, éste prácticamente le recomienda seguir la misma dieta baja en grasa.
Y es que cuando se trata de reducir los acopios de grasa corporal es necesario erradicar la grasa de la dieta. ¿Suena lógico, no? Pues sin embargo no es tan acertado como puede parecer porque detrás de esos problemas se encuentran los altos niveles de insulina.
El doctor seguramente le dirá que dicha dieta le ayudará a reducir sus niveles de azúcar sanguíneo. Lo que ocurre, es que esa no es la mejor manera de optimizar la utilización de la insulina por el organismo, especialmente para un culturista.
Una de las principales funciones de la insulina –entre otras, sometidas actualmente a estudio– es la de almacenar los excesos de nutrientes.

La hormona de la evolución

En el transcurso de los milenios, el ser humano ha atravesado fases de escasez de alimentos que hubieran acabado con la especie, de no haber sido por nuestra capacidad de almacenar los excedentes de energía. Si estamos aquí vivitos y coleando, es porque nuestros antepasados eran capaces de constituir reservas de nutrientes, por medio de una elevación de la respuesta insulínica a las épocas de sobrealimentación. Cuando vuestro cuerpo detecta un exceso de azúcar en la sangre, secreta una mayor cantidad de insulina, con el fin de almacenarlo. ¿Cómo lo hace?
Adivinadlo. ¡Exactamente, en forma de glucógeno! ¿Sabéis cuánto glucógeno hay en reserva en el organismo? Muy poco, menos de 500 gramos. Si tenéis un día activo, todas vuestras reservas en hígado y músculos no durarán 24 horas. Por tanto, una vez repletos los depósitos de glucógeno, todo lo demás se convierte en grasa corporal.
¡Si el médico os prescribe una dieta rica en carbohidratos complejos y baja en grasas, en realidad os dice que hagáis lo contrario de lo que deberíais!
Todos esos aportes de glúcidos complejos no son más que grandes cantidades de glucosa (azúcar), que vuestro cuerpo almacenará con gran facilidad en forma de tejido adiposo.
Por tanto, a mayor aporte de carbohidratos (glucosa), más acumulación de grasa y cuanta más grasa acumulada, más probabilidades de padecer problemas cardiovasculares.

La resistencia a la insulina y sus repercusiones

Pero la insulina no sólo acumula carbohidratos. También es una hormona anabólica. Los culturistas la vienen utilizando desde hace más de dos décadas como dopaje, porque es fácil de encontrar y construye músculo (dicho sea de paso, desaconsejamos expresamente dicha práctica, por los peligros que conlleva). Pero se suele desconocer el hecho de que la insulina también almacena magnesio. Pero, ¿qué ocurre si las células se vuelven resistentes a la insulina? En primer lugar, no podréis reconstituir las reservas de magnesio y perderéis el que tenéis, el cual será expulsado con la orina. Esa es la razón por la que hay tantos culturistas con déficit de dicho mineral. Siguen una dieta alta en carbohidratos, que disminuye su sensibilidad muscular a la insulina. El problema es serio. No olvidéis lo numerosas que son las funciones del magnesio: sus depósitos intracelulares permiten la relajación muscular. Su carencia estrecha los vasos sanguíneos, lo cual aumenta la tensión arterial y reduce los niveles de energía, ya que el magnesio es indispensable para todas las reacciones energéticas que tienen lugar en la célula. También es necesario para la producción y la acción de la insulina. Si las células se insensibilizan a ésta, el organismo elevará el nivel de la misma, lo cual originará una pérdida de magnesio y una resistencia celular a la insulina aún mayor. Total, que la pérdida de magnesio se agravará progresivamente. Numerosos culturistas no rompen jamás este círculo vicioso.
La insulina tiene otras propiedades, entre las que se encuentra la retención de sodio, con el consiguiente aumento de la presión arterial y la acumulación de líquidos.

La insulina y los efectos cardiovasculares

Un alto nivel de insulina constituye uno de los estimulantes más enérgicos del sistema nervioso simpático, con las inevitables repercusiones que ello tiene sobre el funcionamiento del corazón. Hace algunos años, un estudio revelaba que los ataques al corazón son entre dos y tres veces más frecuentes después de una comida rica en carbohidratos, pero NO tras una ingestión relativamente elevada de grasas. Ello es debido a que los glúcidos disparan el nivel de insulina, la cual excita inmediatamente el sistema nervioso simpático, con un efecto constrictor sobre las arterias.
La insulina es la creadora de lípidos sanguíneos. Recientemente, en un artículo publicado en el Journal of the American Medical Association se afirmaba que la comunidad médica no sabía cómo reducir los triglicéridos de la dieta, para evitar el empleo de fármacos. Resulta ridículo, ya que es la cosa más fácil del mundo. Una vez hechas las modificaciones alimentarias pertinentes, las grasas sanguíneas bajan rápidamente. Y existe una relación casi directa entre los niveles de triglicéridos y los de insulina. Para controlar la concentración de lípidos en sangre, hay que empezar por hacerlo con la insulina. Sin entrar en demasiados detalles, es bien conocido que el colesterol se divide en varios tipos, de los cuales el LDL es el mayor responsable de la formación de placas arteriales. Es el más oxidable de todos, el más apto a pasar por las fisuras microscópicas del endotelio y el que la insulina incrementa con más facilidad. O, mejor dicho, la insensibilidad a la insulina. Las células desarrollan dicha resistencia para protegerse de los efectos tóxicos de la insulina. Regulan a la baja muchos de sus receptores, para no tener que responder continuamente a sus estímulos.
El control de la sensibilidad a la insulina es de una extrema importancia, aunque tan sólo la hayamos visto muy de pasada.
La insulina es también una hormona mitogénica, es decir que favorece la proliferación de las células, por medio de su división. Si todas las células se transformaran en insulinorresistentes, el problema sería mucho menos grave. Pero no es el caso. Las del hígado son las primeras en hacerlo, después las del tejido muscular y, finalmente, las de las grasas. Cuando el hígado se vuelve insensible a la insulina, la situación se convierte en crítica. Me explico. El azúcar que circula en el organismo es el resultado de dos procesos: el que habéis ingerido con la comida y el que ha producido el hígado. Si éste responde normalmente a la insulina, no formará mucho azúcar durante el descanso nocturno. Si, al contrario, es insulinorresistente, os despertaréis al día siguiente con un nivel de azúcar sanguíneo mucho más elevado.
El segundo en insensibilizarse es el tejido muscular. Pero es precisamente la insulina la que permite a éste quemar el azúcar producido por el hígado. Si dicho proceso no tiene lugar, el nivel de glucosa aumentará de manera alarmante. Después de cierto tiempo, las células grasas también desarrollarán insulinorresistencia, pero mientras no lo hagan, la hormona que nos ocupa almacenará el azúcar sobrante en forma de tejido adiposo. Dicho de otro modo, a medida que alguien desarrolla insensibilidad a la insulina, aumentará de peso graso. No obstante, llegará un momento en que también los adipocitos rechazarán los aportes de la insulina. No será el caso de todas las células corporales, como las del endotelio, o tejido que recubre las paredes internas de las arterias.
A principios de los años 70, y en el transcurso de un experimento sobre la diabetes, los investigadores inyectaron accidentalmente insulina en la arteria femoral de un perro. En un plazo de tres meses, se comprobó que ésta se hallaba casi completamente obturada, mientras que la de la otra pata posterior permanecía completamente libre. Es un hecho conocido, ya que desde entonces se ha repetido el experimento en pollos, perros y en otros animales. Aún no se sabe por qué razón, pero una alta concentración de insulina genera la formación de placa arterial, o proliferación de las células endoteliales.
De hecho, en cada proceso insulínico propicio a los trastornos cardiovasculares, la hormona convierte los macrófagos en las células responsables de la acumulación de tejido adiposo. Estrecha las arterias y las llena de placa, estimula el sistema nervioso simpático e incrementa la adhesividad de las plaquetas y, con ello, el poder de coagulación de la sangre. Numerosos son los casos de dolencias cardiovasculares que tienen esos orígenes.

Otros problemas derivados del exceso de insulina

La insulina incluso reduce la síntesis de óxido nítrico en el endotelio, lo cual también provoca vasoconstricción, es decir, riesgo de angina de pecho.
Pero si la hiperinsulinemia es la causa de la eliminación de magnesio con la orina, éste no es el único valioso mineral que se ve amenazado. El otro es… el calcio. Lo cual nos lleva directamente a la osteoporosis.
Tiene dos orígenes principales, uno de los cuales es la abundante ingestión de carbohidratos, causante de hiperinsulinemia. Las personas que padecen de ella eliminan con las micciones todo el calcio que ingieren. Hay que buscar el motivo en la relación existente entre la hormona del crecimiento y la insulina. Ésta controla los IGF de la hormona del crecimiento, la testosterona y la progesterona, razón por la cual no responden a las hormonas anabólicas cuando se vuelven insulinorresistentes. Resultado: el organismo es incapaz de construir tejidos y, aunque cierta parte del calcio se integre en los huesos, su mayor parte acabará en cualquier otro sitio, menos donde debe.
Por consiguiente debéis tener muy claro que cualquier cambio corporal tiene su origen en el plano celular. Somos verdaderas metrópolis de células interdependientes, que se ven obligadas a trabajar en absoluta coordinación. Las enfermedades son el resultado de una comunicación deficiente a dicho nivel. Hay ciertos parámetros que resultan indispensables para la buena salud de las células. Cuando se reúne cierta cantidad de éstas –el ser humano está constituido por un trillón, apróximadamente–, la buena comunicación es necesaria para una distribución correcta del trabajo. Y supongo que habréis comprendido que una fuerte insensibilidad a la insulina no facilita las cosas precisamente.
Pero no solamente las células de los tejidos pueden desarrollar insulinorresistencia, sino también las de la mayoría de las hormonas. Y eso, unas células antes que otras, así que también aquí existe una diferencia. Por consiguiente, no todas, se vuelven resistentes al mismo tiempo. Y cada hormona afecta a células específicas, lo cual origina graves problemas en los mecanismos de coordinación. Sabemos que uno de los que más pronto presentan este tipo de disfunción son los del hipotálamo, además de que los receptores de esta glándula desarrollan insensibilidad a la insulina. La estimulación del sistema nervioso simpático por la insulina, tiene lugar mediante el hipotálamo.
Podríamos llenar unas cuantas páginas con la descripción de todas las interrelaciones de la insulina, como la gestión de las globulinas, que se combinan con las hormonas sexuales y las transportan a sus lugares de acción, o la relación del hígado con la insulina, que controla la conversión de la hormona tiroide T4 en T3. O también por qué razón cuanto más insulinorresistente se vuelve uno, menores son los niveles de DHEA. Pero el meollo de la cuestión y lo que debéis retener antes que nada, es que cada vez que ingerís una cantidad de azúcar suficiente para provocar un pico de insulina, os hacéis un poco más insensibles a ésta y más proclives a experimentar los problemas de salud descritos.

Moderación y control nutricional de la hiperinsulinemia

Pero pongamos las cosas en su sitio. Esto no significa que si consumís alimentos que contengan azúcar, vuestra salud se verá inevitablemente arruinada. Nada de eso. Genéticamente, cada persona es un ente muy diferenciado en su forma de tratar los azúcares. Si vuestro padre o madre eran alcohólicos, diabéticos, o sufrían de sobrepeso, es que tenían ciertos problemas con el metabolismo del azúcar. Si, como culturista, seguís una dieta alta en carbohidratos, con muchos azúcares simples y una baja concentración en micronutrientes, corréis el riesgo de desarrollar hiperinsulinemia. No es algo que ocurra de la noche a la mañana, por supuesto. Además, el ejercicio con pesos favorece mucho el procesamiento de los azúcares. Numerosos son los trabajos científicos en los que se considera el ejercicio con resistencias más eficaz contra la insensibilidad a la insulina, que la actividad aeróbica. Está definitivamente demostrado que el entrenamiento con cargas incrementa la sensibilidad a la insulina, es decir que los culturistas tienen una ventaja evidente.
En cuanto a la nutrición, consumid carbohidratos fibrosos en abundancia, como espinacas, pepinos, lechuga, calabacines, espárragos, judías verdes, brócoles, coles de Bruselas, pimientos morrones y verdes, col, zanahorias, coliflor, apio, berenjenas, setas, acelgas, endivias, cebollas, rábanos, col fermentada (sauerkraut), col rizada y nabos. Reducid el consumo de carbohidratos de alto índice glucémico, como las tortitas de arroz, el pan blanco, los zumos de frutas y los productos con gran contenido de azúcar, como el ketchup, condimentos varios, mantequilla de cacahuete, etc.
Procuraos un suplemento de cromo y tomad un mínimo de 500 microgramos al día, ingerid vitaminas B en abundancia y haced una comida densa en nutrientes cada tres horas y media. Tomad ácido lipoico, una sustancia que reproduce las propiedades de la insulina. De hecho, hace lo mismo que ésta, aunque por vías diferentes. Si actuara a través de los receptores de insulina, no ofrecería ventaja alguna, pero sus mecanismos son otros. Reduce los niveles de azúcar, lo cual contribuye a mejorar la sensibilidad a la insulina.
Tomad 100 miligramos, tres veces al día. También glutamina en polvo, un alimento del cerebro que elimina el apetito por los carbohidratos durante el período de transición. Yo suelo aconsejar tomarla por la noche o en los momentos en que aparecen las ganas de consumir carbohidratos. Unos cinco gramos de glutamina diluidos en 200 mililitros de agua, las hacen desaparecer entre comidas.
Tenéis que transformar vuestro cuerpo –característico quemador de glucosa– en un fundidor de grasa. Es como si convirtieras un diesel en un vehículo de gasolina. ¿Habéis echado alguna vez una ojeada a la estructura molecular del carburante diesel? ¡Es casi idéntica a la de un ácido graso!
Future Concepts ha descubierto los mecanismos que explican la importancia de usar grasa como principal fuente de energía.
Estos resultados encuentran aplicación en la fórmula de su producto TH 101, un suplemento antigrasa muy eficaz, como comprobaréis a continuación.

Una ayuda para controlar la glucemia y acelerar la eliminación de la grasa corporal como fuente de energía

Como hemos visto, para acelerar la pérdida de grasa y preservar la salud es necesario disminuir la glucemina en sangre a toda costa.
Pero al reducir los niveles de glucosa el metabolismo se aminora y se vuelve perezoso ante el cambio, lo cual significa que quema menos calorías y acumula tejido adiposo con facilidad, entonces hay que recurrir a una ayuda excepcional que dará el golpe de gracia para obtener unos resultados formidables.
Si queréis asegurar la eficacia de vuestra dieta, magnificar los resultados, acelerarlos y dotar al metabolismo de un turbo propulsor, entonces usad el ergocéutico TH 101 de Future Concepts.
Este preparado totalmente natural posee una composición tan excepcional que incluye 12 ingredientes con distintas acciones sinérgicas que se potencian las unas a las otras.
Así unos bloquean la conversión de los hidratos de carbono en grasa, también incluye compuestos que controlan los niveles de insulina en sangre, mientras otros activan el metabolismo para quemar las calorías más eficientemente, elevando la termogénesis, o sea la temperatura corporal lo cual aumenta el gasto calórico las 24 horas del día, también incluye compuestos que reducen el apetito y especialmente el específico por los dulces ya que pueden anular el sabor del azúcar durante horas.
Examinemos de forma breve las acciones más importantes de esos componentes para que tengáis una mejor idea de sus efectos.
Ácido hidroxicítrico
Este es un compuesto sumamente interesante y vital en cualquier dieta para controlar los excesos de glucosa, porque el ácido hidroxicítrico evita precisamente que ésta se convierta en adiposidad y por tanto ayuda a eliminar grasa sin perder músculo.
Esta sustancia se obtiene del fruto de la garcinia cambogia y entre sus propiedades la más destacable es la inhibición de la actividad de una enzima del cuerpo, llamada ATP citrato liasa, que es precisamente la responsable de transformar los excesos de los carbohidratos en ácidos grasos, o lo que es lo mismo, en tejido adiposo.
De manera que su empleo impide que el excedente de glucosa vaya a parar a engrosar los adipocitos. Por otro lado parece tener asimismo un efecto regulador del apetito y al tiempo contribuye a aumentar el glucógeno muscular.
Guarana
Otro ingrediente importante es la planta guarana, que constituye una fuente natural de cafeína, sustancia con gran capacidad para incrementar la energía y la utilización de la grasa corporal como fuente de dónde obtenerla.
Entre sus propiedades también se ha puesto de manifiesto que la cafeína eleva ligeramente la temperatura basal, lo que resulta en una mayor utilización de las calorías a lo largo de todo el día, justo lo que se busca con la dieta baja en hidratos de carbono.
Citrus aurantium
Ahora nos encontramos ante otra sustancia vegetal que tiene unas particularidades fuera de lo común cuando se trata de eliminar el tejido adiposo. En concreto el citrus aurantium, al que también se le conoce como naranja amarga, es un cítrico empleado en la conservación de los alimentos y como especia en algunos países orientales, como la India, y cuenta con una larga tradición en la medicina china. Su principio activo es la sinefrina, una sustancia bastante única pues se trata de un estimulante selectivo de los receptores adrenérgicos beta 3, que no actúa sin embargo sobre los alfa 1 y 2 y los beta 1 y 2, que son los que están ligados al sistema cardiaco, una acción única que la distingue netamente de estimulantes como la efedrina y las anfetaminas, cuyos efectos sobre el corazón son muy peligrosos.
Sin embargo, la sinefrina causa la liberación de adrenalina y noradrenalina de sus depósitos celulares para activar sólo los receptores beta 3, que son los verdaderos responsables directos de la lipólisis en las mitocondrias de las células grasas.
De ahí la relevancia de la estimulación selectiva de los beta 3 para perder grasa sin alterar otras funciones, que es lo que hace de esta sustancia una alternativa eficaz y además segura.
Por tanto, el citrus aurantium aparte de no revestir riesgo alguno en su acción para acelerar la eliminación del tejido adiposo, parece también servir para ayudar a preservar la masa magra.
Picolinato de cromo
Como hemos visto antes, los niveles excesivamente altos de glucosa e insulina no son nada saludables y además engordan mucho, por eso Future Concepts ha incorporado el picolinato de cromo al TH 101.
Se trata del mineral esencial en el metabolismo de la glucosa.
Fundamentalmente interviene en la utilización de la glucosa porque precisamente aumenta la sensibilidad de las células musculares a la insulina, haciendo que éstas la absorban y se reduzcan los niveles libres de azúcar en sangre.
Además puede actuar como lipolítico, al aumentar la eficacia de la insulina, lo que redunda en una liberación menor de esta hormona, minimizando así la posibilidad de lipogénesis.
Por último, se sabe que el incremento de la afinidad insulínica va acompañado de una disminución en las grasas, por lo que también puede contribuir a reducir el tejido graso y si no a aumentar, sí como mínimo a mantener, el magro.
Extracto de té verde
Nos hallamos ante otro ingrediente muy interesante, se trata del extracto de té verde, que contiene numerosas sustancias entre las que se encuentran las catequinas y los polifenoles, incluyendo el epigalocatequina galato (EGCG), que posee la habilidad de elevar los niveles naturales de la hormona más potente del cuerpo para quemar grasa: la norepinefrina.
Además, según se desprende de ciertos estudios recientes parece tener un efecto moderador del apetito y reductor de los niveles de colesterol.
Es evidente que estas propiedades termogénicas ayudan a potenciar y a prolongar los efectos tanto termogénicos como lipolíticos de los demás ingredientes.
Naringina
Este es otro cítrico de propiedades bastante singulares, porque la naringina se extrae de un tipo de pomelo tropical, y se ha demostrado que su consumo eleva y prolonga los efectos de las metilxantinas, como la cafeína y, por lo tanto, incrementa las acciones termogénicas, por lo que en esta fórmula también actúa sinérgicamente con los otros compuestos para potenciar más aún la eliminación del tejido adiposo.
Forskolina
De nuevo otro ingrediente botánico y de propiedades absolutamente únicas. Me refiero al coleus forskohlii.
Su principio activo se denomina forskolina y según investigaciones recientes con humanos se ha puesto de manifiesto que tiene la curiosa capacidad de preservar y hasta de aumentar la masa corporal magra, a la vez que acelera la degradación del tejido adiposo.
Al parecer, la forskolina ejerce sus efectos como segundo mensajero celular mediante la activación de la enzima adelinato ciclasa que incrementa la producción de mono fosfato cíclico de adenosina (AMPc).
Los expertos consideran que el aumento del peso magro que se observa con la administración de forskolina se debe precisamente al aumento en la producción de AMPc, ya que se ha podido comprobar que un mayor nivel de éste en los tejidos genera un aumento de la absorción de los nutrientes para su incorporación al tejido muscular. Pero desde que la comunidad científica ha comenzado a estudiar con mayor profundidad las acciones de la forskolina, se ha sorprendido por otras acciones beneficiosas, entre las que son interesantes para los culturistas que activa la función de la tiroides y que potencia la producción de testosterona mediante la activación de las células Leydig y que también posee la particularidad de desunir la testosterona de la proteína sanguínea que se le adhiere en la sangre, de tal forma que al liberarla la convierte en más anabólica.
El resultado neto de la administración de forskolina es que acelera la degradación de la grasa al tiempo que se incrementa la ganancia de músculo.
Tirosina
Aparte de la dieta que siga cada uno, hay un factor estrechamente relacionado con el ritmo de creación o de eliminación del tejido adiposo, y ese no es otro que el metabolismo.
El ritmo metabólico es el que determina la composición corporal y éste a su vez está regulado por la glándula tiroides.
Ésta es una glándula pequeña situada en la base del cuello, formada por cientos de miles de folículos, que producen las hormonas tiroideas, la tiroxina, llamada T4 que contiene cuatro átomos de iodo, y la triiodotironina, conocida como T3 por contener tres, y entre las dos regulan el metabolismo.
Tanto la T4 como la T3 están básicamente formadas por yodo y el aminoácido L-tirosina.
El TH 101 procura aportar los materiales precisos para mejorar el funcionamiento de la tiroides, en concreto aporta por dosis 600 miligramos de L-tirosina para asegurar que el cuerpo no carezca de la materia prima con la que fabricar las hormonas que precisa.
Algas Kelp
Siguiendo el mismo enfoque, el TH 101 también aporta en cada dosis otros 600 miligramos de Kelp, que es un alga procedente de aguas muy profundas y frías del Atlántico y que resulta especialmente rica en yodo, el mineral esencial junto con la tirosina para que la tiroides pueda producir las hormonas T4 y T3.
Está médicamente documentado desde hace décadas que la deficiencia de yodo acarrea hipotiroidismo, o sea una baja actividad de la tiroides que está estrechamente asociada con la falta de energía y con la acumulación de grasa.
Cobre
El cobre es un mineral esencial para la formación de varias enzimas y coenzimas, algunas de las cuales intervienen en el buen funcionamiento de la tiroides, que como ya hemos visto resulta imprescindible para mantener un buen ritmo de la síntesis proteica y especialmente para la correcta combustión de las calorías y las grasas.
Diente de león
Future Concepts ha incluido en el TH 101 un extracto de la planta conocida científicamente como taraxaccone officianale, que es el popularmente llamado diente de león.
Esta planta es un diurético natural de excepcional eficacia. No sólo elimina la retención de líquidos subcutáneos, sino que posee un alto contenido en potasio, el mineral que suele perderse con los diuréticos de origen químico, cuya acción es tan perjudicial.
Por eso con su empleo se puede reducir drásticamente la retención de agua subcutánea, sin correr ningún tipo de peligro.
Ginnema silvestre
He aquí de nuevo otra planta excepcional y muy poco conocida.  En el TH 101 se incluye la ginnema silvestre, que aunque sus mecanismos de acción no son todavía conocidos con exactitud por los investigadores, sí se ha puesto de manifiesto que posee propiedades bastante excepcionales ya que ha quedado patente que el ácido ginnémico, uno de sus principales principios activos, puede conseguir anular el sabor del azúcar durante horas y por consiguiente inhibir el ansia por los dulces que se experimenta a menudo con las dietas bajas en carbohidratos.
Por otro lado, interviene en el metabolismo de la glucosa e impide la curva alta de insulina, que como hemos tenido ocasión de ver puede conllevar al aumento de la grasa corporal.
Como podéis imaginar los efectos de semejante fórmula son profundos y muy eficaces. Sus 12 ingredientes combinados crean un efecto intenso y duradero.
Con su uso regularéis al alza vuestro metabolismo y os será muy sencillo quemar grasa al tiempo que conserváis intacta, o incluso la aumentáis, la masa muscular.
El TH 101 es el coadyuvante idóneo de cualquier tipo de dieta.

Controlad la insulina y definiréis la musculatura

Aplicad mis sugerencias e invertiréis la propensión de vuestro organismo a la hiperinsulemia. Ello es crucial, ya que la sensibilidad a la insulina condicionará vuestro estado de salud y los resultados de vuestro entrenamiento culturista. También determina el ritmo de envejecimiento más que ningún otro factor conocido.
Si controláis la ingestión de carbohidratos y equilibráis la dieta con grasas buenas y proteínas, el cuerpo pasará inmediatamente a usar el tejido adiposo como fuente de energía las 24 horas del día, 365 días al año y hagáis lo que hagáis como actividad.
No, no es ninguna quimera, es un hecho científico y biológicamente contrastado.
Y en caso de experimentar alguna dificultad o bien para intensificar y acelerar los resultados, incorporad a vuestro régimen el ergocéutico TH 101 de Future Concepts y los cambios sorprenderán a todos, incluidos vosotros mismos.
¡Garantizado!