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Por Xavier Fox

Es innegable que el tomate no ha perdido en ningún momento de la historia su prestigio como una de las hortalizas más populares del planeta. De hecho, constituye un ingrediente imprescindible en bocadillos, en hamburguesas, en pizzas, en ensaladas, en pastas y en una gran variedad de platos. Sin embargo, no sólo es un acompañante excelente, sino que su sabor es exquisito, además de que es muy bajo en calorías, y aporta muchas vitaminas y fibra. No obstante, la ciencia ha mejorado si cabe la calidad y las propiedades de este alimento, y la única diferencia es que no se cultiva en el huerto del pueblo, puesto que se ha modificado genéticamente. Me refiero a una variedad de éste denominado tomate morado.

En primer lugar, me gustaría abordar las propiedades beneficiosas del tomate común en los culturistas. Estos contienen potasio, que es un elemento vital en el sistema nervioso, por lo que favoreceréis que los músculos trabajen a un rendimiento óptimo. Además, este compuesto equilibra el líquido corporal, así que evitaréis la deshidratación y los calambres musculares. Está demostrado que también rebaja el desgaste muscular que provoca el entrenamiento, y los estudios mencionan que una falta del mismo desencadena la pérdida de fuerza y el aumento de la fatiga. El potasio también interviene en la síntesis proteica, así que no llegaréis a la cima del culturismo si no lo ingerís.

Asimismo, los tomates contienen una gran concentración de vitamina A, por lo que mantendréis una salud óptima de la piel (ésta responderá bien a la dieta y lograréis un aspecto duro cuando estéis recortados hasta los huesos). Además, este componente propicia el desarrollo óseo, por lo que no sufriréis cuando os machaquéis al máximo en el gimnasio, pero también interviene en la producción de energía para que realicéis sesiones extremas. Pero esto no es todo, ya que es bien sabido que la vitamina A es uno de los mejores antioxidantes de la naturaleza. Más adelante analizaremos detalladamente estos compuestos.

Otro elemento esencial que hallamos en los tomates es la vitamina C, que inhibe el cortisol, la hormona catabólica por excelencia, y aumenta la concentración de testosterona, que maximiza el desarrollo muscular. Como en el caso de la vitamina A, ésta es un antioxidante muy poderoso que combate la degradación muscular. Además, estimula la función adrenal, así que liberaréis más norepinefrina y epinefrina para la fabricación de energía. Asimismo, potencia la función tiroidea para controlar el sistema endocrino.

Una propiedad muy beneficiosa para los culturistas de la vitamina C es que ayuda en la producción de colágeno, que fortalece los tejidos conectivos. Por tanto, además de acelerar la recuperación de los tendones y de las articulaciones, evita las lesiones. Refuerza el sistema inmunológico en la misma medida que los tejidos conectivos. Por consiguiente, la vitamina C actúa en todo el cuerpo, protege la salud, y evita las lesiones y las enfermedades, por lo que no sucumbiréis a los efectos nocivos del entrenamiento con pesos, y preservaréis la salud.

Los tomates también son muy ricos en fósforo, calcio, sodio, magnesio, hierro, folato, niacina, cobre y zinc.

El tamaño mediano contiene tan sólo 20 calorías, y además de todo lo mencionado, tan sólo aporta 0,2 gramos de grasa y menos de 5 gramos de carbohidratos. Por tanto, estoy convencido de que os estaréis preguntando por qué necesitáis los tomates modificados genéticamente si los naturales poseen todas estas propiedades.

Como culturistas acérrimos, obviamente acudís al gimnasio para desarrollar unos músculos colosales y estriados. Sin embargo, la protección de la salud también despertará vuestro interés por los pesos. En realidad, si el organismo no recibe los nutrientes necesarios para llevar a cabo las miles de funciones que necesita, tarde o temprano los sistemas dejarán de funcionar correctamente, y provocaréis una reacción en cadena. Por consiguiente, la salud es tan importante como unos músculos de infarto para lograr el éxito en el escenario.

Así pues, los tomates morados ofrecen muchos beneficios para los culturistas. Estos se desarrollaron a partir de dos genes extraídos de la boca de dragón para aumentar su concentración de antocianina, que combate el cáncer, las patologías cardiovasculares y las enfermedades degenerativas. Además, los estudios indican que también frenan la inflamación, la obesidad y la diabetes. Por tanto, además de propiciar que ganéis músculo, protegerán vuestra salud y obtendréis el máximo rendimiento.

Estos compuestos se hallan en las plantas, y forman parte de la familia de los flavonoides. Las moras y los arándanos son muy ricos en antoniacinas, que son unas fuentes antioxidantes muy poderosas. Además de preservar vuestra salud, éstas ralentizan la degradación del músculo provocada por el entrenamiento con pesos.

En el caso de que no conozcáis los efectos de los antioxidantes, debo decir que son moléculas que frenan o incluso que erradican la oxidación. Ésta tiene lugar en las moléculas y es el resultado de que una de ellas robe un electrón de la membrana externa de otra. Estoy convencido de que habéis oído hablar de los radicales libres. Pues bien, estos son la consecuencia de las reacciones oxidativas: cuando a un elemento o molécula le falta un electrón, se convierte en un radical libre y en un agente oxidativo que busca el elemento que le falta. Cuando esto sucede, las moléculas se inestabilizan y no funcionan correctamente.

Los radicales libres quieren encontrar su electrón para recobrar el equilibrio, así que dejan a un lado sus funciones (si todavía pueden realizarlas). Estos se forman, roban un electrón, se produce otro radical libre, y así sucesivamente. La reacción en cadena no termina hasta que se corta. Mientras tanto, los sistemas se inestabilizan y se reduce el rendimiento físico, por lo que pondréis en peligro vuestra salud.

En realidad, la naturaleza siempre busca ese equilibrio, así que afortunadamente existen los antioxidantes. Cazan a los radicales libres y frenan su actuación. De hecho, estos son la única clase de molécula que puede perder un electrón y mantener la estabilidad. Vagan por el sistema realizando sus funciones, pero cuando se cruzan con un radical libre le ceden un electrón de su membrana para inhibir su acción.

Para que os hagáis una idea de la acción de los antioxidantes sobre los radicales libres y así frenar la degradación de las moléculas que están a su alrededor, echemos un vistazo al modo en que se utilizan en la industria. Constituyen un ingrediente vital en los alimentos para evitar su deterioro y actúan como conservantes (cuando no se pueden utilizar otros métodos porque alteran el aspecto y el sabor de la comida). Además, es un aditivo para estabilizar combustibles y lubricantes, como la gasolina, donde frenan la polimerización que provoca la creación de depósitos en el sistema que reducen el rendimiento del motor y que finalmente desemboca en otros problemas más graves. También son un elemento muy común en los cosméticos, puesto que estos están basados en grasa y evitan que ésta se ponga rancia.

Existen muchos ejemplos donde los antioxidantes constituyen un componente de compuestos orgánicos como los adhesivos, los plásticos y la goma para evitar la oxidación.

Además de perjudicar a los productos industriales, la oxidación también tiene lugar en el organismo. El estrés oxidativo supuestamente provoca el desarrollo de varias enfermedades como el Alzheimer, el Parkinson, la diabetes, la artritis reumatoide (intentad levantar pesos con esta enfermedad), la degeneración de las neuronas motores, y está vinculada estrechamente con las enfermedades cardiovasculares. Resulta evidente que la estabilidad del sistema cardiovascular es imprescindible en el entrenamiento con pesos.

Sin embargo, también es obvia la importancia del correcto funcionamiento de las neuronas motores. Éstas controlan vuestra capacidad para enviar señales desde el cerebro y la médula espinal a los músculos para que se produzcan las contracciones. No olvidemos el hecho que controlan las glándulas también, por ejemplo la tiroides (regula el metabolismo), y la glándula pituitaria (la hormona del crecimiento y la luteinizante que controlan la testosterona). No cabe duda de que son vitales en la función muscular, por lo que es aconsejable que mantengáis estable la función de las neuronas motoras.

Durante las sesiones intensas con pesos, se produce el estrés oxidativo en gran medida. Los radicales libres circulan libremente por el sistema en busca de la mínima oportunidad para robar electrones y tirar por tierra todo vuestro trabajo, por lo que no crearéis un ambiente anabólico propicio, sobre todo cuando los estudios demuestran que el ejercicio multiplica por diez la tasa del consumo de oxígeno. Deteneos un instante y pensad en el daño que provoca en el organismo la producción de radicales libres, que en consecuencia agotan al cuerpo hasta el punto que no podéis entrenaros de manera eficaz. Asimismo, la inflamación es una respuesta al entrenamiento, y el cuerpo secreta radicales libres para eliminar los tejidos inflamados.

Sed conscientes de que si os entrenáis con pesos, los radicales libres estarán presentes en vuestro sistema.

De acuerdo con un estudio publicado en Natural Biotechnology, los tomates morados pueden potenciar significativamente los beneficios de los alimentos que ingerís, y esto es debido a que posee una concentración muy alta de antioxidantes. Eugenio Butelli, del John Innes Center de Inglaterra, junto con otros investigadores procedentes de Alemania, Italia, y Holanda llevaron a cabo este ensayo. Utilizaron a tres grupos de ratones modificados genéticamente propensos a padecer cáncer. De hecho, estos fueron creados para el estudio de esta enfermedad, por lo que desarrollarían tumores y morirían a una edad prematura. Cada uno de los grupos de estudio se ceñía a una dieta distinta: el primero seguía una alimentación normal, mientras que el segundo y el tercero una a base de polvo de tomates rojos y polvo de tomates morados, respectivamente.

Los resultados fueron muy halagüeños. Los ratones del tercer grupo vivieron una media de 182 días, los del segundo una de 146 días, mientras que los del primero una de 142 días. Por tanto, se apreció un incremento de la esperanza de vida de los ratones de casi un 30% en aquellos que ingerían tomates morados en polvo. Los investigadores estaban convencidos de que ese aumento era debido al contenido de antocianinas de los tomates morados y a su capacidad para combatir la degradación del cuerpo.

Desde la perspectiva de los culturistas, si el grado antioxidante de estos tomates es lo bastante poderoso para combatir las enfermedades degenerativas e incluso el cáncer, imaginaos el impacto que causarán en el rendimiento del cuerpo y en su capacidad de recuperación y de desarrollo. Los radicales libres producidos por el estrés oxidativo que provoca el entrenamiento con pesos estarán inhibidos y no podrán causar daño en el organismo, ni agotamiento, ni frenar vuestra capacidad para ganar músculo. En consecuencia, os entrenaréis con más intensidad durante más tiempo, y la recuperación será más rápida. El resultado será un aumento de músculo, de fuerza, y de energía para eliminar el acopio de grasa del organismo. Estoy convencido de que casi rompéis a llorar cuando he empezado a mencionar todos los beneficios.

En conclusión, debemos agradecer a la ciencia que haya abierto una nueva vía para acceder a la cima del culturismo. El consumo de tomates morados contribuirá a que aumentéis la concentración de antioxidantes en el sistema que combatirán los efectos nocivos de los radicales libres. Asimismo, protegeréis la salud de vuestro cuerpo, de manera que no caeréis enfermos con tanta facilidad. Por tanto, la próxima vez que hagáis trampa en vuestra alimentación, pedid pasta con salsa morada en el restaurante.