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BASADA EN 3 EJES CENTRALES

Por Jim Taylor

Son muchos los que intentan desarrollar una musculatura fuera de serie, pero muy pocos los que realmente lo consiguen, porque es un hecho que si no se presta atención a los tres ejes esenciales involucrados en el crecimiento, los resultados serán mediocres o incluso escasos.
Por eso es recomendable seguir una estrategia que tenga en consideración cada uno de esos tres ejes responsables de la hipertrofia muscular si vuestro objetivo es desarrollaros en un grado superior a la media.

El culturismo es uno de los deportes más complicados que existen, fundamentalmente porque su éxito depende de varios factores, a diferencia de la mayoría de especialidades deportivas en las que el éxito se fragua durante la competición, en éste tiene tanta o más importancia lo que sucede fuera del gimnasio que en la propia sala de pesas.
Por eso, los que únicamente se preocupan de esforzarse en el gimnasio no pasan de obtener un desarrollo muscular moderado. Para lograr músculos de gran tamaño es indispensable ocuparse de todos los aspectos que fomentan el crecimiento de las fibras musculares.
La realidad es que en todos los deportes el atleta se centra en una sola dimensión, como dominar el arte del balón, de la raqueta, saltar más alto o más largo, correr más rápido, lanzar más largo, nadar más rápido, etcétera. Cada atleta trata de llegar al máximo en su especialidad y para ello se esmera en dominar su capacidad específica, pero cuando acaba el entrenamiento se olvida del tema y puede hacer vida normal.
Ese no es el caso de los culturistas, que han de seguir centrados en su deporte prácticamente 24 horas al día, siete días por semana, porque para lograr que los músculos crezcan y sigan haciéndolo, hay que estar siempre pendientes de todos los factores que contribuyen a ese crecimiento.
Y eso nos lleva a que es necesario ser muy meticulosos con por lo menos los tres ejes esenciales que permiten desencadenar la hipertrofia muscular.

Primer eje: el entrenamiento

Cuando se trata de hacer crecer el tamaño y la fuerza de los músculos, obviamente el primer requisito indispensable es el entrenamiento con resistencias progresivas.
Pero el culturista no tiene un límite concreto a la hora de ejercitarse, porque dado que el objetivo es estimular los músculos a crecer más y más, nunca se alcanza un punto óptimo o final. No es que el culturista busque aumentar indefinidamente la duración de sus entrenamientos, ni el peso que mueve, sino el tamaño de sus músculos y como eso es algo a lo que el cuerpo se niega por naturaleza, pues hay que estrujarse el cerebro para hallar fórmulas y sistemas para obligarlos a seguir creciendo.
En esencia el músculo se desarrolla cuando se ve obligado a adaptarse a una tarea cotidiana a la que no está acostumbrado, como es mover un peso durante una serie de veces, pero éste se adapta pronto y cuando lo hace ahí se detiene el progreso. La capacidad de adaptación del cuerpo es impresionante y por eso hay que sorprenderlo constantemente, porque cuando se adapta al esfuerzo se acaba el progreso y se produce el estancamiento.
En otras palabras, mientras que los músculos se enfrenten a un desafío que supere su capacidad actual (bien sea un peso, o una cantidad global de trabajo, como total de series y repeticiones) éstos se verán obligados a crecer en fuerza y en tamaño para poder completar esa tarea. Y ahí es cuando se produce el crecimiento.
Sin embargo, existen numerosas variables que inciden en la respuesta del músculo al ejercicio, por eso hay que tenerlas siempre presentes para realizar los ajustes cuando se aprecie una aminoración o detención de los progresos.
Os voy a resumir los que considero que son los tres factores básicos del entrenamiento.
Primer factor: recuperación óptima = a crecimiento
Antes de entrar directamente en el meollo propio del entrenamiento, dejadme subrayar que los músculos sólo pueden crecer si se recuperan del estrés que supone el ejercicio con pesas. Esa actividad constituye ante todo un desgaste físico, un drenaje de energía del que el cuerpo ha de recuperarse con prioridad. En otras palabras, después de una paliza en el gimnasio el cuerpo tiene una única misión: recuperar la energía perdida. Luego y sólo luego reparará los tejidos musculares y se producirá el crecimiento. Quiero poner el énfasis en este punto porque si no lo entendéis bien fracasaréis por muy duro que os entrenéis. Machacar con dureza está bien, muy bien, pero lo repito una vez más, eso sólo generará crecimiento si sois capaces de recuperaros del desgaste.
Por consiguiente, la rutina tiene que estar diseñada de tal modo que os permita entrenar duro, pero nunca caer en el sobreentrenamiento porque éste implica falta de progreso o incluso retroceso. ¿Cómo asegurarse de no caer en el sobreentrenamiento o de recuperarse completamente? Sencillo, usad una rutina que no incluya demasiada cantidad de trabajo y dejad varios días de descanso semanal para dar opción a que el cuerpo se recupere.
Mientras que no entrenéis más de cuatro días por semana, lunes, martes, jueves y viernes, y además en cada sesión no hagáis demasiadas series (de eso hablaremos a continuación) y durmáis las ocho horas de rigor, el cuerpo saldrá airoso del trance y podrá progresar.

Segundo factor: resistencia progresiva = aumento de fuerza y volumen

Es evidente que si es por medio del empleo de una carga que el músculo se hipertrofia, entonces cuanto mayor sea la carga más grande será el músculo que la mueva. Es de sentido común. Por consiguiente, el factor número uno del entrenamiento es procurar por todos los medios que los pesos que se usen vayan en aumento. Pero siempre dentro del margen que marca la propia capacidad de recuperación. No hace falta ser un ingeniero espacial para deducir que cuanto más duro se entrene, menos volumen de trabajo se podrá hacer. Podéis hacer una serie al máximo de vuestra capacidad absoluta, pero no podréis hacer cinco series de esas, ni diez con la misma dureza que las cinco. Cuanto más cantidad de trabajo hagáis, menos intensidad podréis aplicar. Pero como el músculo crece por la calidad más que por la cantidad del entrenamiento, os sugiero que para un músculo grande uséis no más de tres ejercicios y dos o tres series máximas de cada uno (eso no incluye las de calentamiento), es decir series realizadas al límite de vuestra capacidad. Para los grupos menores usad sólo dos ejercicios diferentes.
¿Cuánto peso utilizar? El máximo que os permita realizar de seis a ocho repeticiones correctas por serie para los grupos de la parte superior y 10-12 para las piernas. Cuando lleguéis al margen superior de las repeticiones, añadid más peso y volved a empezar por el número inferior.
Este es el principio de sobrecarga progresiva, que constituye la raíz misma del desarrollo muscular.

Tercer factor: evitar la adaptación = progreso continuado

Bien, por tanto está claro, después de unas primeras series de calentamiento, entrenad lo más duro posible, empleando un estilo estricto a la hora de ejecutar los ejercicios, pero dentro de una moderación del volumen total de trabajo y procurando aumentar el peso cada vez que sea posible. Eso sobre el papel debería bastar para crecer y crecer hasta alcanzar los límites genéticos de cada uno, pero de la teoría a la práctica dista un abismo.
Llega un momento en el que cualquier tipo de estimulación, cuando se mantiene por cierto tiempo, activa la capacidad de adaptación del cuerpo a esa tensión, momento en el cual ésta deja de ser productiva en términos de desencadenar el crecimiento.
Por consiguiente, si después de cierto tiempo llevando a cabo un tipo de entrenamiento, éste deja de ser eficaz para producir el desarrollo de los músculos y la respuesta no es incrementar el volumen de trabajo, puesto que como hemos visto eso pone en peligro la capacidad de recuperación y por ende de progresar, entonces ¿qué hacer?
La respuesta es realizar cambios constantes para evitar la adaptación a un mismo tipo de estimulación.
Este es el secreto de los culturistas avanzados, la variedad constante de sus programas. Puesto que el incremento continuo de los pesos no es posible, es necesario introducir cambios en la forma de entrenar para obligar a los músculos a buscar de nuevo la adaptación y así sucesivamente.
Estos cambios no tienen porqué ser radicales, basta en una primera fase con cambiar el orden de los mismos ejercicios, de manera que si efectuáis la sentadilla y la prensa, invertid el orden y haced primero prensa y después la sentadilla, incluso podéis hacer lo mismo con los grupos musculares, así si por ejemplo entrenáis pecho y bíceps, haced primero el bíceps y después el pecho, o pasad a combinar pecho y hombros, o pecho y tríceps, o incluso pectoral y femoral.
El siguiente cambio consiste en usar diferentes ejercicios para un mismo grupo, así, si hacéis habitualmente press con barra, hacedlo con mancuernas o máquina, o fondos, etcétera. Cualquier cambio incitará una respuesta de estimulación ante la novedad que supone.
No os sugiero cambiar el patrón de repeticiones, puesto que en cualquier caso mantenerse dentro del rango indicado empleando el máximo peso constituye un seguro de crecimiento, por el calado que supone la sobrecarga, por eso seguid con un número moderado que permita usar pesos considerables.
En una segunda fase de cambios, podéis introducir las series descendentes, las superseries, las repeticiones forzadas, las lentas, las de fase negativa acentuada, pero también variar los ángulos de trabajo, etcétera.
Los límites en la variedad los pone vuestra mente y por tanto son ilimitados.

Segundo eje: la alimentación

Tras el entrenamiento, la segunda dimensión la constituye la alimentación. Si es cierto que sin el entrenamiento apropiado no se puede desencadenar la respuesta de hipertrofia, no lo es menos que sin una buena alimentación ni el rendimiento físico puede ser óptimo, ni por supuesto existir el crecimiento muscular.
Para comprender la relevancia de una buena dieta, basta con recordar que absolutamente todas las sustancias que el organismo utiliza, desde para generar energía, reparar sus estructuras y por supuesto para desarrollar músculos más grandes, las ha de obtener por medio de los alimentos. Con excepción del aire y el agua, la vida depende de los materiales que absorbemos a través de la comida.
En el caso de un culturista, cuyo objetivo es rendir al máximo en el gimnasio para acumular grandes cantidades de tejido muscular, la alimentación es el único vehículo capaz de proporcionarle los materiales que le permitirán ser capaz de entrenar con dureza y además generar nuevo tejido muscular. Sin el combustible apropiado no se le puede pedir a los músculos que sean capaces de generar la máxima intensidad y que se reparen y crezcan, porque todo eso tiene un coste metabólico y de materias primas, que sólo pueden obtenerse por medio de una alimentación rica.
Por consiguiente, la dieta de un culturista ha de ser muy abundante, pero al mismo tiempo selectiva.
Para empezar, los alimentos nos aportan principalmente calorías que el cuerpo utiliza para producir energía, éstas provienen de los tres macronutrientes principales, que son las grasas, los hidratos de carbono y las proteínas. Las primeras contienen nueve calorías por gramo, mientras que los otros dos sólo cuatro por la misma cantidad de alimento. Cada uno de estos tres principios tienen una función básica en el cuerpo, por ejemplo, las grasas proporcionan energía, pero también son parte estructural de algunos tejidos, los carbohidratos básicamente constituyen la principal fuente de combustible energético, mientras que las proteínas son los bloques estructurales de todos los tejidos y estructuras del organismo, especialmente de los músculos.
Las mejores fuentes de estos nutrientes son, en el caso de las grasas los aceites vegetales, como el de oliva, de colza, de lino o de alazor. También los frutos secos, algunas frutas como los aguacates y los pescados azules, que proporcionan las llamadas grasas insaturadas, o sea saludables. Es importante subrayar que las grasas forman parte de muchos otros alimentos pero que están en forma saturada, un estado dañino para la salud y que además contribuyen especialmente a aumentar los depósitos de grasa corporal. Entre tales alimentos se encuentran las conservas, los embutidos, los quesos curados, todo lo relacionado con la comida basura y preparada, así como la bollería industrial y la pastelería.
Las fuentes de hidratos de carbono más convenientes son los copos de avena, los cereales integrales, las frutas, verduras y hortalizas, las legumbres, los tubérculos como patatas, batatas y boniatos y los panes integrales. Las proteínas se obtienen de las carnes de todo tipo, los huevos, las aves, los pescados y mariscos y también de los lácteos.
Un culturista necesita llevar una dieta en la que estén presentes los tres principios inmediatos, aunque en distintas proporciones en función de sus objetivos y de su propio metabolismo, puesto que algunos tienen tendencias a engordarse, mientras que otros experimentan grandes dificultades para ganar peso.
Las proteínas han de constituir la parte más relevante de la dieta en cualquier caso, puesto que son el medio por el cual el cuerpo obtiene los bloques estructurales, los aminoácidos, con los que construir todas sus estructuras incluidos los músculos.
Los que se engordan con facilidad tienen que ser precavidos con el consumo de grasa y de carbohidratos, que pueden representar en la dieta un 10% y 30% respectivamente. En el caso de aquellos que tienen gran dificultad en incrementar su peso corporal, pueden aumentar estos porcentajes a 20% y 40%, el resto como es lógico lo cubren en ambos casos las proteínas.
Llegados a este punto quiero poner el acento muy especialmente en el hecho de que la distribución de los alimentos ha de estar repartida en pequeñas comidas a lo largo del día, a ser posible cada tres horas o así, porque de esa forma el cuerpo asimila mejor los nutrientes y dispone constantemente de materiales constructores en la sangre.
Algunos expertos señalan que la dieta puede tener más importancia que el propio entrenamiento para obtener grandes músculos, no voy a discutir los porcentajes de importancia de uno y otro factor, pero por lo menos sí tiene la misma relevancia, así que más vale que seáis serios con vuestra dieta si esperáis alcanzar los mejores resultados.

Tercer eje: los niveles hormonales

Bueno, una vez establecida la importancia de entrenar duro, evitando caer en el sobreentrenamiento para permitir la recuperación, así como de la dieta correcta que aporte los nutrientes para permitir ejercitarse como un titán y también para apoyar el crecimiento, ¿qué más queda? Algo muy importante: los niveles hormonales.
Las hormonas son esos pequeños mensajeros químicos que regulan y gobiernan todas las funciones del organismo y se ha demostrado que los valores de algunas hormonas son esenciales para que el crecimiento corporal se lleve a cabo. En el caso de los culturistas el interés se centra en aquellas con actividad anabólica, muy especialmente en dos: la testosterona y la hormona del crecimiento. Una pequeña elevación en éstas puede significar la diferencia entre crecer o no.
Es tanta su importancia sobre el desarrollo que en un estudio se pudo comprobar cómo aquellos sujetos a los que se suministró testosterona exógena observaron un índice de crecimiento muscular mayor aun sin entrenarse que otros que se entrenaron presentando un déficit en sus niveles de la dicha hormona.
Se sabe que el entrenamiento con pesas actúa de forma positiva sobre éstas, incrementado su liberación durante el ejercicio intenso, pero aún así existen modos naturales de potenciar la producción de ambas, lo cual constituye una garantía de mayor desarrollo corporal.
Por tanto, la tercera dimensión del éxito consiste en estimular la secreción de la testosterona y la hormona del crecimiento.

Estimular naturalmente la testosterona

El TEST RF 05 es un ergocéutico diseñado exclusivamente para mejorar la producción natural de testosterona.
Para eso contiene tres ingredientes botánicos que poseen la capacidad particular de estimular al propio organismo para que libere una mayor cantidad de testosterona. Se trata del tribulus terrestris, el fenugreco y la muira puama, de los cuales existen evidencias contrastadas, tanto de forma empírica como científica, de su eficacia en ese sentido.
La combinación de los tres compuestos da lugar a un efecto de sinergia por el cual el organismo responde de manera acrecentada liberando una mayor cantidad de la hormona masculina, que es un formidable agente del desarrollo muscular.
Sin embargo, el cuerpo cuenta con una enzima llamada aromatasa que se activa en presencia de niveles altos de andrógenos y mediante un paso químico puede llegar a convertir parte de éstos en estrógenos, que a pesar de sus distintas funciones en el organismo, químicamente son muy similares.
Este efecto se conoce comúnmente como aromatización y hace que parte de la testosterona circulante se transforme en estrógenos con los efectos negativos que cotas elevadas de estas hormonas pueden llegar a tener en el varón.
Los resultados más característicos son la ginecomastia, o incremento del tejido circundante a la glándula mamaria y el aumento de la adiposidad general, junto con la retención de líquidos.
Pero el TEST RF 05 cuenta con un cuarto compuesto vegetal para evitar precisamente esa posible aromatización, se trata del beta sitosterol, una flavona cuya acción implica la inhibición de la enzima aromatasa.
Otra consecuencia no deseable que puede producirse cuando en el cuerpo circulan sustanciales cantidades de testosterona es el aumento de DHT, o dihidrotestosterona, un metabolito que se produce durante el normal metabolismo de la hormona principal y que puede tener efectos negativos, porque se ha comprobado que afecta a la próstata agrandándola, algo no muy deseable ya que, a largo plazo, puede estar en el origen de problemas funcionales e incluso de afección cancerígena de dicha glándula. La DHT afecta también a los folículos del pelo y está en el origen de la aceleración de la calvicie de patrón masculino. El extracto de sabal (el quinto ingrediente de la fórmula), una palmera enana que crece en zonas áridas de Estados Unidos, minimiza esa conversión en DHT.
Por último este ergocéutico cuenta con un sexto compuesto botánico en su fórmula: un extracto de ortiga blanca.
Ciertos estudios han puesto de manifiesto que este extracto posee la cualidad de liberar la testosterona de la SHBG (Sex Hormone Binding Globulin), una proteína sanguínea que produce el hígado y que suele adherirse a la hormona en la sangre y al hacerlo la vuelve inerte e ineficaz puesto que se convierte en una molécula demasiado grande y no encaja en sus receptores.
Entre 30 y 60 minutos antes de entrenar es el momento idóneo para tomar una dosis de TEST RF 05.
Los días que no se entrena se puede tomar al levantarse por la mañana, de lunes a viernes, descansando el fin de semana y utilizándolo en ciclos de no más de ocho semanas seguidas, tras las que se descansa otras tres o cuatro.

Estimular naturalmente la hormona del crecimiento

En este caso se puede lograr por medio del GP 01.
Éste ergocéutico de Future Concepts afecta principalmente a la hormona del crecimiento, pero también estabiliza la testosterona.
Se trata de una fórmula en polvo para diluir en agua y administrarla antes de acostarse, de preferencia dos horas o más después de la cena.
La famosa hormona del crecimiento (HC) es un péptido compuesto por 191 aminoácidos que segrega la glándula pituitaria en respuesta al estimulo del hipotálamo y se sabe que es la responsable del crecimiento de todos los tejidos corporales incluidos los músculos, tendones y ligamentos. Aparte de sus acciones anabólicas también ejerce otras de tipo lipolítico, es decir que activa la eliminación de la grasa subcutánea, algo asimismo positivo para los culturistas.
La mayor secreción natural de esta hormona se produce en los 90 primeros minutos del sueño, por eso el GP 01 se emplea antes de acostarse.
Aparte de esa producción nocturna principal, la HC también se libera en pequeños impulsos en respuesta a diferentes situaciones, como las alteraciones del pH, la falta de glucosa, el ayuno, etcétera y, tras llegar a la sangre, ésta se metaboliza en el hígado para producir otras sustancias químicas como los factores de crecimiento IGF, que para muchos son los verdaderos responsables del crecimiento final.
En el GP 01 hay varios agentes naturales capaces, al combinarlos entre sí, de incrementar sustancialmente la secreción natural de esta hormona.
La glutamina es un aminoácido cuya capacidad para elevar la secreción de hormona del crecimiento está ampliamente demostrada. Uno de los estudios más famosos se realizó en la State University College of Medicine en Luisiana, EEUU, donde los investigadores dieron a un grupo de nueve sujetos sanos una dosis de dos gramos de glutamina disuelta en una bebida de cola 45 minutos después de un ligero desayuno. A los 30 y 60 minutos posteriores a la ingestión se pudo constatar que los niveles en plasma de glutamina se habían elevado mucho y también como a partir de los 90 minutos éstos volvían a la normalidad, pero la sorpresa sobrevino al comprobar en ese momento que ocho de los nueve sujetos experimentaban una considerable elevación de la hormona del crecimiento en sangre (Welbourne 1995).
Se cree que la glutamina es detectada por la pituitaria que lo interpreta como un cambio en el pH y secreta HC para normalizarlo.
Pero este aminoácido lleva a cabo muchas otras funciones en el cuerpo, entre otras constituye la fuente de energía de las células intestinales, de manera que la mayor parte de la ingerida por vía oral nunca llega a la sangre
El GP 01 contiene cuatro mil miligramos de glutamina péptida, es decir con enlaces peptídicos, porque en esta forma las células intestinales no la reconocen y llega más cantidad del aminoácido a la sangre, por eso su eficacia es mayor.
Otro aminoácido que ha arrojado resultados muy positivos en este mismo sentido es la glicina.
Por ejemplo, un trabajo llevado a cabo en Japón demostró que una dosis de seis gramos, lo que contiene el GP 01, era capaz de cuadriplicar la liberación normal de HC.
Otro compuesto que forma parte de esta fórmula está formado por dos moléculas de ornitina y una de alfa cetoglutarato porque éste también ha resultado positivo para aumentar la liberación del factor de crecimiento similar a la insulina, IGF 1 (Moukarzel et al. 1994), como hemos visto un derivado de la hormona del crecimiento.
Future Concepts ha incorporado al GP 01 dos aminoácidos más que tienen la facultad de activar la secreción de esta hormona cuando se administran juntos. Se trata de la arginina y la lisina hidroclorhidrícas en dosis de cuatro gramos. El estudio más famoso a este respecto fue el realizado por Isidore en Italia.
Algunos trabajos han demostrado que una deficiencia de potasio puede conllevar un descenso en los niveles sanguíneos de hormona del crecimiento y de IGF 1. No se sabe bien por qué, pero tras su administración oral los niveles hormonales se estabilizaban.
Algo parecido ocurre con la niacina (ácido nicotínico), una sustancia perteneciente el grupo de vitaminas B que hasta hace muy poco nadie podía asociar con la producción hormonal, hasta que varios estudios, especialmente el de Murray et al (1995) detectó que aumentaba en un 500% la normal liberación de HC, por eso el potasio y la niacina forman parte de GP 01.
El GP 01 también contiene L-teanina, un aminoácido que se encuentra de forma natural en las hojas de té. Su singularidad es que puede atravesar la barrera hematoencefálica y llegar al cerebro, dónde ejerce acciones psicoactivas.
En diversos estudios se ha podido constatar que la L-teanina ejerce sus efectos al incrementar los niveles de ácido gamma butírico (GABA), así como de serotonina y dopamina y presenta afinidades micromolares con los receptores AMPA, Kainate y NMDA. Además, este aminoácido promueve la producción de sueño profundo, de ondas alfa, en el cerebro. Así que ayuda a liberar más hormona del crecimiento y al mismo tiempo a tener un sueño reparador, un factor también esencial para la recuperación y desarrollo muscular.
Todas estas sustancias son de origen natural, es decir todas existen en los alimentos y carecen de efectos secundarios, sin embargo cuando se aíslan y combinan entre sí en las justas proporciones resultan más eficaces por la sinergia, sobre todo si se toman al acostarse, en el momento en que el organismo se dispone a producir su mayor secreción de hormona del crecimiento, que es durante la primera fase del sueño.
Pero en el GP 01 se encuentra también otra combinación de nutrientes que ha demostrado su capacidad para elevar los niveles nocturnos de testosterona.
En concreto esta fórmula fue presentada en un estudio ante el congreso de medicina deportiva de Estados Unidos por los laboratorios Balco de California y los doctores Brilla y Conte y fue publicado en el prestigioso Journal of Exercise Physiology (Brilla and Conte, 2.000).
El estudio se desarrolló siguiendo protocolos muy estrictos con placebo y doble ciego, con 27 jugadores de fútbol americano.
Con estos se formaron dos grupos, uno recibió un placebo, o sea una sustancia inerte, y al otro se le administraron diariamente 450 miligramos de magnesio aspartato, 30 de zinc monometionina aspartato y 10,5 de piridoxina, o vitamina B6. Las muestras de sangre al final de la prueba detectaron una significativa elevación de la testosterona libre y del factor de crecimiento similar a la insulina, IGF 1 en el grupo que tomó los minerales aspartatos.
Al mismo tiempo se midió la fuerza mediante un instrumento dinamométrico Biodex y se comprobó que el grupo en cuestión había ganado bastante más fuerza que el del placebo.
Una dosis de GP 01 a la hora de acostarse asegura un sueño reparador y unas cotas de hormona del crecimiento y de testosterona muy superiores a la media.

Una estrategia basada en tres ejes fundamentales

Un aspecto tan complejo como el crecimiento de los músculos, en el que hay tantos factores involucrados, no es posible abordarlo con garantías de éxito desde un único enfoque, sino por lo menos desde los más importantes.
En mi opinión, y experiencia, los tres actores más importantes en este proceso son el entrenamiento, la alimentación y los niveles hormonales.
En estas páginas he querido dejar patente cómo poder optimizar de forma natural los tres.
Ahora es cuestión de poner manos a la obra.