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Por Warren Sicloces

¿Habéis cambiado vuestra dieta y eliminado de ella toda la grasa? ¿Habéis erradicado del menú la mantequilla, las hamburguesas y aumentado la pasta y las patatas al horno y aun así no hay forma de ver los abdominales?
No os preocupéis porque no sois los únicos.

No estáis solos ante esa frustración de no veros libres del tejido adiposo, a pesar de seguir una dieta baja en grasa y alta en carbohidratos.
¿Cómo es posible? Después de todo la grasa es el enemigo número uno, ¿o no? Ésta tiene más del doble de calorías gramo por gramo de lo que contienen las proteínas o los carbohidratos. Además, la grasa es grasa, esa sustancia que nada más comerla se va directamente a la cintura donde busca residencia perpetua.
De manera que toda la culpa de que no estéis definidos y duros es suya, ¿o acaso no? Por mi experiencia de más de 20 años, no, no es cierto.

La adicción a los carbohidratos

¿Os ha ocurrido a veces de incorporaros de repente y sentir como una especie de mareo fugaz? ¿Os habéis saltado una comida y os habéis vuelto irritables, débiles o temblorosos? ¿Tenéis cambios de humor, en los que pasáis de sentiros felices a furiosos al siguiente instante?
¿Padecéis de flatulencias y de una zona media abotargada? ¿Os sentís de mejor humor cuando coméis? ¿Sentís a veces la necesidad de comer alimentos grasientos y os ‘emporcáis’ de cuando en cuando? ¿Tenéis ansia por el azúcar, los pasteles, el pan, la pasta, la fruta, los zumos o el alcohol? ¿Os resulta difícil seguir adelante si no coméis en unas tres horas o así?
Si la respuesta es afirmativa a más de una de estas preguntas entonces lo más seguro es que seáis sensibles, intolerantes o sencillamente adictos a los carbohidratos.
A pesar de que los ‘expertos en nutrición’ predican erradicar la grasa de la dieta y sustituir sus calorías por los carbohidratos, la epidemia del sobrepeso no remite, sino muy al contrario.
Sí es cierto que cuando se reducen las calorías se experimenta una pérdida de peso, pero ¿Cuánto es grasa y cuánto es tejido muscular?
Los carbohidratos engordan más de lo que pensáis
Los susodichos expertos os quieren hacer creer que sólo la grasa engorda, cuando puede que sea todo lo contrario.
Ya en 1902 se hizo un estudio en el que se comprobó que una dieta alta en carbohidratos y baja en proteínas resultaba en un incremento de la adiposidad. Posteriormente con un incremento de la proteína, pero manteniendo altos los hidratos de carbono, se confirmó el mismo resultado, sin embargo, cuando a ambas se les añadió lo que ahora llamaríamos grasas buenas, se redujo la deposición de la grasa y se mejoró la utilización de los alimentos para producir energía.
Aunque es cierto que los excesos de grasa engordan, eso parece suceder cuando al mismo tiempo se comen muchos carbohidratos. Una dieta rica en proteínas y moderada en grasas pero baja en carbohidratos de hecho activa la eliminación de la grasa corporal, pero si a esa comida le añadís hidratos de carbono el cuerpo cortará inmediatamente la eliminación del tejido adiposo y convierte éstos últimos primero en glucógeno y más tarde en grasa corporal.
El proceso es simple, ante una presencia escasa de glucosa en el sistema el cuerpo activa los procesos de obtención de energía de sus depósitos, que es la grasa almacenada, y paulatinamente va extrayendo de ahí la energía durante todo el día, y mientras eso sucede estamos adelgazando. Pero en cuanto llegan carbohidratos que se convierten en glucosa circulante ese mecanismo productor de energía se detiene para usar la que ahora está abundante, que además si es bastante el hígado se encargará de transformarla en tejido de reserva: o sea en grasa corporal.
¿Veis ahora en qué pueden acabar esas inocentes patatas al horno, esos platos de pasta o esos tazones de arroz hervido?
Lamento la mala noticia, pero es un hecho.

Los carbohidratos promueven la insulinorresistencia

¿La insulino qué? ¿Pero qué diablos es eso? Un factor que está causando una verdadera epidemia en los países occidentales y cuyo origen es el exceso de hidratos de carbono en la alimentación.
La hipoglucemia, la diabetes y las infecciones por candida albicans constituyen una lacra que afecta a millones de personas y que tienen que ver con los excesos de azúcar en la sangre y con la insulina.
Os lo explicaré de forma sencilla.
Cuando consumís cualquier alimento en forma de carbohidrato, sea almidón o fécula, éste una vez digerido acabará como glucosa en la sangre. Es decir, los boniatos, las patatas, el arroz, la pasta, el pan, los bollos, y hasta los cereales y verduras, aunque no son inicialmente azúcar simple, una vez pasado el proceso digestivo se convierten en simple glucosa.
La glucosa llega a la sangre para proporcionar energía inmediata, pero resulta que el cuerpo está diseñado para funcionar con muy poca glucosa, en condiciones normales de ayuno el nivel es de 70 a 100 miligramos por decilitro (mg/dl). Pero como ese nivel se eleva considerablemente después de una comida alta en carbohidratos el cuerpo lo interpreta como una anormalidad y suena la señal de alarma. Como cualquier diabético sabe un exceso de azúcar en sangre es muy peligroso y hay que bajarlo como sea, ese mecanismo es una señal enviada al páncreas para que libere insulina, la hormona que prepara la glucosa para una de estas tres funciones: 1) para ser quemada de inmediato como fuente de energía, 2) para convertirla en glucógeno y almacenarla en los músculos e hígado, 3) para transformarla en triglicéridos, o sea grasa corporal, y acumularla en aquellas zonas menos activas del cuerpo.
Cuando el cuerpo se ve constantemente expuesto a niveles excesivos de glucosa y por consiguiente de insulina, llega un momento en el que las células se vuelven refractarias, o insensibles, a la constante exposición a la insulina y se produce la insulinorresitencia, con los problemas de salud que se derivan, principalmente la diabetes.
De manera que si coméis muchos carbohidratos y no estáis constantemente en movimiento tenéis todas las posibilidades de que éstos acaben en los depósitos de grasa.
Está claro que hacer ejercicio continuamente es un antídoto contra los problemas derivados del consumo excesivo de carbohidratos, pero es más lógico atacar el problema en su raíz limitando su ingestión.
Debido a que durante nuestra evolución éramos fundamentalmente carnívoros, el cuerpo se ha adaptado a realizar una gran cantidad de actividad con niveles bajos de glucosa. Sin embargo, ahora ya desde el desayuno puede que tomemos hasta 100 gramos que en una o dos horas estarán en la circulación y a menos que tengáis una actividad agotadora físicamente, esa cantidad es más que suficiente para manteneros activos un par de días. La presencia de glucosa en sangre anula cualquier posibilidad de eliminación de la grasa subcutánea y aun en el caso de que hagáis ejercicio para gastarla sólo estaréis evitando que esa glucosa se convierta en tejido adiposo, pero no reduciendo el existente.

Eliminar la grasa por la restricción de los carbohidratos

Cuando el cuerpo se haya en situación de ayuno el nivel de glucosa se encuentra entre los 70 y 100 ml/dl, el nivel de insulina es normalmente bajo y entonces la fuente preferencial de energía es la grasa, a fin de mantener el nivel de azúcar estable para emplearla ante una posible exigencia de actividad intensa no prevista, como huir de un depredador.
¡Exacto! Se puede quemar grasa sin ni siquiera hacer ejercicio ni sudar una sola gota, basta con reducir la ingestión de hidratos y durante las 24 horas del día, con la simple actividad normal, estaréis reduciendo la adiposidad. Y claro, cuando os ejercitáis entonces el cuerpo se convierte en una máquina de quemar grasa.
Cuidado, no obstante, con el ayuno. Aunque es cierto que ese estado es el que reduce los niveles de glucosa hasta el punto en que se activa la eliminación de la grasa, si os excedéis también se elimina músculo y cuanto más se prolonga éste, más proporción de tejido magro se pierde, por eso no es aconsejable el ayuno más que el nocturno, durante el resto del día basta con eliminar los hidratos y sustituirlos por proteína para preservar la masa muscular.

La dieta ideal para perder grasa y mantener el músculo

Como hemos visto lo ideal para activar la eliminación de los depósitos de grasa es mantener el nivel de glucosa en sangre entre los 70 y 100 ml/dl porque entonces el páncreas libera insulina regularmente pero en muy pequeñas cantidades. Ante un nivel bajo de insulina el páncreas secreta otra hormona antagónica llamada glucagón cuya misión es producir glucosa de las reservas corporales y destruye la grasa para producirla.
¿Cómo alcanzar ese control sobre el azúcar sanguíneo?
Simple. Llevad una dieta que incluya proteínas completas, grasas buenas y pequeñas cantidades de carbohidratos fibrosos y de bajo índice glucémico que no estimulen la producción excesiva de insulina.
En términos de porcentajes os recomiendo que las proteínas ocupen del 40 al 50%, las grasas del 30 al 40% y los hidratos un 20%.
Las proteínas obtenedlas de las carnes, los huevos, los órganos cárnicos, los pescados, las aves de corral y los productos lácteos.
Cuando hablo de las grasas buenas éstas las encontraréis en las propias carnes, las yemas de los huevos, los lácteos, los aceites de oliva, de lino y de otras semillas, los frutos secos, los aguacates y los pescados azules.
Por el contrario evitad las grasas saturadas como las de los embutidos, las conservas, las salsas y margarinas, etcétera. No todas las grasas son saludables.
Los carbohidratos más indicados son los cereales integrales, las legumbres, las ensaladas, las verduras al vapor, algunas frutas cítricas y las hortalizas.
Asimismo, evitad otros tales como los dulces, los pasteles, los productos de bollería industrial y cualquier alimento refinado como los de harina blanca, galletas, pizzas, zumos, frutas pasas, miel, azúcar, pan blanco, bebidas azucaradas, etcétera.

Activar el sistema para bloquear los carbohidratos y quemar la grasa

Cuando alguien lleva años consumiendo grandes cantidades de carbohidratos puede suceder que el tránsito a una dieta baja en éstos sea duro y lento, presentando algunos problemas al principio, hasta que el organismo se adapta.
Los resultados aparecerán con mayor lentitud y puede que el organismo esté perezoso ante el cambio, entonces hay una ayuda excepcional que dará el golpe de gracia para obtener unos resultados formidables.
Si queréis asegurar la eficacia de vuestra dieta, magnificar los resultados, acelerarlos y dotar al metabolismo de un turbo propulsor, entonces usad el ergocéutico TH 101 de Future Concepts.
Este preparado totalmente natural posee una composición tan excepcional que incluye ingredientes que bloquean la conversión de los hidratos de carbono en grasa, otros que activan el metabolismo para quemar las calorías más eficientemente, elevan la termogénesis, o sea la temperatura corporal lo cual aumenta el gasto calórico las 24 horas del día, reducen el apetito y especialmente el específico por los dulces ya que anulan el sabor del azúcar durante horas.
Son doce ingredientes únicos, combinados entre sí para formar un cóctel de resultados sorprendentes.
Examinemos de forma breve sus componentes para que tengáis una mejor idea de sus efectos.

Ácido hidroxicítrico

Este es un compuesto sumamente interesante y vital en cualquier dieta para controlar los excesos de glucosa, porque el ácido hidroxicítrico evita precisamente que ésta se convierta en adiposidad y por tanto ayuda a eliminar grasa sin perder músculo.
Esta sustancia se obtiene del fruto de la garcinia cambogia y entre sus propiedades la más destacable es la inhibición de la actividad de una enzima del cuerpo, llamada ATP citrato liasa, que es precisamente la responsable de transformar los excesos de los carbohidratos en ácidos grasos, o lo que es lo mismo, en tejido adiposo.
De manera que su empleo impide que el excedente de glucosa vaya a parar a engrosar los adipocitos. Por otro lado parece tener asimismo un efecto regulador del apetito y al tiempo contribuye a aumentar el glucógeno muscular.
Guarana
Otro ingrediente importante es la guarana, que constituye una fuente natural de cafeína, sustancia con gran capacidad para incrementar la energía y la utilización de la grasa corporal como fuente para obtenerla.
Entre sus propiedades también se ha puesto de manifiesto que la cafeína eleva ligeramente la temperatura basal, lo que resulta en una mayor utilización de las calorías a lo largo de todo el día, justo lo que se busca con la dieta baja en hidratos de carbono.
Citrus aurantium
Ahora nos encontramos ante una sustancia vegetal que tiene unas particularidades fuera de lo común cuando se trata de eliminar el tejido adiposo. En concreto el citrus aurantium, al que también se le conoce como naranja amarga, es un cítrico empleado en la conservación de los alimentos y como especia en algunos países orientales, como la India, y cuenta con una larga tradición en la medicina china. Su principio activo es la sinefrina, una sustancia bastante única pues se trata de un estimulante selectivo de los receptores adrenérgicos beta 3, que no afecta sin embargo a los alfa 1 y 2 y los beta 1 y 2, una acción única que la distingue netamente de estimulantes como la efedrina y las anfetaminas.
Para vuestra información, la efedrina es un alcaloide vegetal que hasta hace poco se ha venido empleando en algunos países para estimular la pérdida de grasa de forma rápida, y es efectiva, pero sus numerosos efectos colaterales, entre los que destacan las taquicardias frecuentes, han acabado prohibiendo su uso ya que se ha demostrado peligroso pues ha llegado en algunas personas a causar un fallo cardiaco, provocando más de una muerte, de ahí su prohibición.
En Europa desde siempre la efedrina ha sido ilegal y ha estado prohibida.
Sin embargo, la sinefrina causa la liberación de adrenalina y noradrenalina de sus depósitos celulares para activar sólo los receptores beta 3, que son los verdaderos responsables directos de la lipolisis en las mitocondrias de las células grasas.
De ahí la relevancia de la estimulación selectiva de los beta 3 para perder grasa sin alterar otras funciones, que es lo que hace de esta sustancia una alternativa segura.
Por tanto, el citrus aurantium además de no revestir riesgo alguno en su acción para acelerar la eliminación del tejido adiposo, parece también servir para ayudar a preservar la masa magra.
Picolinato de cromo
Tal y como os he explicado, los niveles excesivamente altos de glucosa e insulina no son saludables y engordan mucho, por eso Future Concepts ha incorporado el picolinato de cromo al TH 101.
Se trata de un mineral que cuenta ya con una larga reputación entre los deportistas, pues son numerosos los estudios publicados que han comprobado su función en el organismo. Fundamentalmente interviene en la regulación del metabolismo de la glucosa porque precisamente aumenta la sensibilidad de las células a la insulina, haciendo que éstas la absorban y se reduzcan los niveles en sangre.
Además puede actuar como lipolítico, al aumentar la eficacia de la insulina, lo que redunda en una liberación menor de esta hormona, minimizando con ello la posibilidad de lipogénesis.
Por último, se sabe que el incremento de la afinidad insulinica va acompañado de una disminución en las grasas, por lo que también puede contribuir a reducir el tejido graso y si no a aumentar, sí como mínimo a mantener, el magro.
Té verde
Nos hallamos ante otro ingrediente muy interesante, se trata del extracto de té verde, que contiene numerosas sustancias entre las que se encuentran las catequinas y los polifenoles, incluyendo el epigalocatequina galato (EGCG), que posee la habilidad de elevar los niveles naturales de la hormona más potente del cuerpo para quemar grasa: la norepinefrina. Además, según se desprende de ciertos estudios recientes parece tener un efecto moderador del apetito y reductor de los niveles de colesterol.
Es evidente que estas propiedades termogénicas ayudan a potenciar y prolongar los efectos tanto termogénicos como lipolíticos.
Naringina
Este es otro cítrico de propiedades singulares, porque la naringina se extrae de un tipo de pomelo tropical, del que se ha demostrado que eleva y prolonga los efectos de las metilxantinas, como la cafeína y, por lo tanto, incrementa las acciones termogénicas, por lo que en esta fórmula también actúa sinérgicamente con los otros compuestos para potenciar la eliminación del tejido adiposo.
Forskolina
De nuevo otro ingrediente botánico y de propiedades absolutamente únicas. Me refiero al coleus forskohlii.
Su principio activo se denomina forskolina y según investigaciones recientes con humanos se ha puesto de manifiesto que tiene la curiosa capacidad de aumentar la masa corporal magra a la vez que acelera la degradación del tejido adiposo. Eso es el sueño de todo culturista.
Según parece, la forskolina ejerce sus efectos como segundo mensajero celular mediante la activación de la enzima adelinato ciclasa que incrementa la producción de mono fosfato cíclico de adenosina (cAMP).
Los expertos consideran que el aumento del peso magro que se observa con la administración de forskolina se debe precisamente al aumento en la producción de cAMP, ya que se ha podido comprobar que un mayor nivel de éste en los tejidos genera un aumento de la absorción de los nutrientes para su incorporación al tejido muscular.
Tirosina
Aparte de la dieta que siga cada uno, hay un factor estrechamente relacionado con el ritmo de creación o de eliminación del tejido adiposo, y ese no es otro que el metabolismo.
El ritmo metabólico es el que determina la composición corporal y éste a su vez está regulado por la glándula tiroides.
Ésta es una glándula pequeña situada en la base del cuello, formada por cientos de miles de folículos, que producen las hormonas tiroideas, la tiroxina, llamada T4 que contiene cuatro átomos de iodo, y la triiodotironina, conocida como T3 por contener tres, y entre las dos regulan el metabolismo.
Curiosamente la T4 y la T3 están básicamente formadas por yodo y el aminoácido L-tirosina.
El TH 101 procura aportar los materiales precisos para mejorar el funcionamiento de la tiroides, en concreto aporta por dosis 600 miligramos de L-tirosina para asegurar que el cuerpo no carece de la materia prima con la que fabricar las hormonas que precisa.
Algas Kelp
Siguiendo el mismo enfoque, el TH 101 también aporta en cada dosis otros 600 miligramos de Kelp, que es una alga procedente de aguas muy profundas y frías y resulta especialmente rica en yodo, el mineral esencial junto con la tirosina para que la tiroides pueda producir las hormonas T4 y T3.
Está médicamente documentado desde hace décadas que la deficiencia de yodo acarrea hipotiroidismo, o sea una baja actividad de la tiroides.
Cobre lisinato
El cobre lisinato, un mineral quelado a un aminoácido, es esencial para la formación de varias enzimas, algunas de las cuales intervienen en el buen funcionamiento de la tiroides, que como ya hemos visto resulta imprescindible para mantener un buen ritmo de la síntesis proteica y especialmente para la correcta combustión de las calorías.
Diente de león
Future Concepts ha incorporado al TH 101 un extracto de la planta conocida científicamente como taraxaccone officianale, el popularmente llamado diente de león.
Esta planta es un diurético natural de excepcional eficacia, puesto que además de eliminar la retención de líquidos subcutáneos posee un alto contenido en potasio, el mineral que suele perderse con los diuréticos de origen químico, cuya acción es tan perjudicial.
Por eso con su empleo se puede reducir drásticamente la retención de agua subcutánea, sin correr ningún tipo de peligro.
Ginnema silvestre
Hablemos de plantas excepcionales y poco conocidas. En el TH 101 se incluye otra absolutamente única: la ginnema silvestre.
Aunque sus mecanismos de acción no son todavía conocidos con exactitud por los investigadores, sí se ha puesto de manifiesto que posee propiedades bastante excepcionales ya que ha quedado patente que el ácido ginnémico, uno de sus principales principios activos, puede conseguir anular el sabor del azúcar durante horas y por consiguiente inhibir el ansia por los dulces que se experimenta a menudo con las dietas.
Por otro lado, interviene en el metabolismo de la glucosa e impide la curva alta de insulina que puede conllevar al aumento de la grasa corporal.
Como podéis imaginar los efectos de semejante fórmula son profundos y muy eficaces. Sus doce ingredientes combinados crean un efecto profundo, intenso y duradero.
Con su uso regularéis al alza vuestro metabolismo y os será muy sencillo quemar grasa al tiempo que conserváis intacta, o incluso la aumentáis, la masa muscular.
El TH 101 es el coadyuvante idóneo de cualquier tipo de dieta.
Comenzad con una cápsula dos veces al día en el caso de las mujeres y dos tomas de dos cápsulas en los hombres. Al cabo de ocho días añadid otra a cada una de las tomas y así sucesivamente hasta llegar a un máximo de seis en cada toma. Con frecuencia, especialmente en el caso de las chicas, no es necesario alcanzar las seis cápsulas y con cuatro o cinco se experimentan efectos satisfactorios, mientras sea así es innecesario incrementar la dosis.

¡Detened esa locura y comed menos carbohidratos!

Cuando controláis la ingestión de carbohidratos y equilibráis la dieta con grasas buenas y proteínas, el cuerpo pasará inmediatamente a usar el tejido adiposo como fuente de energía las 24 horas del día, 365 días al año y hagáis lo que hagáis como actividad.
No, no es ningún cuento chino, es un hecho científico y biológico.
Ahora ya conocéis el verdadero secreto para eliminar la grasa y mantener e incrementar la masa muscular al mismo tiempo.
Si seguís estos principios dietéticos podréis acceder por fin a ese cuerpo duro, seco y musculoso con el que tanto habéis soñado y por el que tanto os habéis esforzado.
Y en caso de experimentar alguna dificultad o bien para intensificar y acelerar los resultados incorporad a vuestro régimen el ergocéutico TH 101 de Future Concepts y los cambios os sorprenderán muy gratamente.
¡Venga ya, manos a la obra!