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COFACTORES DE CRECIMIENTO

 Por Dean Jackson

Los lectores buscan en las revistas de culturismo nuevos métodos que garanticen el incremento de los músculos y la reducción de la grasa corporal.

Y con esos objetivos en mente esperan también descubrir suplementos que puedan suponer un impulso a su desarrollo, fijándose en la búsqueda de fórmulas novedosas y estrambóticas, e ignorando elementos tan esenciales como son las vitaminas del grupo B, que por simples que puedan parecer, constituyen auténticos cofactores de crecimiento.

Es un error muy habitual de los culturistas, pensar que cuanto más exótico o estrambótico sea algo, más eficaz será, cuando la realidad es que casi nunca es así.

A pesar de que los más jóvenes se preocupan sobre todo por desarrollar la musculatura, lo cierto es que no hay progresos musculares posibles sin una salud óptima, algo que no es posible alcanzar sin la participación de las vitaminas del grupo B.

Pero si le dices a un joven que ese grupo de vitaminas puede hacer mucho por su salud, te dirá que te vayas al cuerno, porque de eso se ocupará cuando pase de los 50, pero que de momento su objetivo es ponerse grande y fuerte como un toro y lo demás le importa un bledo.

El ejercicio físico constituye una buena herramienta para fortalecer la salud, pero la alimentación es el verdadero medio por el cual se consigue un cuerpo sano y eficiente, puesto que es la forma de obtener todos los nutrientes esenciales, como las vitaminas y minerales que resultan imprescindibles para que se lleven a cabo las miles de reacciones químicas diarias que tienen lugar en el organismo.

Pero si les dices a esos jóvenes obsesionados con crear músculos de infarto que las vitaminas B son cofactores de crecimiento y que sin ellas no es posible que los músculos crezcan, entonces habréis captado enseguida su total atención.

Las vitaminas son esenciales en la alimentación humana

Las vitaminas son compuestos orgánicos, es decir que se producen biológicamente y contienen átomos de carbono como parte de su estructura química.

Aunque el organismo las precisa en cantidades muy pequeñas, del orden de miligramos o incluso de microgramos, las vitaminas resultan esenciales porque el cuerpo no las puede fabricar, o desde luego no en las cuantías necesarias.

Existen cientos de sustancias orgánicas esenciales para la salud que éste si puede fabricar a partir de otros compuestos, pero en muchas ocasiones precisa de la intervención de las vitaminas, a sí que cuando éstas escasean el cuerpo tampoco puede fabricar otras estructuras.

Éstas se dividen en dos grupos que se diferencian por sus características de solubilidad, hidrosolubles, que actúan en un entorno acuoso, y liposolubles, que lo hacen en un entorno lípido.

Entre las hidrosolubles se encuentran la vitamina C y las del grupo B y aunque la primera es muy popular por todo lo que se ha escrito sobre ella, en lo que respecta a los culturistas quiero llamar especialmente vuestra atención sobre las B porque son intrínsecamente cofactores del crecimiento.

Este grupo de vitaminas básicamente actúa como coenzimas y está implicado en el metabolismo de las proteínas, las grasas y los carbohidratos.

De hecho sin su presencia no podríamos vivir.

Las vitaminas B además son esenciales para triunfar en el culturismo

Si como es lógico os entrenáis para adquirir una musculatura imponente, entonces necesitáis cumplir tres requisitos imprescindibles: entrenar duramente, comer generosamente y descansar abundantemente. Pues bien, en los tres casos las vitaminas B son imprescindibles, porque sin ellas no dispondréis de energía en el gimnasio, ni tampoco vuestro cuerpo aprovechará todos los nutrientes para generar energía y nuevos músculos y vuestro sueño no será suficientemente reparador.

Así, que más vale que estas pequeñas moléculas hidrosolubles abunden en vuestro sistema.

Vitamina B 1  

También conocida como tiamina, se convierte en el cuerpo en coenzima que ayuda en el metabolismo de los carbohidratos, en la producción de ribosa, un sacárido necesario en la síntesis de ADN y ARN, y para la estimulación del apetito. Asimismo interviene en el mantenimiento de la integridad del funcionamiento del sistema nervioso, algo esencial para un deportista.

Para un culturista que ingiere mayor cantidad de carbohidratos resulta imprescindible incrementar su ingesta de esta vitamina si quiere disponer de energía en el gimnasio; además de ser necesaria para la síntesis de nuevos tejidos.

No resulta tóxica y se encuentra en los siguientes alimentos: levadura de cerveza, guisantes, germen de trigo, pasta y cereales integrales, legumbres y órganos cárnicos.

Vitamina B 2

También conocida bajo el nombre de riboflavina, interviene en la producción de energía y en la respiración celular. En el cuerpo la vitamina B 2 actúa primordialmente como parte de dos coenzimas: la flavina mononucleotida y la flavina adenina dinucleotida, que están implicadas en numerosas reacciones de oxidación y reducción, que son procesos por los cuales se obtiene energía de los carbohidratos, los ácidos grasos y de algunos aminoácidos. Es específicamente un gran factor en el metabolismo de la glucosa, oxidación de los ácidos grasos y en el transporte de los iones de hidrógeno durante el ciclo de Krebs.

Precisamente por su papel destacado en la producción de energía es un nutriente vital para la salud de muchos tejidos entre los que destacan los ojos, la piel y los nervios. No acaba su función con los hidratos de carbono, puesto que también está implicada en el metabolismo de la proteína. Los estudios demostrado una relación directa entre la riboflavina y la masa corporal magra

No es tóxica y las mejores fuentes alimenticias son la levadura de cerveza, la carne, las aves, los productos lácteos, el pescado, los cereales, el germen de trigo, los órganos cárnicos, los espárragos, las espinacas, el nabo y las verduras de hoja verde.

Vitamina B 3

Este curioso miembro de la familia B se conoce como niacina y en el cuerpo se puede convertir en otras dos formas de la vitamina, la nicotinamida y el ácido nicotínico.

Es parte de dos coenzimas importantes, la nicotinamida adenina dinucleotido y la nicotinamida adenina nucleotido fósfato que están presentes en cada célula del cuerpo y que juegan un papel vital en procesos metabólicos como los de producción de energía, de glucolisis, reducción de ácidos grasos y colesterol en la sangre, la síntesis de los ácidos grasos y el normal metabolismo de carbohidratos y proteínas.

La niacina en forma de ácido nicotínico dilata las venas para ayudar a que la sangre fluya más abundantemente y proporcione muchos nutrientes y oxígeno a los músculos, favoreciendo las congestiones musculares durante el entrenamiento y por tanto también el crecimiento.

El cuerpo puede sintetizar la niacina a partir del aminoácido triptofano, pero este es a menudo uno limitante lo que hace preciso un aporte constante de esta vitamina.

Tampoco es tóxica y se encuentra en la levadura de cerveza, el hígado, las carnes magras, los cereales integrales, los frutos secos, las legumbres y las patatas.

Vitamina B 5

Esta vitamina se conoce como ácido pantoténico y de nuevo nos hallamos ante un integrante de una coenzima, en este caso muy importante porque realiza numerosas funciones. Se trata de la coenzima A que interviene en el ciclo de Krebs y en el metabolismo de los ácidos grasos, resultando vital para liberar energía de éstos y de los carbohidratos.

Además también está implicada en la síntesis del colesterol y de otros esteroides. Hace unos años se la consideraba con propiedades anabólicas porque favorece el alto rendimiento y crecimiento muscular.

Tampoco resulta tóxica y se puede encontrar en las patatas, los huevos, el cerdo, la ternera, el pescado, la leche, el pan integral, los cereales integrales y la mayoría de frutas y verduras.

Vitamina B 6

Conocida como piridoxina, esta vitamina del grupo B es de las más populares entre los culturistas por su importancia en el metabolismo de los aminoácidos. Su papel es fundamental en las reacciones de transaminación, procesos por los cuales un grupo aminoácido se transfiere de un aminoácido a una molécula, generalmente para producir otro aminoácido.

Debido a su participación en el metabolismo de los aminoácidos sus necesidades aumentan cuando se sigue una dieta hiperproteica, sin lo cual éste resulta deficiente. De hecho, los estudios muestran que cuanta más proteína se consume, más vitamina B6 es necesaria para que el cuerpo sea capaz de utilizar toda esa proteína. En otras palabras, que para incrementar la masa muscular necesitáis mucha proteína, pero sin la suficiente vitamina B6 el cuerpo no será capaz de sacar provecho de toda esa proteína.

Además también está implicada en la conversión de ácido linoleico en araquidonico, en la glucogenolisis, en la producción de energía y en la síntesis de las células rojas sanguíneas.

Las mejores fuentes naturales de piridoxina son el pollo, el pescado, los riñones, el hígado, los huevos, el arroz, el haba de soja, los plátanos, los cacahuetes y las nueces.

Vitamina B 12

También conocida como cobalamina, esta vitamina es una de las más usadas por los atletas, entre los cuales es una práctica bastante aceptada administrarla por vía intramuscular.

Como con las otras vitaminas hidrosolubles no presenta niveles de toxicidad.

Entre sus múltiples funciones destacan su participación en el crecimiento de nuevas células, el desarrollo del tejido nervioso, la síntesis de ADN, el metabolismo del folato y la producción de energía. Se utiliza para prevenir la anemia porque favorece la síntesis de las células rojas de la sangre y ya sabéis que son éstas las que transportan el oxígeno en la sangre, a sí que la B12 está estrechamente relacionada con el aumento de la resistencia muscular. A pesar de que la comunidad científica no lo apoya, los atletas aseguran que cuando reciben dosis elevadas de vitamina B 12 se cansan menos y se incrementa su bienestar físico.

Asociada con la anemia de los vegetarianos, porque sólo se encuentra en los productos animales, la encontraréis en el cordero, la ternera, la caballa, el arenque, el hígado de cerdo, las ostras, las almejas, las aves y los huevos.

La biotina o vitamina B7

Este es otro miembro de la familia de vitaminas B, contiene sulfuro y se encuentra en los alimentos pero también lo fabrica la flora bacteriana intestinal. Al ser producida en el cuerpo es muy difícil que se produzcan carencias.

La biotina está implicada en la síntesis de ácidos grasos y de proteínas, en el crecimiento celular, en la producción de energía y en la formación de urea.

Además ayuda en la utilización de las otras vitaminas B y favorece la salud del pelo, la piel, las glándulas sudoríferas, el tejido nervioso y la médula ósea, además de ser esencial en los procesos en los que se metabolizan los aminoácidos para producir energía. Los aminoácidos están implicados en todo, desde la reparación y crecimiento muscular, la producción de energía y la hormonal y miles de otras funciones.

Un advertencia, para aquellos de vosotros que consumís claras de huevo crudas o muy poco cocinadas, éstas contienen una sustancia llamada avidina que inhibe la absorción de biotina, de manera que si consumís claras de huevo crudas, entonces debéis tomar un suplemento de biotina.

La biotina se encuentra en la yema de los huevos, la levadura de cerveza, el hígado, la harina de soja, los cereales, los frutos secos, la leche, la coliflor y las legumbres.

Cofactores de crecimiento

Como culturistas no deberíais menospreciar elementos tan esenciales como las vitaminas del grupo B.

Estas son las vitaminas del grupo B que, como hemos visto, intervienen en numerosas funciones metabólicas de suma importancia. El cuerpo no podría realizar sus procesos orgánicos si se produce una deficiencia de cualquiera de ellas. Además constituyen un núcleo imprescindible para la formación de numerosas enzimas y coenzimas vitales.

En resumen, las vitaminas B son esenciales para la vida, pero también para el crecimiento muscular.