CREES QUE ENTRENAS REALMENTE DURO

CREES QUE ENTRENAS REALMENTE DURO

Seguramente acudes al gimnasio con el objetivo de conseguir un físico fuerte y de grandes músculos, es lógico porque ese constituye el afán principal de la mayoría que se entrena con pesas. Ahora bien, ganar masa muscular no es fácil, si lo fuera las calles estarían llenas de titanes musculosos y no lo están. No es una tarea fácil ni rápida. Sin embargo, sería más productiva si se aplicase la lógica y el rigor al entrenamiento. Por desgracia, la mayor parte de los que se entrenan con peso no respetan las reglas esenciales del crecimiento muscular, porque no se entrenan realmente duro. La mayoría cree que sí lo hace, pero se equivoca. Todo el mundo se quiere poner fuerte, pero muy pocos están dispuestos a esforzarse lo suficiente.

Para conseguir que el músculo se hipertrofie y crezca es imprescindible obligarlo a ello, ¿cómo? Exigiéndole que haga algo que no pueda hacer, es decir algo que exceda su capacidad actual. Si le pides hacer algo que puede hacer ¿Por qué habría de modificar su estructura? No te equivoques, repetir muchas veces una acción fácil no contribuye a la hipertrofia del músculo. Si eso fuese así, el trabajador que usa un martillo constantemente debería tener un brazo gigante, pero eso no es así. Ese brazo se desarrollará mucho más haciendo unas pocas repeticiones muy duras de flexión de brazos con un peso bastante pesado.

Para ilustrar este punto, te pido que pienses en dos atletas extraordinarios, el corredor de fondo (Maratón) y el velocista. El primero corre algo más de 42 kilómetros en poco más de dos horas, lo cual es una gesta impresionante, mientras que el otro corre 100 metros en unos 10 segundos. ¿Cuál de los dos entrena más duro? Si por duro entiendes entrenarse durante mucho tiempo, entonces desde luego es el fondista, pero si piensas en la dureza como máxima intensidad, entonces gana el velocista. Te doy otro ejemplo fácil de visualizar. Dos ciclistas, el de fondo o de carretera, como el que hace el Tour de Francia, el Giro o La Vuelta, es un ciclista que suele recorrer una media de 200kg diarios, subiendo puertos de montaña, etcétera y lo hace durante 15-20 días, lo cual es excepcional y pocos atletas pueden igualar ese esfuerzo. El otro es el ciclista de persecución en pista, que suele buscar la máxima velocidad pegado detrás de una moto, o bien luchando con otros oponentes. Al igual como con los corredores el primero nunca podrá alcanzar la velocidad del segundo, pero claro la persecución en pista dura apenas unos minutos. ¿A dónde te quiero llevar con estas comparaciones? Sencillo, quiero que pienses en los físicos de estos atletas. El corredor de maratón está muy delgado, realmente consumido por el esfuerzo, mientras que el velocista está fuerte y musculoso y no solo en las piernas, sino también en la parte superior. Por otro lado, si comparas los ciclistas comprobarás también que el de carretera está fibrado, pero muy delgado, mientras que el de pista está grande y con unas piernas enormes y tremendamente musculosas. ¿Cuál es la conclusión a extraer? Hay dos. La primera es que si entrenas duro no puedes entrenar largo. Es imposible. No le pidas al velocista que mantenga su intensidad mucho tiempo. La segunda es que el físico de cada atleta es el reflejo de su esfuerzo. El que se entrena mucho y a baja intensidad está demacrado y la musculatura brilla por su ausencia, en cambio el que se entrena como una fiera, pero brevemente es corpulento y refleja la potencia pura.

Quédate con esto en tu mente: Lo breve si es bueno es dos veces bueno.

Por consiguiente, a la hora de desarrollar la musculatura hay que admitir que lo intenso es necesariamente breve o de lo contrario es que no es intenso. Es un axioma que siempre se cumple. Cuanto mayor sea la intensidad del entrenamiento, menor será necesariamente la cantidad de trabajo que debe y puede hacerse. Y es un hecho fisiológico que el músculo solamente crecerá si se le obliga a realizar una tarea que exceda su capacidad actual y es entonces cuando el cuerpo movilizará sus recursos para poder cumplir con esa exigencia y adaptarse… ¿cómo? Creciendo.

No hace falta ser un ingeniero espacial ni un premio Nobel en fisiología para entender cómo funciona nuestro cuerpo en cuanto a las leyes básicas.

Estamos diseñados para sobrevivir y para adaptarnos a cualquier situación. Si te obligan a correr un kilómetro y no estás acostumbrado, acabarás con un palmo de lengua. Pero si lo repites una y otra vez, al cabo de pocos días recorrerás esa distancia sin apenas esfuerzo. Eso se llama adaptación. Habrás incrementado sustancialmente tu capacidad de resistencia. Pero ojo, si sigues corriendo esa misma distancia ya no habrá más progresos, puesto que ese esfuerzo ya no supone ningún desafío.

Pues igual sucede con el entrenamiento con pesas para desarrollar la musculatura, tienes que exigirle más y la adaptación se producirá con un aumento de la fuerza y del tamaño del músculo que realiza la acción. Ahora bien, para seguir creciendo deberás seguirlo forzando.

Sencillo y siempre funciona.

Solamente, ten en cuenta que para incitar el crecimiento del músculo el entrenamiento ha de ser realmente duro y eso implica que también debe ser intrínsecamente breve. Recuerda, si es intenso ha de ser breve, porque si es largo ya no puede ser duro.

Creado el 17/12/2022

Newsletter

Categorías del blog

Buscar en el blog

Ant.
Sig.

No hay productos

Por determinar Envío
0,00 € IVA
0,00 € Total

Precios con IVA incluído

Finalizar compra