No hay productos
Precios con IVA incluído

Si usas un rango completo de movimiento al realizar ejercicios de fuerza, de hecho puede incluso mejorar la flexibilidad. Piensa en la movilidad que se necesita para hacer una sentadilla, por ejemplo. Para realizar una sentadilla adecuada y de profundidad completa, debes tener una buena flexibilidad de caderas, rodillas y tobillos.
En general, se piensa que un músculo por ser grande ha de ser forzosamente rígido y muy poco flexible, lo cual no es cierto. Hay numerosos atletas de gran volumen muscular que son muy flexibles a pesar de su tamaño. La clave reside en realizar unos minutos de estiramientos al final de cada sesión. Es cierto que los ejercicios con pesas por su dinámica tienen a acortar los músculos durante la contracción para elevar el peso, es una función natural, pero si después de cada sesión de entrenamiento os vais a casa sin estirar ese músculo que habéis entrenado, a largo plazo si que podéis notar una cierta rigidez del mismo, sobre todo por culpa de la fascia. Se trata de un tejido conectivo que constituye el material de envoltorio y aislamiento de las estructuras del cuerpo, como los músculos. Es ese telilla blanquecina que veis cuando vais a comprar un lomo que lo envuelve. Ese tejido es tremendamente fuerte y si no lo estiras, con el tiempo se endurece y puede llegar a suponer un freno en el crecimiento muscular. Porque el músculo se ve ‘encerrado’ en ese envoltorio.
La solución es muy simple: haced unos pocos estiramientos al final de la sesión de esos músculos que hayáis entrenado ese día. Buscad la posición de máximo estiramiento del músculo en cuestión y mantened esa posición durante 15 segundos. Podéis repetir tres veces, o si mantenéis la posición 20 segundos, basta con repetirlo dos veces. No hace falta más.
Ojo, no hagáis estiramiento antes de entrenamiento de fuerza, porque eso sería contraproducente e incluso tendiente a la lesión.
No hay productos
Precios con IVA incluído