No hay productos
Precios con IVA incluído

Si queréis recortaros hasta los huesos y lucir una tableta de chocolate en los abdominales, es inevitable que dediquéis parte de vuestro tiempo a realizar ejercicio cardiovascular.
Como bien sabéis, el entrenamiento aeróbico en sí mismo es muy duro, pero si además es aburrido, se convierte en una verdadera tortura. No cabe duda de que es muy tedioso fijar constantemente la mirada en un punto en la pared cuando estáis en una máquina, tanto es así que evitáis por todos los medios mirar el reloj, porque el minutero parece inmóvil. Pues bien, he aquí unos consejos que, además de contribuir a que realicéis el volumen de trabajo necesario, aumentarán la intensidad de vuestras sesiones al tiempo que os mantendrán concentrados y rebosaréis de energía.

Bien es cierto que evitar el ejercicio aeróbico convencional entraña muchos beneficios. En primer lugar, supondrá un trabajo distinto, y consecuentemente un nuevo reto que provocará que el cuerpo tenga que realizar un esfuerzo adicional para adaptarse. Éstas modificaciones aportarán un aire renovado y energía a vuestro programa, ya que no serán monótonas. De hecho, cuando se presenta un desafío distinto y emocionante, tendemos a invertir más trabajo y esfuerzo, puesto que nos concentramos en conseguirlo en lugar de realizar por sistema la rutina en el menor tiempo posible para volver a casa cuanto antes.
En realidad, cuando os proponemos un entrenamiento distinto, no sólo nos referimos a añadir más ejercicios o a aumentar la duración del mismo, sino que hablamos de un giro completo del modo en que acostumbráis a realizar cardio, y así trabajaréis con más intensidad: un cambio en la frecuencia, en la duración y sobre todo en la metodología que apliquéis. Por consiguiente, quemaréis más calorías, perderéis más grasa, fortaleceréis los músculos, incrementaréis la resistencia, aceleraréis el metabolismo y aumentaréis el rendimiento físico. Además, podréis moldear vuestro cuerpo a la carta, pero el beneficio más importante es que amenizaréis vuestras sesiones de cardio.

No obstante, estos intervalos de alta intensidad o esprints no sólo favorecerán que realicéis ejercicio aeróbico, sino que activarán las fibras musculares de contracción rápida, y así ganaréis resistencia y fuerza al mismo tiempo. Esta metodología conocida como entrenamiento HIIT (High Intensity Intervall Training) consiste en realizar intervalos cortos de máxima intensidad estilo esprint y después correr al trote para una recuperación incompleta, ya que es vital que no paréis en ningún momento. De este modo mantendréis una actividad constante y los cambios de ritmo favorecerán que aumentéis la intensidad.

Por ejemplo, imaginad por un momento que esprintáis durante 20 minutos. Pues bien, podéis incrementarlo a 25. Sin embargo, no es necesario que la sesión sea más larga para aumentar la intensidad: si acostumbráis a efectuar 50 metros de esprint y 100 metros al trote, os recomiendo que variéis esas cifras y aumentéis el esprint a 75 metros, o bien que reduzcáis la distancia al trote a 50 metros. En consecuencia, en los 20 minutos de carrera realizaréis más esprints que antes. Además, también podéis calcularlos con tiempo en lugar de con distancia.
Si acabáis de empezar a entrenaros y queréis probar esta técnica, pero vuestra condición física es pésima, podéis acelerar el ritmo del trote o incluso hacer marcha. Cualquier método es válido siempre y cuando incrementéis la intensidad y aprovechéis la sesión. Por tanto, si veis que tenéis que empezar lentamente e ir progresando poco a poco para seguir adelante, ya está bien. Antes de lo que esperáis conseguiréis el nivel de entrenamiento que deseáis.

Al llevar a cabo este circuito cardiovascular recordad que debéis dividir vuestro cuerpo en tres zonas: el torso, la zona central y la parte inferior. Podéis optar por uno o dos ejercicios por zona y programaros un entrenamiento en el que levantaréis pesos al menos durante 22 minutos. La clave es variar el área para que otra parte descanse, aunque seguiréis moviéndoos. Efectuad un ejercicio por cada grupo muscular, así que llevaréis a cabo tres por serie. Realizad entre ocho y 10 series durante una sesión cardiovascular de entre 24 y 30 minutos. Aseguraos de que la transición entre los movimientos es rápida, porque tenéis que estar activos el máximo tiempo posible. Perfilad un plan de entrenamiento y la cantidad de peso que movéis con antelación, de modo que cuando empecéis, no tengáis que deteneros.
He aquí una muestra de cómo puede ser una rutina del circuito cardiovascular:
Aperturas en pec-deck (1 minuto)
Encogimientos (1 minuto)
Extensiones de piernas (1 minuto)
Realizad 8-10 series
Jalones en polea (1 minuto)
Elevaciones de piernas, colgado (1 minuto)
Máquina de abductores (1 minuto)
Realizad 8-10 series
Press de pecho en máquina (1 minuto)
Jalones en polea (1 minuto)
Encogimientos (1 minuto)
Giros laterales (1 minuto)
Extensiones de piernas (1 minuto)
Curl femoral tumbado (1 minuto)
Realizad 4-5 series

No pretendo que confundáis términos, puesto que no estoy tirando por tierra la efectividad de las cintas de correr o de las bicicletas elípticas. Sin embargo, en el cardio-box, por ejemplo, tendréis que dar puñetazos a un saco enorme, con el que desarrollaréis el pecho, los hombros, la espalda y los brazos. Además, con las patadas al aire ganaréis mucho más que simplemente resistencia; mientras que con los giros trabajaréis los abdominales, los oblicuos, y los lumbares. Estos movimientos aumentarán la fuerza muscular, la flexibilidad, la velocidad, la coordinación, y mejoraréis vuestra salud cardiovascular.
Sin embargo, en las clases de aeróbic convencionales siempre realizáis los mismos movimientos una y otra vez a un ritmo moderado. Sin embargo, en el cardio-box mantenéis los músculos en tensión al tiempo que realizáis movimientos explosivos, de modo que ejercitaréis tanto los músculos como el corazón. Saltar, dar patadas, y lanzar puñetazos desde diferentes ángulos también desarrollará vuestra capacidad de equilibrio. En resumidas cuentas, constituye una actividad atlética completa, no sólo un entrenamiento.
Así pues, no cabe duda que os parecerá más entretenido dar golpes a un saco de boxeo imaginando que es vuestro jefe que sentaros en una bicicleta de cara a la televisión del gimnasio. Pongo la mano en el fuego que preferís efectuar movimientos de defensa al tiempo que os divertís en lugar de caminar sin motivo alguno intentando mantener la mente ocupada.
Asimismo, también podéis variar la fricción de los pedales para aumentar o rebajar la resistencia. De este modo también tendréis la mente ocupada, puesto que el entrenamiento siempre cambia. Resulta obvio que el spinning no tiene nada que ver con el ejercicio clásico sobre la bicicleta.

En conclusión, os recomiendo encarecidamente que apliquéis estas técnicas en el gimnasio, y estoy convencido de que evitaréis la monotonía de vuestras sesiones. Además, éstas trabajarán las fibras musculares de contracción rápida en la misma medida que las de contracción lenta para ofreceros algo más que un entrenamiento cardiovascular. Lo cierto es que es muy duro acudir al gimnasio cada día y entrenar al límite de vuestras posibilidades, así que no dificultéis aún más las cosas. Aumentad la intensidad de vuestras sesiones, y divertíos con ellas.
Quema grasa Termogénico TH 101
CONSIGUE UN 10% DE DESCUENTO
SUSCRIBIÉNDOTE A NUESTRA NEWSLETTER
Recibirás guías de entrenamiento, consejos para conseguir tus objetivos deportivos y descuentos exclusivos.
Categorías del blog
BASES SENCILLAS PARA ADELGAZAR
23/01/2019No hay productos
Precios con IVA incluído